EE.UU.

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16 de abril de 2013 • 12:48 PM • actualizado a las 02:53 PM

Analista: EE.UU. debe evitar caos ante explosiones en Boston

The Boston Globe dio a conocer un informe de la Policía del Estado en 2003, el cual afirmaba que la maratón podía ser un blanco para terroristas por la cantidad de público que atraía.
Foto: AP
 

Tan pronto se esparció la noticia de las explosiones en Boston, se redoblaron las medidas de seguridad en Estados Unidos. Y el fantasma del 11 de septiembre regresó con fuerza.

El presidente Barack Obama ordenó a los organismos federales ayudar a las autoridades locales y a la Policía para prevenir más ataques. Se incrementó la vigilancia y el gobierno federal está colaborando para atrapar a los autores.

Hoy, la Casa Blanca califica lo sucedido como "un acto de terror", a pesar de que en su discurso de ayer Obama no mencionó la palabra terrorismo. El presidente dijo que tiene plena confianza en el FBI y las autoridades encargadas de dar con los responsables.

Para Bill Braniff, director ejecutivo del Consorcio para el Estudio y Respuesta del Terrorismo (START) esto tiene sentido. “El gobierno tiene que ser sumamente cauteloso con la información que se transmite y evitar crear caos antes de que la información esté confirmada. Sería perjudicial que el presidente dé información sin verificar y después se tenga que retractar”,  sostiene el experto. La razón es que la gente pondría en entredicho la capacidad de las agencias gubernamentales, según explicó en diálogo con Terra.

Braniff dice que en estos casos hay que "ser bien metódicos" y asegurarse de que todo lo que se informe a la nación no sean “especulaciones”.

El "shock de Boston"

“No creo que lo sucedido tenga el mismo efecto sicológico que los ataques del 9/11. En primer lugar, porque aunque se trata de actos de violencia, las consecuencias no han sido las mismas y  en segundo lugar se trata de un hecho aislado”.

El 11 de septiembre de 2001, 2,752 personas perdieron la vida.

Braniff agregó que el Departamento de Seguridad Nacional, creado después del 11 de septiembre de 2001, ya contaba con un plan de seguridad, por lo que "el hecho de que estén más vigilantes a los riesgos, en los aeropuertos, por ejemplo, no significa que los pasajeros experimentarán procesos distintos o sus vuelos se verán afectados".

“En lo que sí ya comenzó a trabajar el gobierno federal y continuará haciéndolo es en la respuesta de los gobiernos locales en conjunto con la agencias federales para resolver la investigación porque eso da un sentido de tranquilidad a la población”.

Diversos analistas han coincidido en que aunque en la mente de algunos los extremistas islámicos sean los sospechosos primordiales después del 9-11, existe una gama de posibilidades que no se pueden descartar.

“Esto puede ser parte de la psiquis de algunos estadounidenses, pero no es una realidad”, sostuvo el entrevistado.

Braniff piensa que “los alegatos, rumores o especulaciones no deben tener cabida; sino los hechos” y cree que es por eso que Obama tiene que ser muy cauteloso en la información que da al público.

La Autoridad de Aviación Federal dejó en tierra brevemente todos los vuelos del aeropuerto Logan International de Boston e impuso una zona de exclusión aérea alrededor del lugar de las explosiones.

‘Una tragedia, no una sorpresa’

The Boston Globe dio a conocer un informe de la Policía del Estado en 2003, el cual afirmaba que la maratón podía ser un blanco para terroristas por la cantidad de público que atraía.

Las explosiones se dieron a días del aniversario del atentado de Oklahoma City, el cual ocurrió el 19 de abril de 1995. En Oklahoma, 168 personas perdieron la vida, entre las cuales había 19 niños.

Fue considerado el acto terrorista más grave ocurrido en territorio de Estados Unidos hasta los atentados del 11 de septiembre de 2001 y fue perpetrado por el estadounidense Timothy McVeigh.

Sin embargo, un estudio realizado en 2012 por la Universidad de Maryland  para la que también trabaja Braniff, en conjunto con el Departamento de Seguridad de Estados Unidos, plantea que el riesgo de atentados terroristas era mayor en la década de los 70 a los 80,  a pesar de lo sucedido en 2001.

Por eso, Braniff dijo que no hay que pensar que tras lo sucedido hay una amenaza mayor en la nación y confía en que los bostonianos “se unan para superar el trauma”. Aunque reconoció que aunque se trate de casos asilados siempre hay que estar preparados para un evento como este tanto “desde la perspectiva de seguridad como la pronta respuesta médica”.

El mapa de seguridad

Entre las medidas que se han tomado para garantizar la seguridad se aumentó la vigilancia tanto en el servicio de ferrocarril nacional, Amtrak, como en estaciones de tren y cruces de vías.

Mientras, los gobiernos locales de Nueva York, Washigton y California también están alertas a cualquier acto sospechoso y los aeropuertos en todo Estados Unidos y Puerto Rico se encuentran más vigilantes.

Obama: Ataque en Boston fue un 'acto de terrorismo'Haz clic para ver el video en Terra TV
Obama: Ataque en Boston fue un "acto de terrorismo"

Pero las medidas de seguridad se extendieron más allá del territorio estadounidense. La policía británica indicó que comenzaron a revisar los planes de seguridad para la maratón de Londres que se celebrará el próximo domingo.

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