BUSCA
Redacción Internacional, 4 nov (EFE)- El mercenario sudafricano Simon Mann, indultado el lunes por el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, declaró hoy a la prensa local, antes de abandonar Malabo, que "la grandeza de un gobernante se mide por su generosidad".
Mann que abandonó Malabo, junto a los protagonistas del fallido intento de golpe de Estado de 2004, Nicolaas Servaas du Toit, Sergio Fernando Patricio Cardoso, José Passocas Domingos y Georges Olympic Nuñez Alerson, dijo que "estoy muy agradecido al presidente Obiang, que ha sido muy generoso con nosotros".

"Ahora me alegro de que el golpe de estado que intentamos llevar a cabo en el año 2004 no prosperase", añadió el jefe de los mercenarios detenido en Harare y posteriormente extraditado a en Guinea Ecuatorial.
Un tribunal le condenó en julio de 2008 a 34 años de prisión por delitos de atentado contra la seguridad de Estado y la forma de Gobierno, tenencia ilícita de armas y explosivos e intento de homicidio al presidente Obiang.
Mann manifestó su alegría y agradecimiento por la medida que les permitirá rehacer sus vidas, según publica hoy la página web del Ejecutivo ecuatoguineano.
Al afirmar que "siempre me he sentido como un huésped, no como un prisionero. En ese sentido debo decir que en todo momento he sido bien tratado", Mann señaló que "lo peor de esta experiencia ha sido mantenerme lejos de mi familia, mi mujer y mis hijos. Tengo un hijo de cuatro años al que no he conocido, al que encontraré ya hecho un hombrecito y que tendrá que pasar por la sorpresa de conocer a su padre".
Mann reconoció que durante su condena fue operado dos veces de hernias cuyos "costes fueron pagados directamente por el presidente Obiang", siempre según la misma fuente.
El 9 de marzo de 2004, las autoridades de Malabo informaron de la detención de un grupo de mercenarios compuesto por unas 60 personas que estaba coordinado con el grupo inmovilizado en Harare con la finalidad de participar en una intentona golpista en Guinea Ecuatorial.
Según declararon algunos testigos en los juicios que se llevaron a cabo en Pretoria por esta actividad, prohibida por las leyes de Sudáfrica, los mercenarios pecaron de indiscreción en las fechas previas a la intentona.
Los comentarios que hicieron algunos de los miembros del grupo en Johannesburgo permitieron que los servicios de información les siguieran la pista y desbarataran el golpe cuando llegaron a Zimbabue.
En Harare, el 10 septiembre de 2004, Mann fue condenado a cuatro años de prisión por violar las leyes de seguridad de Zimbabue, y el 1 de febrero de 2008 fue extraditado a Guinea Ecuatorial para ser llevado a juicio. EFE ao/alf
Terra/EFE
BUSCA