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El estigma del sexismo y la maldita televisión | Cambalache
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El estigma del sexismo y la maldita televisión

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La televisión es el medio por el cual nos vemos frente al espejo. Y los avisos publicitarios son una radiografía de dónde estamos, o queremos estar. Por eso puedo decir que seguimos siendo una sociedad sexista, donde a pesar de los cambios y los avances, aún seguimos caminando por la vieja senda del machismo. O, al menos, es allí donde la tele nos quiere llevar.

¿Por qué digo esto? Por los malditos avisos de artículos de limpieza. En ellos, son las mujeres las que limpian la casa, las que le dan de comer a los hijos, las que los llevan a la escuela y al médico y las que tienden la cama. Ellas son las que limpian la mesa, los inodoros y los platos. Ellas son quienes pasan la aspiradora y quienes cocinan. Siempre sonrientes, felices de estar en casa, como tratando de reafirmar que el lugar de la mujer es el hogar y los hijos. ¿Y yo, que hago la limpieza, donde estoy?

Lo triste es que en la vida real, ellas trabajan a la par del hombre, muchas veces ganando más. Mientras, algunos de nosotros hacemos esas tareas de los avisos.

La cadena Walmart lanzó acaba de lanzar una serie de avisos donde un cliente compara precios con una cadena local, aqui en Miami, mientras hace las compras. Y en todos los casos, el cliente en cuestión es una mujer. ¿Y yo, que todos los fines de semana hago las compras con mi mujer, como miles de hombres lo hacen? ¿Dónde estoy? Según la tele, tomando cerveza y mirando un partido de fútbol americano con mis amigos.

El movimiento feminista llegó a Estados Unidos de la mano de la década del setenta, como una ráfaga de aira fresco y renovador. Y algunas cosas cambiaron. Las mujeres comenzaron a poblar lugares tradicionalmente ocupados por hombres. Y en la política, su empuje comenzó a dar sus primeros frutos con la legalización del aborto en 1973 en la histórica decisión judicial conocida como Roe versus Wade.

La familia tipo de los años sesentas, aquella con el tipo que se iba al trabajo y dejaba a la mujer, feliz, en su casa, es historia. La necesidad de pagar cuentas y mantenerse a flote empujó a la mujer aguera del hogar y hacia la fuerza laboral. Hoy, trabajan a la par de los hombres, aunque en muchos casos, todavía cobran menos, aún cuando hacen lo mismo.

Los hombres, por nuestra parte, hemos tenido nuestro propio periplo interno. Y en algún lugar, ambos caminos se juntan, el de las mujeres y el de los hombres. Mientras, nos falta por recorrer, pero ahí le vamos.

Pero la tele se esfuerza en contarnos otra historia e insiste en machacarnos que el lugar de la mujer es la casa y el del hombre es el mundo laboral, de los negocios. Parece como que las agencias publicitarias se han quedado atascadas en el tiempo. Igual que en las series, insisten con las viejas fórmulas de los policías y los abogados. Como si no tuvieran imaginación.

Ya no es más un mundo de hombres, como cantaba Tom Jones. Pero hay quienes se niegan a creerlo.

 

 

Eduardo Orbea Eduardo Orbea

Eduardo Orbea

Es periodista argentino con experiencia en redacciones de Estados Unidos y de Argentina. Bicultural, bilingüe, le interesan los temas que salpican a los hispanos que viven en EE.UU.



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