EE.UU.

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15 de noviembre de 2012 • 01:46 PM • actualizado a las 02:03 PM

Jill Kelley pierde acceso a base militar en Tampa

Kelley había conocido a Petraeus y a su esposa Holly, cuando el general llegó al Comando Central en el 2008.
Foto: AP

Jill Kelley, la mujer involucrada en el escándalo del exjefe de la CIA, David Petraeus, fue excluida de la base la Fuerza Aérea de MacDill. Es decir, la mujer perdió acceso a la base aérea.

Kelley, quien sirvió de anfitriona al general Petraeus, al general John R. Allen y a otros altos mandos del Ejército en el Comando Central de Florida, perdió su acceso a la base después de haber denunciado que había recibido correos amenazantes de parte de la amante de Petraeus, Paula Broadwell.

La cancelación del acceso a la base fue revelada por un oficial militar que habló con el Tampa Tribune.

A Kelley, quien había conocido a Petraeus y a su esposa Holly, cuando el general llegó al Comando Central enTampa en el 2008- se le permitió el acceso a la base bajo el programa de alto prefil Friends of MacDill”. Ella servía como “relacionista pública” sin paga ,organizando con su marido el cirujano, Scott Kelley, glamorosas fiestas con cuartetos de cuerda, champán y diversos manjares. Según The New York Post, sus clientes eran un desfile de altos mandos militares.

Según el Washington Post, Kelley también se auto-nominaba intermediaria entre los funcionarios del gobierno para Oriente Medio y los mandos centrales.

Kelley también es cónsul general honorario de Corea del Sur, un puesto simbólico que significa que ayuda a organizar reuniones entre empresarios de Tampa y el embajador de Corea del Sur en Estados Unidos.

Esta atractiva  mujer de 37 años, que tiene un vago parecido con la célebre Kim Kardashian, desencadenó el escándalo al dar cuenta a un amigo del FBI de que recibía correos electrónicos anónimos en los que era amenazada.

El FBI descubrió que los mensajes provenían de Paula Broadwell, biógrafa y amante de David Petraeus, celosa de la relación de Kelley con el famoso general.

"No hice nada malo, soy la víctima en esta historia, pero igualmente me siento muy mal", le dijo a su hermano luego de la renuncia del jefe de la CIA, según el Washington Post.

Pero, cuando su nombre apareció en la prensa, Kelley, se apresuró a contratar a Judy Smith, experta en comunicación de crisis, muy renombrada en el país y publicó un comunicado con su marido, Scott.

"Nosotros y nuestra familia somos amigos del general Petraeus y su familia desde hace cinco años. Respetamos su vida privada y la de su familia y deseamos que ello sea así también para nosotros y nuestros tres hijos", afirman en el documento.

Aunque eso no ha evitado que todos estén atentos a cómo se sigue desenredando la maraña.

Terra