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- Micheletti empieza a integrar su gabinete y anuncia que pedirá a las Naciones Unidas aplazar cualquier reunión sobre la crisis en Honduras.

- La Policía desaloja violentamente a los seguidores de Zelaya de los alrededores de la Casa Presidencial, con un saldo de una treintena de heridos y decenas de detenidos.
30 de junio: - La Asamblea General de la ONU aprueba una resolución en la que pide la "inmediata e incondicional" restitución de Zelaya, mientras que Micheletti amplía otras 72 horas el toque de queda.
- Zelaya anuncia su regreso a Tegucigalpa para el 2 de julio para cumplir su mandato presidencial, pero Micheletti advierte que si lo hace será detenido, porque la justicia ha emitido órdenes de captura por abuso de autoridad y traición a la patria, entre otros delitos.
1 de julio: - La OEA da un plazo de 72 horas a Honduras para que restituya a Zelaya en la Presidencia, tras lo cual éste aplaza su regreso a Honduras hasta que se cumpla este ultimátum.
- Micheletti asegura que la intervención del Gobierno de venezolano en su país "es clara y definida" e insiste en que logrará el reconocimiento internacional.
- El parlamento hondureño restringe las garantías constitucionales de libertad personal, asociación, circulación y tiempo de detención, durante las hora en que está en vigor el toque de queda.
2 de julio: - El nuevo mandatario hondureño dice que prefiere que Zelaya no regrese al país para evitar un derramamiento de sangre y asegura que no tiene "ninguna objeción" al adelanto de las elecciones de noviembre como una salida a la crisis.
- El presidente venezolano, Hugo Chávez, también alerta sobre la inminencia de "un baño de sangre", pero debido a la reacción "popular" por el derrocamiento de Zelaya.
Terra/EFE
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