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Fabrizio Bensch, ciudadano alemán, ha trabajado para Reuters durante 17 años como reportero gráfico. En el siguiente relato, describe cómo escogió su carrera la noche en que se abrió el Muro de Berlín.
Por Fabrizio Bensch

BERLIN (Reuters) - Cuando fue anunciado en las noticias de la tarde que el este comunista de Alemania abriría el Muro de Berlín, sentí que no sólo el mundo estaba cambiando: también estaba cambiando mi vida.
Tomar fotografías al Muro siempre me había fascinado. Antes, a mis 20 años, incluso conduje mi bicicleta por toda la parte oeste de la barrera de 160 kilómetros. Aún tengo las imágenes que tomé con mi fiel cámara Altix.
Así que ahí estaba, el 9 de noviembre en el puesto de control del cruce fronterizo Charlie, esperando con cientos de habitantes del oeste en el lado occidental de la barrera de la Guerra Fría que había dividido mi ciudad natal por 28 años.
Al principio no había nada, pero uno podía sentir el aumento de la tensión en la medida en que la multitud del lado este crecía. Finalmente cerca de las 21.00 hora local, un hombre llegó corriendo a través del cruce, sosteniendo su pasaporte azul de Alemania Oriental.
Se lanzó ante los primeros "occidentales" que vio, completos extraños, los abrazó y simplemente empezó a llorar. Fue una visión increíble. Después de eso llegaron miles.
A las 23.00 escuché que algunas personas habían trepado a lo alto del Muro en la Puerta de Brandenburgo, que estaba a cerca de dos kilómetros de distancia y corrí.
El Muro de 3,6 metros de altura, que fue construido en territorio de Alemania del Este siempre era una zona prohibida para nosotros en el Oeste y especialmente para quienes vivían en el este.
Pero esa noche todo era diferente.
Alguien de arriba me tendió una mano para ayudarme a subir. Era irreal. Crecí con el Muro, pero nunca soñé que sería capaz de caminar sobre él. Algo que siempre había estado más allá del limite de pronto era realidad.
Mientras descendía en el lado este y caminaba por la Puerta de Brandenburgo, otra zona restringida, sentí como si estuviese en un transe. Apenas unas horas antes ésta era la franja de la muerte y yo estaba paseando por ella junto a cientos de otros.
Pasé la noche deambulando por el este de Berlín, saboreando el momento y tomando cientos de fotografías. Y desde ese momento supe lo que quería hacer por el resto de mi vida.
Me abrí camino en Berlín vendiendo fotografías para periódicos durante la universidad y me uní a Reuters en 1992.
Mirando hacia atrás, la calidad de la mayoría de las imágenes que tomé esa noche no fue tan buena, aunque los recuerdos sí lo son.
Pero tengo una foto que lo resume todo para mí: dos mujeres, una del Este y una de Occidente, se abrazan en un punto fronterizo, mientras un guardia de la frontera de Alemania del Este mira. Uno puede decir, por la mirada en su rostro, que sabe que todo terminó.
(Escrito por Erik Kirschbaum; Editado en español por Juana Casas)
Terra/Reuters
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