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La febril actividad desplegada por los cinco candidatos a las elecciones presidenciales del domingo en Nicaragua concluyó a la medianoche del miércoles, dando paso a tres días de silencio y reflexión en los que están prohibidas la propaganda política y las encuestas.
Después de 75 días de "agresiva" lucha política, han quedado prohibidas manifestaciones electoralistas para que "los ciudadanos puedan ejercer con plena conciencia su derecho al voto".Los medios de comunicación están a partir de ahora a disposición del Consejo Supremo Electoral (CSE) para difundir información sobre los procedimientos para votar u otras orientaciones, lo que no implica censura.

Unos 2.8 millones de electores de los 3.6 millones que aparecen en el padrón están convocados el domingo para elegir al próximo presidente por un período de cinco años y renovar los 90 escaños del Parlamento nacional y la representación nicaragüense en el Parlacen.
La batalla electoral la librarán sobre todo el candidato sandinista Daniel Ortega, primero en los sondeos de opinión, y el banquero Eduardo Montealegre de la derechista Alianza Liberal Nicaraguense (ALN), el preferido de Estados Unidos y algunos sectores económicos locales.
José Rizo, candidato del también derechista Partido Liberal Constitucionalista (PLC) se disputa con Montealegre el segundo puesto y muy cercano a él está el aspirante por el disidente Movimiento de Renovación Sandinista (MRS), Edmundo Jarquín.
Jarquín, que asumió la candidatura del MRS en plena campaña política tras la súbita muerte de su carismático líder, Herty Lewites, no descarta "una sorpresa" en el resultado.
El presidente del grupo cívico de observación Etica y Transparencia, Roberto Courtney, valoró de "exitosa" la campaña política aunque "muy agresiva en algunos casos de unos contra otros".
Courtney llamó a "cumplir al pie de la letra el silencio electoral, porque si no se convertirá en un grito de cada partido diciendo es el otro el que está hablando'. El silencio se debe respetar y no se debe hacer proselitismo durante estos días".
"Las condiciones para el día de las elecciones están dadas" aunque siempre hay inquietud entre los candidatos sobre eventuales impugnaciones en caso de resultados ajustados, dijo Courtney a la AFP, que prevé en ese caso que el recuento de votos dure varios días.
La misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) pidió a los electores que todavía no lo han hecho -unos 60.000 según el Consejo Supremo Electoral- que "retiren sus cédulas o documentos supletorios".
El jefe del Ejército, Omar Hallesleven, insistió en que no hay indicios de disturbios para el día de las votaciones y llamó a los partidos en contienda a respetar los resultados. "El que va ganar que gane con votos, y el que va perder se percate que ha perdido", sostuvo.
Asimismo la empresa distribuidora de electricidad, la española Unión Fenosa, anunció "un plan contingente" para garantizar la continuidad del servicio eléctrico entre el 2 y el 8 de noviembre, sobre todo en los sectores donde se ubiquen los centros de información de los Centros de Transmisión de Datos.
El suministro eléctrico para el día de las votaciones y posterior escrutinio es una incógnita, pese a acuerdos entre los generadores del fluido eléctrico y el gobierno para garantizar que no habrá apagones.
Terra/AFP
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