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- Los crímenes raciales no son nuevos en la sociedad. Desde el comienzo de la misma, los hombres no encontraron mejor alternativa que quitar la vida de áquel que considera distinto, diferente. Así, a lo largo de la historia millones y millones de personas perdieron la vida no por ser judíos, negros, aborígenes, opositores o brujos, sino porque a otros se les ocurrió que no podían convivir con ellos. Foto: THINKSTOCK
- La Inquisición española fue un tribunal religioso creado por los reyes católicos para luchar contra los judíos falsamente convertidos al catolisismo. Los primeros inquisidores los nombró el Papa Sixto IV en 1478 y la organización se mantuvo por tres siglos. Las personas eran torturadas hasta la muerte por practicar la brujería, bigamia, blasfemia, por ser herejes o por poseer libros prohibidos. Los inquisidores Diego Rodríguez Lucero y Tomás de Torquemada habrían condenado a muerte a una 3.000 personas. A principios del siglo XVII se produjo una caza de brujas en todo Europa, . Si bien no hay un número exacto de víctimas, la cifra van desde los 3.000 hasta los 30 mil, según quien exponga el cálculo. En la imagen, el museo de la Inquisición. Foto: AP
- Genocidio aborigen. Cuando los europeos, con los ingleses al frente, llegaron a América del Norte, obligaron a los nativos a abandonar las tierras por la fuerza. Sioux, Cheyenne, Apaches, Navajos y Cherokees eran las tribus más grandes del lugar. Sólo en norteamérica, unos 5.000 aborígenes fueron exterminados, mientras que por los mismos métodos, otros miles perdieron la vida en América Central y del Sur. Foto: THINKSTOCK
- Tanto las dictaduras rusas de Lenin, como la de Stalin, provocan millones de muertos. Tras las primeras elecciones libres por sufragio universal en Rusia, que fueron ganadas por socialistas moderados, Lenin se opusó y asesinó a todos los parlamentarios socialistas. Con eso dio inicio a un "terror de masas", como él lo llamó. Lenin asesinaba inocentes para poner como ejemplos, creó campos de concentración y eliminó a todo aquel sospechoso de estar en contra de la dictadura bolchevique. Lenin habría eliminado a unos 10 millones de rusos. Foto: AP
- Stalin continuó este proceso de represión y además inició una lucha contra los campesinos "acomodados". Según algunas estimaciones, Stalin sería responsable directo de 17 millones de asesinatos. Foto: AP
- Los números tampocos son precisos a la hora de contabilizar las muertes del holocausto nazi de Adolf Hitler. Las estimaciones van de los 10 a los 20 millones de asesinatos, principalmente judíos, pero también gitanos, eslavos, homosexuales, disminuidos y antinazis. 6 de cada 7 judíos murieron por hambre, enfermedad o asfixiados en las cámaras de gas. Foto: AP
- Mao Tsé Tung comandó China desde 1949 hasta 1976. En 27 años de poder, este "líder" eliminó a 48 millones de personas, sólo por ser -o muchas veces porque se sospechaba- opositores a su partido. Foto: AP
- En Camboya se vivió algo similar bajo el mando de Pol Pot, entre 1975 y 1979. En sólo cuatro años los jemeres rojos (o khmer), apoyados por China, eliminaron las ciudades, el dinero y la propiedad privada. Todos los habitantes fueron obligados a trabajar en plantaciones de arroz. Los que se oponían eran asesinados -sin juico si quiera- al igual que los que se dormían los débiles, como ancianos y enfermos. Unas 2 millones de personas (1/3 de la población) fue exterminada. En la imagen, los cráneos y restos óseos de los asesinados. Foto: AP
- En América del Sur, las dictaduras militares también impusieron su ley de a-favor-o-muerte. Augusto Pinochet, en Chile, mandó a asesinar a unos 30 mil chilenos opositores. En Argentina, la junta militar contemporánea, también hizo desaparecer a unas 30 mil personas. Foto: AP
- El régimen autoritario de Saddam Hussein también provocó miles de muertes. En el norte de Irak, a fines de los '80, unos 100 mil kurdos fueron ejecutados. Pero Hussein siguió en el poder y hasta su derrocamiento, se le imputan más de 200 mil ejecuciones. Foto: AP
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Los crímenes raciales no son nuevos en la sociedad. Desde el comienzo de la misma, los hombres no encontraron mejor alternativa que quitar la vida de áquel que considera distinto, diferente. Así, a lo largo de la historia millones y millones de personas perdieron la vida no por ser judíos, negros, aborígenes, opositores o brujos, sino porque a otros se les ocurrió que no podían convivir con ellos.
Foto: THINKSTOCK
