EE.UU.

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31 de julio de 2012 • 07:32 AM

Informe culpa a cinco funcionarios por 'Rápido y Furioso'

La operación 'Rápido y Furioso' permitió el tráfico de armas de EE.UU. a las bandas de la droga en México.
Foto: AFP
 

Dallas.- Un reporte de congresistas republicanos concluyó que cinco altos funcionarios de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) son responsables de la fallida Operación Rápido y Furioso, según una versión periodística.

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Cmte. poised for contempt vote against Holder

De acuerdo con una nota colocada la noche del lunes en el sitio web de Los Angeles Times, entre los funcionarios se encuentra un agente especial a cargo de la oficina de la ATF en Phoenix, desde donde se habría ocultado al gobierno mexicano información crucial sobre el operativo.

En el reporte final de su investigación, los congresistas señalaron que la operación fue "estropeada por errores, malos juicios y una estrategia inherentemente irresponsable", indicó el rotativo.

Según el informe, obtenido este mismo lunes por Los Ángeles Times y que podría ser difundido esta semana, los agentes recuperaron dos armas que ingresaron a México bajo la Operación Rápido y Furioso después de que el hermano del procurador de una entidad mexicana fue asesinado.

En el informe los congresistas republicanos sostienen que sus hallazgos son "la mejor información disponible hasta ahora” sobre la errónea Operación Rápido y Furioso, que el mes pasado llevó a que el Congreso declarara en desacato al procurador general de Estados Unidos, Eric Holder, por no entregar los documentos citados.

La Operación Rápido y Furioso fue concebida para rastrear las dimensiones de las redes de traficantes de armas a México, pero se permitió para ello que contrabandistas y compradores que estaban bajo vigilancia, adquirieran unos dos mil 500 rifles y pistolas y los trasladaran a ese país, sin que se interviniera para impedirlo.

El reporte, escrito en forma conjunta por los legisladores republicanos Darrell Issa, presidente del Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes, y Charles E. Grassley, miembro del Comité Judicial del Senado, critica en forma severa a los supervisores de la ATF.

Los cinco funcionarios de la ATF responsabilizados del fracaso de la operación, han sido desde entonces cambiados a otros cargos, pero en los meses subsecuentes han defendido Rápido y Furioso en testimonios congregacionales o se han negado a discutir sobre dicha estrategia.

Los legisladores republicanos encontraron que William Newell, agente especial a cargo en Phoenix, exhibió "repetido riesgo” en varias ocasiones y "constantemente empujo” más allá de lo admisible las técnicas de investigación".

El informe añadió que Newell ya "había sido reprendido antes por cruzar la línea”, pero bajo una nueva administración y un nuevo fiscal general, volvió de nuevo a la utilización de tácticas arriesgadas.

Su jefe, el director adjunto de Operaciones de Campo, William McMahon, "selló documentos críticos que pasaron sobre su escritorio sin leerlos", detalló el informe.

Añadió que McMahon dio "falso testimonio" ante el Congreso sobre la firma de las solicitudes de intervención telefónica interceptadas en Rápido y Furioso.

Su supervisor, Mark Chait, director asistente de operaciones de campo, "jugó un papel sorprendentemente pasivo durante la operación", indicó el documento. "Él no pudo proporcionar una supervisión que por su experiencia debería haber hecho y su posición requiere", agregó.

Arriba de Chait estaba el director adjunto William Hoover, quien según el informe ordenó una estrategia de salida para echar por tierra Rápido y Furioso, pero “nunca la aplicó y nunca ordenó que se cerrará”.

El reporte precisó que dos informes adicionales versarán sobre "el devastador fracaso de la supervisión y el liderazgo" en el Departamento de Justicia y una obstrucción "sin precedentes de la investigación del Congreso por los más altos niveles de ese departamento, incluido el mismo procurador general.

Asimismo, el Departamento de Justicia habría tenido algo de participación en que Kenneth E. Melson, entonces director interino de la ATF, se convirtiera en "chivo expiatorio" por la fallida Operación Rápido y Furioso.

El hacer que Melson fuera señalado como responsable del fracaso se dio después de que él revelara a congresistas republicanos que sus supervisores del Departamento de Justicia "estaban haciendo control de daños más que cualquier otra cosa”, luego de que se hizo pública el malogrado operativo, de acuerdo con el informe.

El procurador general Holder ha sostenido que él no sabía nada de lo que sucedía en Rápido y Furioso al momento en que la operación se ejecutó, dado que estaba restringida a la frontera de Arizona con México y su desarrollo se desconocía en Washington por los altos funcionarios del Departamento de Justicia.

El presidente Barack Obama ha dicho también que nunca supo de la existencia de este operativo cuando se llevaba a cabo.

Agencias Terra