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Estados Unidos 

Jason Rodríguez estaba agobiado por los problemas

8/11/2009 - 01:10(GMT)

Su matrimonio había fracasado desde hace tiempo; su casa estaba embargada por falta de pago de la hipoteca; su despido llegó luego que sus patrones lo consideraron un incompetente, y sus finanzas estaban arruinadas. Todo lo que Jason Rodríguez emprendía terminaba en un fracaso, salvo su presunto plan para perpetrar un ataque a tiros.

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El hombre de 40 años, cuya vida sólo parecía empeorar, fue acusado el sábado de asesinato premeditado. Las autoridades dicen que Rodríguez ingresó el viernes a su antigua oficina, donde mató a una persona e hirió a cinco.

Durante su breve comparecencia en el tribunal, Rodríguez no dijo palabra, pero su abogado señaló que se trataba de un enfermo mental, asolado por numerosos problemas.

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"Este hombre es la síntesis de las tragedias de primera plana ocurridas durante todo el año: desempleo, embargos, bancarrota, divorcio, todas las tensiones emocionales posibles", dijo el abogado de oficio Bob Wesley. "Su salud mental había declinado. No hubo lógica alguna en sus actos, lo que apunta a un caso de salud mental. Parece un caso clásico de estrés excesivo".

La policía se negó a emitir declaraciones el sábado sobre su investigación en torno del tiroteo. Pero mientras Rodríguez permanecía custodiado por agentes ante el temor de que intente suicidarse en la cárcel del condado de Orange, comenzó a trascender el relato de su vida.

Rodríguez no pudo pagar la pensión para su hijo de 8 años. Tenía deudas atrasadas por 90.000 dólares, según su declaración de bancarrota. Su carrera promisoria pero breve en una empresa de ingeniería se truncó y, tras el despido, Rodríguez consiguió empleo en una cadena de comida rápida.

Wesley describió a su cliente como una persona "muy enferma mentalmente", pero no dio detalles. La ex suegra de Rodríguez, America Holloway, dijo que el acusado era esquizofrénico, mostraba constantemente una conducta paranoica, culpaba a los demás por todas sus tribulaciones y siempre creía resultarle desagradable a alguien.

La propia madre del sospechoso tuvo dificultades el sábado para hallar palabras que defendieran a su hijo. Sólo pudo musitar una disculpa.

"Perdón a todas las familias involucradas", dijo Ana Rodríguez. "Lo lamento mucho, esto es muy doloroso".

La policía informó que el propio Rodríguez expresó disculpas el viernes, cuando era esposado y explicó que pasaba por una época muy difícil. Pero las disculpas ofrecieron poco consuelo a las víctimas, que trabajaban en Reynolds, Smith and Hills cuando el sospechoso era ingeniero principiante en esa firma. Rodríguez permaneció en el cargo 11 meses y fue despedido en junio del 2007.

El único fallecido en el ataque fue identificado como Otis Backford, de 26 años, padre de una niña de 7 meses. El trabajador estaba parado cerca de la recepción cuando el sujeto armado entró a la oficina.

La madre de Beckford dijo al diario The Palm Beach Post que habló por última vez con él el jueves por la noche, a fin de hacer planes para la cena familiar del Día de Gracias.

"Ahora, él no estará ahí", dijo Icilda Cole al diario. "Es una tragedia. Yo tenía dos hijos, Otis y mi hija. Me queda ella. Nunca pensé que algo así podría ocurrirle a él".

Los cinco heridos fueron identificados como Gregory Hornbeck, de 39 años; Ferrell Hickson, de 40; Guy Lugenbeel, de 62; Edward Severino, de 34, y Keyondra Harrison, de 27. Todos se encontraban estables en hospitales de Orlando y se esperaba que sobrevivieran.

Varios empleados consultados el sábado dijeron que la firma les prohibió hablar con la prensa sobre el tiroteo.

Terra USA/AP

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