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20 de septiembre de 2012 • 09:26 AM • actualizado a las 12:28 PM

El increíble Reverendo Billy y la Iglesia de Stop Shopping

El Reverendo Billy en plena predicación, en Times Square en Manhattan.
Foto: AP
 

Es un predicador pero no alaba a Dios. Es un pastor que lucha contra el 'diablo' pero exorcisa cajas registradoras y alerta contra el consumismo. Sus sermones giran alrededor de los males de la sociedad y las corporaciones y sus fieles son activistas que luchan por mejorar el medioambiente. Se llama Bill Talen pero el mundo lo conoce como Reverendo Billy, el fundador de la Iglesia de Stop Shopping.

Locuaz, irreverente y carismático, este colorido personaje de 62 años tiene todos los dotes de un personificador callejero, solo que su prédica le apunta, muy en serio, a empresas como Walmart, Starbucks y Disney, a las que considera los verdaderos 'diablos' de la sociedad ya que pisotean a los pequeños negocios de barrio y aplastan los derechos laborales de sus empleados.

Todo comenzó en Union Square, en el corazón de Manhattan, en 1999. Allí, Talen se puso el traje de predicador y organizó una manifestación frente a una tienda de Disney donde comenzó a predicar contra las prácticas abusivas de la empresa para con sus trabajadores.

'Esto fue en la calle 42, donde están las fábricas que explotan a la gente. Y pasaban los que trabajan allí y me escuchaban. Y yo decía cosas como ‘¡no quiero que compren nada! Porque aquí no hay nada excepto dolor, sufrimiento y explotación por estos productos vacíos. No entren aquí’! Y me escuchaban y se daban cuenta que no era como los otros evangelistas. Se daban cuenta que yo no era un televangelista apocalíptico de derecha', recordó el Reverendo en una reciente charla telefónica con Terra.

Lo irónico de todo es que cuando el Reverendo Billy y su pareja, Satrivi -quien es la directora artítcica de la Iglesia de Stop Shopping-, tuvieron a su beba Lena hace dos años, Disney les ofreció pañales con la imagen de Mickey Mouse.

Los males de la sociedad

Más allá de las excentricidades de su personaje y lo extravagante de sus presentaciones en público, el Reverendo Billy se pone serio cuando habla de los males de la sociedad. 'Hay razones para oponerse a las corporaciones. Y nos hemos concentrado en Disney, Walmart, Starbucks, The Gap y McDonalds -'exorcisamos un McDonalds en la Plaza de Mayo en Buenos Aires', dice-. 'Estas empresas destruyen los barrios, repiten su mensaje y matan a las tiendas locales. Además, son financiadas por los bolsillos de Wall Street. Y matan al barrio'.

'Yo compro, pero lo hago en la tienda del barrio. Y allí gastas más porque lo que pasa es que obtienes mejor valor porque ellos invierten en la comunidad. Se estima que el 50% que pagas a una compañía como Walmart, desaparece. Ese dinero se usa para las donaciones a las organizaciones de derecha y para los inflados sueldos de sus jerarcas', dijo. 'Alimentas tu alma cuando compras en una tienda de barrio. Es espiritualmente nutritivo'.

A su juicio, lo que comenzó como una parodia en 1999, terminó en algo mucho más serio tras los ataques del 11 de septiembre de 2001. 'Miles murieron. De repente, nos atacaron. Eso no pasaba acá. Nos llenó de miedo. Había mucho dolor. Y muchos neoyorkinos vinieron a nuestra iglesia y alabaron con nosotros, oraron con nosotros, porque sabían que nosotros habíamos encontrado la vuelta para evitar al Dios patriarcal y patriota. Así como habíamos resistido a McDonalds y Starbucks, nosotros resistimos al Dios patriarcal y al Dios juzgador. La gente en todo el mundo ha rechazado a ese Dios juzgador que destila miedo. Y crecimos'.

'Alabamos a la vida'

La Iglesia de Stop Shopping tiene su sede en New York, donde cientos de seguidores se reúnen a diario para planear sus actividades. Pero también participan de reuniones de alabanza, oración y prédica.

Pero, ¿a quién o a qué alaban? 'Todos nosotros hacemos una especie de vida espiritual a través de nuestras relaciones, experiencias, encontramos cosas mágicas en la vida y la respetamos. No alabamos a una persona, no hacemos una historia en el cielo. No hacemos un Dios. Alabamos a la vida, alabamos la mágica naturaleza de vivir la vida. Y apenas haces eso, te conviertes en un activista por la Tierra y te das cuenta del cambio climático, de la Tierra, de la vida. La vida en sí es tan importante. Y te comienzas a preguntar ¿cómo vamos con la vida? ¿Cómo soy parte de esta vida, de todo esto?', añadió.

Durante la entrevista telefónica, el reverendo termina algunas de sus frases con elocuentes '¡amén!' o '¡halleluiah!. Aunque también lo hizo con variaciones, como '¡earthalluiah!, ¡Tierralelluiah! o ¡Changelulliah!

No evitó hablar de los candidatos a la presidencia. 'Hay tsunamis, terremotos, incendios, inundaciones, todos los países los sufren. Aquí, en Estados Unidos, más del 50% está en emergencia, pero los dos candidatos que tenemos, estos dos payasos, ni siquiera lo mencionan'.

En unas semanas, sale a la venta un libro de su autoría, La tormenta del Reverendo Billy. 'Ttiene gritos, oraciones y todas las cosas que esperas de un predicador loco como yo', finalizó el Reverendo Billy, sin antes decir '¡Halleluiah!'. 

Terra