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El crucero de la pesadilla | Cambalache
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El crucero de la pesadilla

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Vivo en la capital de los cruceros del mundo, Miami. Se dice que los puertos de esta ciudad y de Fort Lauderdale, un poco más al norte, son los más grandes en la especialidad. Suelo ver los majestuosos barcos de varios pisos, en fila, y listos para partir, en Miami Beach. Con miles a bordo, listos para la diversión.

Es más, vivo a solo unas cuadras de la central mundial de la compañía de cruceros Carnival, una de las más grandes del mundo. Millones de hombres y mujeres de todo el mundo sueñan con pasar unos días en estas moles del mar, con casinos, salas de baile, piscinas, shows, toboganes, abundante comida y tragos y diversión a diestra y siniestra. Y millones cumplen sus sueños.

Pero los casi 4,000 pasajeros del Carnival Triumph que quedó varado más de cinco días en el Golfo de México han visto su sueño convertirse en una verdadera pesadilla. Un incendio dejó al inmenso barco sin sus motores de propulsión. Sin sistema de cloacas, sin baños, comiendo sandwiches de cebolla, sin calefacción (la temperatuta bajó considerablemente), esta gente que pagó miles de dólares para un viaje inolvidable tendrán exactamente eso, un viaje inolvidable, pero las razones nombradas.

Se espera que el barco llegue a la costa de Mobile Alabama en las próximas horas.

A veces me inclino por tomar uno de estos cruceros a las Bahamas ya que vivo a solo minutos del puerto de donde zarpan. Pero apenas lo hago, pienso en la locura de cuatro mil personas encerradas durante días en un barco y haciendo cola para todo. No. Además, ¿se imaginan cuando 'sueltan' a los miles de pasajeros en las pequeñas islas exclusivas, el hervidero de gente? No. No es para mí.

Dicen los que han tomado estos cruceros que muchas veces, si bien desde los folletos aseguran que todo está incluido en las tarifas, no es así. Si quieres una cerveza, debes pagarla. Y agregan que la comida no siempre es buena.

Esta pesadilla del Triumph en el Golfo de México no ha hecho otra cosa que convencerme de que mejor me quedo en casa. Quizás un día en la playa de South Beach sea la apuesta más segura, mirando desde la arena a los cruceros que parten rumbo a las islas de ensueño. O de la pesadilla.

 

Eduardo Orbea Eduardo Orbea

Eduardo Orbea

Es periodista argentino con experiencia en redacciones de Estados Unidos y de Argentina. Bicultural, bilingüe, le interesan los temas que salpican a los hispanos que viven en EE.UU.



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