Crímenes

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15 de mayo de 2012 • 12:59 PM • actualizado a las 02:00 PM

Carlos De Luna, el hispano ejecutado que era inocente

Carlos De Luna fue ejecutado por el crimen de la hispana Wanda López.
Foto: Departamento de Policía de Corpus Christi
 

Redacción.- Si bien es conocido que la pena de muerte se aplica en Estados Unidos a criminales, ¿qué pasa cuando el ejecutado resulta inocente después de su muerte? Una premisa que pone a pensar sobre los fundamentos de la justicia para condenar a muerte en el país.

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Esta semana salió a la luz la reapertura de un caso que conmocionó en los ochentas en Texas, y que ahora se encuentra bajo la investigación de un catedrático y estudiantes de la Universidad de Columbia bajo el título: 'Los Tocayos Carlos: Anatomía de una ejecución injusta', que publica este martes elmundo.es.

Es el caso de Carlos De Luna, quien fue arrestado el 4 de febrero de 1983 acusado de la muerte a puñaladas de Wanda López, una madre soltera hispana que trabajaba en una tienda de Corpus Christi, al sureste de Texas.

Fue condenado y ejecutado seis años después del juicio. Pero hoy, 28 años después, la investigación apunta a que todo se debió a un error.

Antes de morir, la víctima alcanzó a avisar a la policía que un hombre armado de origen mexicano se hallaba en el negocio. Tras las investigaciones policiales, un testigo aseguró que Carlos De Luna era el homicida. Sin embargo, 20 años después el mismo testigo no pudo asegurar que realmente De Luna era el asesino.

Según documentos de la Universidad de Columbia, el culpable era realmente Carlos Hernández, quien fue señalado por el mismo Carlos De Luna antes de ser ejecutado. Incluso, Hernández había confesado a sus conocidos que él había sido el asesino y que su tocayo lo había pagado.

Los fiscales que llevaron el caso desecharon cualquier argumento alrededor de Hernández. Además dijeron que todo era un invento de De Luna, que Carlos Hernández no existía. Y fue así como el verdadero asesino de Wanda López "asesinó" a su tocayo Carlos.

El profesor James Liebman, el director de la investigación universitaria, espera que con este trabajo se tome conciencia sobre este castigo que muchas veces destruye vidas y enluta familias por un simple error o confusión.

Terra