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Seguimos siendo los mismos estúpidos de siempre | Cambalache
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Cambalache

Seguimos siendo los mismos estúpidos de siempre

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Junto con El Padrino, es la mejor película de todos los tiempos. Tiene un guión perfecto, afinado, mordaz y muy original. Los actores descollan, hasta la secretaria en bikini que le susurra cosas al oido del general. Y la Sala de Guerra, impecable.

Estoy hablando de 'Dr. Strangelove, o cómo aprendí a amar a la bomba', del genial Stanley Kubrick. Estrenada en 1962, 'Dr. Strangelove' sigue tan vigente como el día de su debut en los cines del mundo.

Trata sobre la estupidez humana. Ni más ni menos.

Un general, Jack Ripper (Jack Destripador) se encierra en una base militar y ordena a un B-52 que circunda el planeta que aplique el código Red, aquel que cierra todas sus comunicaciones y ordena un ataque nuclear contra los 'ruskies', los rusos. El general está tan obsesionado con los rusos que cree que en su expansión del comunismo, contaminarán 'nuestros preciosos fluidos corporales'.

En la Sala de Guerra, el presidente, interpretado por el gran Peter Sellers, recibe la noticia de manos del duro coronel Hutrchinson, protagonizazdo por un comiquísimo George C. Scott. El presidente decide avisarle por teléfono a su homólogo ruso, Dimitry, quien en la conversación no oculta que está borracho y en plena fiesta.

Mientras tanto, el sargento que pilotea el avión, interpretado por el inolvidable Slim Pickens, se pone el sombrero tejano y prepara a su tripulación para el gran momento. Todo, con un desopilante acento tejano.

La película va y viene entre la base militar, la Sala de Guerra y el avión, sumando tensión mientras el bombardero se acerca a su destino con su mortal carga.

La película llega a un climax con la aparición del Dr. Strangelove, interpretado por Sellers también, quien es una especie de asesor del presidente. Strangelove es parapléjico y de a poco va dejando ver sus costado nazi, hasta que al final, cuando la bomba explota, se levanta de la silla y grita a viva voz y con brazo derecho levantado: ''¡Puedo caminar!' Toda una metáfora de la vida que genera la muerte.

Hoy, a cincuenta años de su estreno, la estupidez humana sigue tan estúpida como siempre, creyendo que la libertad y la justicia se ganan a fuerza de misiles, bombas e invasiones.

El candidato a vicepresidente de Romney, Paul Ryan, ha dicho una y otra vez que está a favor de un incremento importante en el presupuesto del Departamento de Defensa, Para Ryan y Romney, Estados Unidos debe continuar siendo el policìa planetario, aquel que imponga su versión de justicia cueste lo que cueste.

A esto se suma gente que se ha movilizado para frenar un proyecto de Naciones Unidas que prohiba las armas menores ya aque creen que los socialistas nos invadirán y no tendremos armas para defendernos por culpa de la comunista organización mundial.

Lo peor de todo es que hay gente que les cree, como los tripulantes del avión.

Lo triste es que cuando esta gente se sale con la suya, muchos mueren, tal como en la película de Kubrick.

Eduardo Orbea Eduardo Orbea

Eduardo Orbea

Es periodista argentino con experiencia en redacciones de Estados Unidos y de Argentina. Bicultural, bilingüe, le interesan los temas que salpican a los hispanos que viven en EE.UU.



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