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- En 2012 se ha reabierto una herida que no termina de cicatrizar en la sociedad belga: la provocada por el asesino y pederasta Marc Dutroux, protagonista del suceso más oscuro de la historia reciente del país, y que ha vuelto a ser noticia en los últimos meses. Foto: Getty Images
- La salida de prisión de su exesposa y cómplice, Michelle Martin y la petición de libertad condicional del propio Dutroux, han generado un enorme revuelo entre los belgas, que ven con impotencia las dificultades para pasar página a uno de los peores capítulos de su pasado. Foto: Getty Images
- Hace casi 17 años fue detenido, exactamente el 13 de agosto de 1996, el que llegó a ser conocido como el "enemigo público número uno" de Bélgica, condenado a cadena perpetua por el secuestro y violación de seis jóvenes de entre 8 y 19 años, de las que cuatro fueron asesinadas. Foto: Getty Images
- Dos días más tarde de su arresto eran liberadas Sabine Dardenne y Laetitia Delhez (de 12 y 14 años, respectivamente), a las que Dutroux tenía secuestradas en el sótano de su casa. Foto: Getty Images
- El horror no había hecho más que empezar: los investigadores tardaron poco tiempo en exhumar los cadáveres de otras cuatro víctimas, Julie y Mélissa (ambas de ocho años) y An y Eefje (de 17 y 19 años, respectivamente), enterradas por Dutroux tras haber sido violadas en repetidas ocasiones. En la foto, la casa donde vivía Dutroux. Foto: Getty Images
- Su exmujer Michelle Martin fue sentenciada en su día por haber participado en el secuestro de algunas de las niñas y por haber dejado morir de hambre a Julie y Mélissa, encerradas en un escondrijo subterráneo en la casa de la pareja en Charleroi. Foto: Getty Images
- El pasado julio ocurrió algo que sorprendió a la sociedad belga: Michelle Martin obtuvo el visto bueno de un tribunal para salir de prisión, después de haber cumplido 16 de los 30 años a los que había sido condenada, una noticia que provocó la indignación de los familiares de las víctimas y un gran revuelo en el país. Foto: Getty Images
- Martin ingresó a continuación en un convento de monjas clarisas en la localidad de Malonne (sur de Bélgica) para completar su plan de "reinserción". Foto: Getty Images
- Aparte del impacto social de la medida, se criticó su coste, que el sindicato de policías SLFP cifró en 120.000 euros al mes, por la necesidad de garantizar la presencia de efectivos de forma permanente en el interior y exterior del recinto. Foto: Getty Images
- La puesta en libertad de la exmujer de Dutroux hizo que la clase política, las organizaciones de defensa de las víctimas de pederastia y los medios de comunicación comenzaran a debatir la posibilidad de que el propio pederasta sacara provecho de las lagunas del sistema legal y saliera de manera anticipada de la cárcel. Foto: Getty Images
- La presión de la opinión pública fue tal, que forzó al Gobierno federal a presentar el pasado septiembre, de manera precipitada, una reforma de la legislación penal cuyo objetivo último es dificultar la liberación de Dutroux. La normativa tardará meses en superar los trámites necesarios para entrar en vigor. En la foto, el entierro de dos de las víctimas de Marc Dutroux, hace 17 años. Foto: Getty Images
- Ni siquiera eso ha logrado que el pederasta y asesino se eche atrás: al contrario, convencido de sus derechos, Dutroux solicitó a finales de noviembre la libertad condicional, tras haber cumplido un tercio de su condena. Foto: Getty Images
- En teoría podría acceder a la libertad condicional el próximo 30 de abril, aunque los expertos coinciden en que, en la práctica, no le será fácil disfrutar de ese derecho. Foto: Getty Images
- Por si no fuera suficiente con esto, el pasado abril Laurent Louis, un diputado belga, publicó en internet los resultados del informe policial que analiza con todo detalle las autopsias de Julie y Melissa, dos de las niñas asesinadas por Dutroux. Foto: Getty Images
- La mayoría de los políticos belgas pidió inmediatamente la dimisión de Louis, que forma parte de una amplia corriente de ciudadanos convencidos de que el juicio celebrado en Arlon en 2004 fue una farsa, para ocultar a los auténticos responsables de la muerte de las niñas, supuestamente una red de personas influyentes que han conseguido burlar a la justicia (fuente Efe). Foto: Getty Images
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En 2012 se ha reabierto una herida que no termina de cicatrizar en la sociedad belga: la provocada por el asesino y pederasta Marc Dutroux, protagonista del suceso más oscuro de la historia reciente del país, y que ha vuelto a ser noticia en los últimos meses.
Foto: Getty Images
