Crímenes

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27 de enero de 2013 • 01:27 PM

Rousseff visita hospital y gimnasio de Santa María para consolar a familias

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, visitó en la tarde de hoy Santa María, ciudad del sur del país en la que un incendio en la discoteca Kiss dejó al menos 232 muertos y 131 heridos.

Rousseff llegó a Brasil procedente de Santiago, en donde participaba de la Cumbre Celac-Unión Europea, tras cancelar los compromisos oficiales que aún tenía en Chile.

La mandataria aterrizó a las 13.25 hora local (15.25 GMT) en la base aérea de Santa María, ciudad del sureño estado de Río Grande do Sul, fronterizo con Argentina y Uruguay, según una nota publicada por la gobernación regional.

Rousseff visitó el hospital de la Caridade de Santa María, uno de los que más recibió heridos, para conversar con las víctimas y sus familiares, y posteriormente recorrió el Centro Deportivo Municipal, donde han sido depositados los cadáveres retirados de la discoteca.

Al igual que en Santiago de Chile, donde no pudo contener las lágrimas al comentar la tragedia, Rousseff también se mostró conmovida al visitar la ciudad y hablar con algunos padres que perdieron hijos en el incendio.

La mandataria llegó a Santa María acompañada por sus ministros de Salud, Alexandre Padilha; Educación, Aloizio Mercadante, y de Desarrollo, Industria y Comercio, Fernando Pimentel, que estaban con ella en Chile.

También la acompañaron en la visita la secretaria de Derechos Humanos, María do Rosario; el gobernador de Río Grande do Sul, Tarso Genro, y el alcalde de Santa María, Cezar Schirmer.

Rousseff había anunciado desde Chile su deseo de acompañar a los familiares de las víctimas y de ofrecer directamente en Santa María toda la ayuda necesaria.

"Quien necesita de mí en este momento es el pueblo brasileño. Le pedí a todos los ministros ayudar en todo lo que puedan y trasladarse allá y yo también estaré allá", aseguró la presidenta poco antes de embarcar.

Río Grande do Sul es el estado en el que Rousseff comenzó en los años ochenta la carrera política que la llevó a la Presidencia.

La mandataria, además, pasó la mayor parte de su vida en Porto Alegre, la capital de Río Grande do Sul y a unos 290 kilómetros de Santa María, en donde aún vive su única hija y su único nieto.

Después de visitar el hospital y el gimnasio municipal, Rousseff emprendió el viaje de regreso a Brasilia sin dar declaraciones a la prensa.

La secretaria de los Derechos Humanos, que acompañó a Rousseff y es oriunda de Río Grande do Sul, pidió oraciones por las víctimas y solidaridad con los familiares.

"Hoy es un día de cuidar de estas personas. Tenemos que orar y mostrar toda nuestra solidaridad a estas personas y rezar mucho por las víctimas", dijo la funcionaria, quien agregó que una vez disminuya la conmoción, "es necesario" averiguar las causas, las motivaciones y los problemas que causaron esta tragedia.

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