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El príncipe Carlos de Inglaterra y su
esposa Camilla han descubierto que en Washington también se puede
vivir "a cuerpo de rey", gracias a la hospitalidad de los Bush, que
homenajearon a sus invitados con una suntuosa cena de gala.
A las 19:00 horas (00:00 GMT del jueves) llegaron a la residencia presidencial el heredero de la Corona británica y la Duquesa de Cornualles, Camilla Parker Bowles, que realizan esta semana una gira por EEUU.

George y Laura Bush, flanqueados por la Guardia de Honor, intercambiaron sonrisas y apretones de manos con sus invitados en la escalinata de la Casa Blanca y posaron para unos fotógrafos ávidos por retratarlas a ellas.
No faltó, como era de esperar, quien recordase las diferencias entre Camilla y Diana de Gales, quien hace 20 años cuando visitó a los Reagan en la Casa Blanca llevaba un vestido sin tirantes que causó sensación.
Pero a sus 58 años Camilla ya no está para esos alardes y su atuendo de dos piezas -una chaqueta negra con bordados y una falda larga azul marino- apenas dejaba al descubierto unos cuantos milímetros de piel, lo necesario para lucir un discreto collar.
Los escasos minutos durante los que permanecieron en la alfombra roja a merced del "flash" de los fotógrafos estuvieron acompañados de un "ruido de fondo" que enturbió la pompa de la ceremonia.
Terra/EFE
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