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21 de enero de 2013 • 09:40 AM • actualizado a las 11:06 AM

¿Por qué Obama no se pudo dar el lujo de no jurar?

Obama jura para un segundo mandato.
Foto: AP
 

El presidente Barack Obama juró el 20 de enero de 2013 en una ceremonia privada. No sé podía esperar un minuto más. La Constitución de los Estados Unidos de América claramente establece que el mandato presidencial culmina el 20 de enero y es precisamente ese día que debe asumir el presidente electo.

La ceremonia inaugural de hoy se hace porque el 20 de enero cayó domingo. Esto, tampoco es un invento, la Constitución establece que el acto público se haga al día siguiente si esto sucede.

Pero la razón por que hay que jurar "sí o sí "el 20 enero es porque de esta forma se garantiza que no haya ausencia de poder y mucho menos el país esté en el ojo de la controversia como sucede con Venezuela en este momento. Esto, a pesar de que el vicepresidente Nicolás Maduro gobierna con el consentimiento pleno del Tribunal Supremo que se basó en la actual Constitución.

¿Por qué en Estados Unidos jamás sucederá lo mismo? ¿Qué pasaría si Obama se hubiese enfermado y no hubiese podido llegar a la juramentación?

La enmienda 20 de la Constitución de Estados Unidos,  firmada el  23 de enero de 1933, establece en la Sección 1 que “los mandatos del presidente y del vicepresidente deben terminar el 20 de enero a mediodía y se debe jurar antes del mediodía”. Primero, lo hace el vicepresidente, en este caso Joe Biden; luego el presidente.

El profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Internacional de Florida, Eduardo Gamarra, señala que el hecho de que el vicepresidente juramente antes que el presidente no es casualidad. “El vicepresidente también es elegido en las urnas por lo que tiene un mandato propio y lo más importante es que si no se presentara el presidente; el vicepresidente queda como mandatario del país”. Lo mismo sucede cuando muera el presidente, según la Sección 3 de la Enmienda 20.

De los 44 presidentes que han jurado en Estados Unidos ninguno ha faltado a la juramentación. El caso más cercano a los que ocurre en Venezuela sucedió durante el corto mandato de William Henry Harrison en 1841. Harrison falleció 30 días después de haber jurado, debido a que asumió el cargo un día de temperaturas gélidas sin estar muy abrigado que provocaron que su gripe se convirtiera en una neumonía. Fue el presidente con menos tiempo en el poder.

La gran diferencia es que no existía un Nicolás Maduro al que presidente le pasaba la batuta o un presidente de la Asamblea como Diosdado Cabello que debía ser el nuevo mandatario. La Constitución de Estados Unidos es muy clara  y si el presidente muere no hay nadie más que pueda gobernar que no sea el vicepresidente. En aquella ocasión le tocó a John Tyler.

No hubo escándalos internacionales, no hubo necesidad de cuestionar la decisión por parte de la oposición y mucho menos tuvo que involucrase el Tribunal Supremo de Estados Unidos.

Para Gamarra “una de las grandes  ventajas de la Constitución norteamericana es la dificultad a modificarla y eso en gran medida es para prevenir mayorías transitorias definan la base del país sobre lo que está sucediendo en una coyuntura política. Por eso la constitución tiene candados que previenen que para favorecerle a un individuo se modifiquen cláusulas constitucionales”.

Está claro que en Estados Unidos no podrá cuestionarse si hay ausencia de poder a menos que se enfermen o mueran el presidente electo y el vicepresidente al mismo tiempo. Mientras tanto nadie se pude dar el lujo de faltar a la juramentación.

Terra