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10 de abril de 2012 • 05:48 AM

Condenan a más de 2 años a activista china, lisiada por una paliza policial

 

La conocida abogada y defensora de los desahuciados por la especulación inmobiliaria Ni Yulan, de 51 años, fue condenada hoy junto a su marido, Dong Jiqin, a más de dos años de prisión, en un nuevo golpe del régimen comunista a la lucha por los derechos civiles en el país asiático.

Dong y Ni -postrada en una silla de ruedas desde que en 2002 fue torturada durante su primera estancia en la cárcel- fueron condenados a 24 y 32 meses de cárcel, respectivamente, por "generar peleas, causar disturbios y dañar intencionadamente propiedades privadas y públicas", según la sentencia.

"Es una condena injusta, ilegal y sin pruebas", afirmó a Efe el abogado de la activista, Cheng Hai, quien señaló que la pareja probablemente apelará la sentencia, aunque él no podrá confirmarlo hasta dentro de dos días, cuando le permitan reunirse con Ni.

Las acusaciones tienen su origen en una supuesta agresión al personal del hotel donde el matrimonio fue obligado a hospedarse durante 10 meses, tras ser desahuciados de su casa.

La pareja se dio a conocer precisamente por su defensa de los derechos de las víctimas de desahucios y demoliciones forzosas en ciudades como Pekín, debido a la especulación inmobiliaria y la falta de garantías legales para este tipo de casos.

La abogada también defendió en ocasiones a miembros del grupo Falun Gong, prohibido en China desde hace más de una década pero muy activo en el exterior del país.

La sentencia fue dictada hoy por el Tribunal Popular de Xicheng, en el centro de Pekín, sin que los medios pudieran entrar a la lectura del dictamen.

La activista escuchó la sentencia sentada en su habitual silla de ruedas, con una manta sobre las rodillas, y su marido presentaba un vendaje en la cabeza, relató a Efe en conversación telefónica el abogado Cheng, quien no obstante consideró poco probable que Dong o Ni fueran maltratados durante el proceso.

Ni y Dong fueron detenidos en abril de 2011, durante una dura campaña de las autoridades comunistas contra la disidencia, por el temor de Pekín a que se contagiaran en el gigante asiático las protestas que entonces se desarrollaban en varios países árabes.

Decenas de disidentes fueron detenidos, aislados o amenazados, especialmente a raíz de que se publicaran en internet llamamientos a celebrar protestas en ciudades como Pekín o Shanghái, una campaña en la que otra destacada víctima fue el contestatario artista Ai Weiwei, quien en su caso afronta un proceso por evasión fiscal.

Durante el proceso de Ni y Dong, la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, expresó su preocupación por el caso, y la pareja también recibió apoyo de EEUU en forma de una visita del entonces embajador Jon Huntsman, mientras organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional condenaban la detención.

La pareja asesoró gratuita y desinteresadamente a otras víctimas de expropiaciones y corrupción, casos por los que el matrimonio ha sido acusado de incitar a la violencia y el fraude.

Un activismo que a veces han tenido que combinar con grandes dificultades económicas o incluso carencia de alojamiento, pues han llegado a vivir en tiendas de campaña.

La abogada además perdió su licencia para ejercer la profesión, lo que no le impidió continuar su activismo.

Ni, de religión protestante, fue premiada el 22 de diciembre de 2011 con el Premio Tulipán del Gobierno holandés, por su compromiso con los derechos humanos.

Su activismo le ha supuesto el encarcelamiento en dos ocasiones, en 2002 y en 2008, durante uno y dos años, respectivamente, por "obstruir la labor de las autoridades" y "dañar la propiedad pública".

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