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El socialdemócrata Alan García regresará a la
Presidencia de Perú con la promesa de no repetir su desastrosa gestión anterior y a sabiendas de que su triunfo es fruto de los votos prestados por sus antiguos enemigos políticos.
García, que entró en la segunda vuelta presidencial con el 24 por ciento del respaldo y tras una tediosa contabilidad de sufragios que finalmente le otorgó 64.000 más que a la conservadora Lourdes Flores, se ha encontrado ahora con un 30 por ciento de votos adicionales, que en su mayoría provinieron de sus detractores.

Sólo en la codiciada Lima, que congrega a una tercera parte del total del electorado, logró el 62 por ciento del respaldo, pese a que en el pasado había sido una plaza esquiva para él y feudo conservador.
"Saludo a la sólida Lima, que nos va a acompañar de ahora en adelante", dijo en alusión a los capitalinos, a quienes prometió devolver su gratitud con "madurez y responsabilidad".
Aunque el propio García ha reconocido esta atípica situación, Lourdes Flores le dejó muy claro que ha ganado gracias a los "votos prestados" de los conservadores.
"Felicito al señor Alan García por su triunfo, pero veo un espejismo cuando habla de la sólida Lima", manifestó al recordarle que "una parte del voto que hoy le ha favorecido no le corresponde" porque es "el voto del temor".
Terra/EFE
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