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Roberto Micheletti, el presidente surgido tras el golpe de Estado en Honduras, denunció este domingo que hay "movimientos de tropas" de Nicaragua hacia la frontera, lo que fue rápidamente negado por el gobierno nicaragüense.
"Estamos informados de que en el sector de Nicaragua se están moviendo algunas tropas hacia la frontera", denunció Micheletti en cadena nacional de radio-televisión.

"Queremos pedir al presidente (Daniel) Ortega que por favor respete nuestra soberanía, lo mismo al señor Hugo Chávez (presidente de Venezuela), que deje ya de estar agrediendo a nuestro país a través de los medios de comunicación que ellos tienen", pidió Micheletti.
El presidente designado por el Congreso Nacional para sustituir al derrocado Manuel Zelaya, hace una semana, advirtió "respetuosamente" al gobierno de Nicaragua "que no se atreva a cruzar nuestra frontera porque estamos dispuestos a defenderla".
Para las autoridades de facto de Honduras, país que fue suspendido el sábado de la carta democrática interamericana de la Organización de Estados Americanos (OEA) por unanimidad de todos sus miembros, "no hay justificación para cualquier agresión que se pueda producir a nuestro país".
"No quiero que se derrame una sola gota del pueblo hondureño ni de ninguna parte del mundo, estamos contra la violencia", sentenció antes de agregar que "hay soldados en las calles para evitar esas confrontaciones".
Tras la denuncia, y ante la preocupación que un eventual conflicto bélico suscita en la población, Micheletti aseguró que se trata de "pequeños grupos de tropas posiblemente sin autorización misma de sus comandantes" que "no han cruzado la frontera".
"No están siquiera en los límites donde se pueda estar cuando están decididos a hacer un acto bélico, pero sí estamos viendo movilización de pequeños grupos de la hermana república de Nicaragua", sostuvo.
Micheletti no descarta que sean "comandantes de zona" que no cuentan siquiera con "autorización de la presidencia o de los comandos militares".
Desde Nicaragua, el presidente Daniel Ortega negó enfáticamente las acusaciones y atribuyó la denuncia a una maniobra para involucrar a su país y desviar la atención de lo que está sucediendo en Tegucigalpa por la llegada del depuesto presidente Manuel Zelaya.
Terra/AFP
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