Crímenes

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15 de diciembre de 2012 • 06:54 PM

Policía trata de reconstruir matanza en Newtown y difunde nombres de víctimas

 

La policía trata hoy de reconstruir paso a paso la matanza del viernes en Newtown (Connecticut), una de las peores de la historia de EE.UU., tras la difícil tarea de difundir los nombres de los 26 fallecidos en la escuela primaria Sandy Hook, entre los que se encuentran 20 niños.

"Nunca vi algo como esto", declaró el director de la Oficina Forense de Connecticut, Wayne Carver, al desvelar en una conferencia de prensa la lista de los veinte pequeños y seis adultos que perdieron la vida el viernes cuando el joven Adam Lanza irrumpió en el colegio, disparando a quemarropa.

Dieciséis de los veinte niños tenían seis años y los demás siete, entre los que se encuentra la pequeña puertorriqueña Ana Márquez-Greene, mientras que entre los adultos están la directora del centro, Dawn Hochsprung; la psicóloga, Mary Sherlach, y cuatro profesoras.

Los ciudadanos de la pequeña localidad de Newtown habían esperado desde esta mañana con verdadera ansiedad la difusión de los nombres de las víctimas de la matanza, temerosos de encontrar en ella los de algunos niños o mayores conocidos por ellos mismos o por sus familias.

La publicación se había previsto para primera hora del sábado, pero la Oficina del Forense retrasó esta "delicada" tarea hasta bien entrada la tarde, mientras que todavía habrá que esperar a mañana para obtener oficialmente el nombre y edad de los otros dos fallecidos: Adam Lanza, el autor de los hechos, y su madre, Nancy.

El forense sí que confirmó que el joven mató a Nancy en la casa en la que vivían ambos en Newtown, mientras que el teniente de la policía estatal de Connecticut, Paul Vance, ofreció esta mañana más detalles sobre la investigación que han estado llevando a cabo desde el viernes.

Desde entonces han encontrado en la escuela y en la casa del autor "pruebas muy buenas" para esbozar "una imagen completa de lo que ocurrió", en tanto que el testimonio de la subdirectora de la escuela, la única persona que resultó herida y que está evolucionando favorablemente, será "clave" para las pesquisas.

Según los últimos datos ofrecidos por Vance, la tragedia comenzó a primera hora de la mañana del viernes, cuando el joven disparó mortalmente a Nancy en la cara y después se dirigió en coche hacia el colegio con un rifle Bushmaster 223 y dos pistolas semiautomáticas, una Glock y una Sig Sauer, que su madre había comprado legalmente.

Al contrario de lo que se había informado en un primer momento, Nancy no era maestra de la escuela, aunque tenía alguna conexión con ella.

Ataviado con ropa de combate y con esas tres armas, Lanza consiguió esquivar el sistema de portero automático con el que contaba la escuela, que tenía como cometido impedir que cualquier persona entrara al centro durante el día a no ser que se les permitiera el paso, parece ser que rompiendo un cristal.

Después de entrar, Lanza disparó a bocajarro contra la directora del centro, la psicóloga y las otras cuatro profesoras, que trataban de impedirle el paso para proteger a los pequeños, según relató la superintendente de la escuela, Janet Robinson.

Según explicó Carver, el pistolero disparó varias veces a cada una de las víctimas con un rifle. Tras la masacre, el joven Adam Lanza, de tan solo 20 años, acabó también con su propia vida.

Las autoridades todavía no han dado claves sobre los motivos que pudieron llevar a este chico "inteligente" y "antisocial", como le han definido quienes le conocían, a perpetrar la masacre, la segunda más sangrienta de la historia de EE.UU., tan solo por detrás de la de Virginia Tech en 2007, donde murieron 33 personas.

Algunos empleados de la escuela han indicado que el joven tuvo un altercado con varios miembros del personal solo un día antes, cuando intentó acceder, sin éxito, al centro.

Tres de las personas que le impidieron entrar figuran entre las muertas del viernes.

El tío del autor, James Champion, que es agente de la policía estatal de Connecticut, señaló a través de un comunicado que "toda la familia está traumatizada".

Además de las armas empleadas en la matanza, todas registradas a nombre de la madre del autor, Nancy Lanza, la mujer tenía otras tres en su casa.

Según explicaron algunos residentes en la ciudad, Nancy Lanza era coleccionista de armas y llevaba a sus hijos a prácticas de tiro. Su otro hijo, Ryan Lanza, vive en Hoboken (Nueva Jersey) y según las autoridades no está relacionado con la matanza.

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