Crímenes

publicidad
08 de febrero de 2013 • 04:42 PM • actualizado el 08 de febrero de 2013 a las 10:39 PM

Condenan a obispo amish culpable de crimen de odio

El obispo acusado ordenó a sus seguidores que cortaran salvajemente las barbas de algunos miembros de esa comunidad protestante.
Foto: AP
 

Un obispo amish de Ohio, al noroeste de Estados Unidos, fue condenado a 15 años de cárcel por crimen de odio, tras haber ordenado a sus seguidores que cortaran salvajemente las barbas de algunos miembros de esta comunidad protestante que vive alejada del mundo moderno.

Los otros 15 acusados, entre ellos tres hijos del jefe del clan acusado y seis mujeres, fueron condenados a penas que van entre uno y siete años de prisión.

Samuel Mullet, de 67 años, líder social y religioso de una comunidad amish formada por 18 familias en Bergholz, a 150 kilómetros de Cleveland (Ohio), ordenó a los miembros de su clan lanzar una "campaña de terror" contra nueve correligionarios que le mostraban signos de resistencia.

Según el sitio web de la televisión WKYC de Clevelad, Mullet expresó antes de conocer la sentencia que su "objetivo en la vida siempre había sido ayudar a los débiles, aquellos de los que la gente se burla. Si alguien debe ser castigado, que yo lo sea por todos, dejen a esos hombres y mujeres volver a sus casas con sus hijos".

El clan de Sam Mullet llevó a cabo cinco agresiones separadas entre septiembre y noviembre de 2011, siempre por la noche, sacando de forma violenta a las víctimas de su cama, y afeitándoles después salvajemente la barba y el pelo utilizando tijeras y máquinas eléctricas.

Estas agresiones tenían como objetivo humillar a las víctimas, puesto que la barba es el símbolo supremo del hombre casado y no debe ser cortada, en conformidad con los preceptos bíblicos seguidos por esta comunidad de tradición protestante.

Durante el juicio celebrado el pasado mes de septiembre, la defensa subrayó que el amor y la compasión motivaron a los asaltantes, que solamente deseaban que sus víctimas regresaran al buen camino.

Multimillonario y padre de 18 hijos, Samuel Mullet llegó con su familia a Bergholz en 1995. Se convirtió en jefe espiritual del clan en 2003 y dos años más tarde, en 2005, suscitó un cisma en la comunidad al excomulgar a varias familias.

Nada se decidía sin la aprobación de este jefe con mano de hierro que imponía castigos violentos a quienes se le oponían forzando, por ejemplo, a miembros a dormir varios días seguidos en un gallinero o autorizando a otros a golpear a quienes supuestamente habían desobedecido, según el acta de acusación.

Aparentemente, Mullet decidió lanzar expediciones de castigo después de que su decisión de excomulgar a ciertas familias de Bergholz fuera cuestionada durante una reunión de jefes religiosos amish.

Los Amish, protestantes emigrados de Alemania, de Suiza y de Alsacia (Francia) a finales del siglo XVIII forman una comunidad de unas 260.000 personas repartidas en 28 estados estadounidenses, así como en la provincia canadiense de Ontario. Entre sus costumbres están las de desplazarse en carruajes, prohibir la televisión, las computadoras y la electricidad, aunque cobraron fama tras el estreno de la película "Witness" en 1984, con Harrison Ford.

Terra Terra/AFP