Elecciones Presidenciales 2012

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11 de octubre de 2012 • 10:32 PM • actualizado a las 10:35 PM

Biden y Ryan se mostraron los dientes y calentaron el debate

Biden y Ryan intercambiaron acusaciones durante el debate en Danville, Kentucky.
Foto: Getty Images
 

Joe Biden y Paul Ryan se mostraron los dientes y fueron directos a la yugular apenas comenzó el debate vicepresidencial que giró en torno a la política exterior, las guerras, defensa, la economía, el desempleo y la reforma de salud.

El vicepresidente y el contendiente republicano no dejaron de interrumpirse durante el debate realizado en Centre College, en Danville, un pequeño pueblo en medio de las colinas en Kentucky. Ambos intercambiaron acusaciones y se acusaron de no de tener los datos fehacientes sobre la mayoría de los temas.

Históricamente, los candidatos a la vicepresidencia son considerados 'perros falderos' de sus jefes, o amos -los candidatos a presidente-, Barack Obama y Mitt Romney. Y anoche, Biden y Ryan se ladraron y mucho, aunque de una manera que por momentos pareció desorganizada. Y con Biden mostrando los dientes pero a través de una sonrisa con tono burlón varias veces, mientras Ryan hablaba.

La política exterior y las guerras en Afganistán e Irak fueron los temas que abrieron el debate. Biden defendió lo hecho por Obama y atacó lo dicho por Romney, quien se opuso al retiro de las tropas de ambos países. Ryan, por su parte, atacó la demora de Obama en reconocer que el ataque al Consulado en Libia fue orquestado y planeado.

'Fue una tragedia', resaltó Ryan. 'Siempre debemos estar del lado de la paz', dijo pero 'no debemos recortar el presupuesto de Defensa', mientras Biden sonreía con un dejo de sorpresa.

El tema de la 'debilidad' los enfrentó, con Biden interrumpiedo a Ryan cuando estaba cuestionando la decisión de Obama de pedir perdón por el video antiislámico que encendió la furia del mundo musulmán.

Sobre Irán, Ryan acentuó que Estados Unidos no debe permitir que el regimen de Ahmadinejad construya la bomba nuclear y atacó acusó a la administración de Obama de 'aguar' las sanciones contra Irán.

'¿Usted quiere ir a la guerra?', le respondió a Ryan y luego defendió lo hecho hasta ahora respecto de las sanciones. '¿De qué hablan' los republicanos?', se preguntó un par de veces el vicepresidente.

'Nosotros tenemos que cambiar sus mentes y no lo están haciendo', dijo Ryan. Biden, mientras tanto, no ocultaba su sonrisa cuando su contrincante hablaba.

La economía

La economía y el desempleo fueron el pie para que Biden levantara la temperatura ambiental. 'Deben dejar de hablar. Mire, Romney dijo que el 47% de la población no interesa. Dejen de hablar, sean claros, por favor', dijo Biden sobre los polémicos dichos de Romney, los cuales no fueron atacados por Obama en el debate de la semana anterior.

'El se preocupa por el 100% de la gente', le respondió Ryan. 'El es un buen hombre', dijo Ryan. 'No lo dudo', le siguió Biden quien agregó que a Romney no le preocupó la industria automotriz. Muéstreme un plan, una política que funcione'.

El estímulo los puso en veredas opuestas. Ryan cuestionó el salvataje a lo que Biden le salió al cruce, diciendo que 'mi amigo -en referencia a Ryan- me mandó dos cartas, dos veces, pidiendo dinero del estímulo para su estado, Wisconsin'. '¿Es verdad?', le preguntó la moderadora. 'Si', dijo Ryan. '¿Ve?, antes hablaban bien del estímulo y ahora salen con sus críticas', resaltó Biden.

Biden y Ryan intercambiaron 'golpes' cuando la reforma de salud fue el tema. Biden cuestionó la idea republicana de 'privatizar' el Seguro Social a lo que Ryan respondió que el tema es que la gente pueda elegir sus proveedores de salud por medio de 'cupones'.

Luego Biden atacó a Romney por decir en un programa de CBS que pagar 14% de impuestos, en 20 millones de dólares 'es ok' cuando gente que gana 50 mil dólares al año pagan 20%. 'La clase media es la que necesita los recortes tributarios, noi los ricos', redobló Biden.

El aborto

Una de las últimas preguntas giró en torno a la religión personal de cada candidato -ambos son católicos- y su postura sobre el aborto.

'Vimos ese latido, vimos a nuestro primer bebe, en el ultrasonido. Y creo que la vida comienza en la concepción. Yo soy a favor de la vida y me opongo al aborto, salvo los casos de violación', dijo Ryan.

Biden dijo: 'Apoyo la doctrina de la iglesia Católica de que la vida comienza en la concepción, pero no puedo imponer eso en quienes no son católicos, en los musulamanes y en el resto d ela gente. Y no puedo quitar ese derecho a las mujeres'.

Joe Biden

"Nunca digo nada que no sienta, y a veces digo cosas que siento que no debería decir", reconoció en Biden en 2010 entre las risas de los presentes en un acto de recaudación de fondos en el que al presentar al presidente, aseguró que Obama tiene "un cerebro mayor que su cabeza, y un corazón del mismo tamaño".

Obama, que suele tomarse con buen humor los deslices de su "número dos" aseguró que "en los últimos dos años la mejor decisión que he tomado ha sido la de escoger como vicepresidente a Joe Biden", quien cuando fue elegido aportó la experiencia de la que decían carecía el entonces senador de Illinois y se convirtió en una voz vital en sus decisiones.

Biden asegura que suele ser "el último" en abandonar cualquier reunión en el Despacho Oval y en ellas, fiel a su carácter franco, nunca teme llevar la contraria al presidente.

Con él ha tenido desencuentros sonados, como ocurrió con su consejo de no impulsar la reforma sanitaria en un momento de dificultad económica o cuando recomendó no lanzar la operación que mató a Osama bin Laden en mayo de 2011.

Pero una vez en marcha, Biden se convirtió en el defensor más ferviente de esas políticas y el pasado marzo llegó a afirmar que la acción contra el fundador de Al Qaeda fue la decisión "más audaz" que nadie ha tomado "en 500 años".

Sus opiniones, en cualquier caso, no han caído en saco roto: en 2010 se opuso al envío de 30.000 soldados más a Afganistán, pero la decisión de Obama de poner una fecha a la retirada poco después es, para muchos analistas, una señal clara de la influencia de Biden.

Pero ni su experiencia ni su apoyo incondicional, que pasea por todo el país en mítines electorales, le han librado de esos errores que parecen perseguirle desde la campaña electoral de 2008 y que han puesto las cosas en bandeja a quienes le buscaban las cosquillas.

El más reciente fue en agosto, cuando advirtió en un mitin ante afroamericanos que las políticas republicanas iban a ponerles a todos ellos "cadenas en los pies", lo que provocó que una plataforma del partido rival pidiera, sin éxito, su reemplazo inmediato.

No se quedó atrás en mayo, cuando afirmó en un programa de televisión que se encontraba "absolutamente cómodo" con el matrimonio homosexual, lo que obligó al propio Obama a reconocer su apoyo a las uniones del mismo sexo, no sin antes dar un tirón de orejas a su irreprimible vicepresidente

Su carácter de político a la vieja usanza tiene a los estadounidenses divididos, como muestra una reciente encuesta del Washington Post y la cadena ABC en la que se llevó el mismo porcentaje de aprobación que de rechazo: un 43 por ciento.

Joseph Robinette Biden nació en una familia humilde, ,su padre era vendedor de automóviles, y eso le ha ganado tirón con los votantes blancos de clase trabajadora, los mismos que se le resisten a Obama.

Durante sus 35 años en el Senado, representó al pequeño estado de Delaware, pero es oriundo de Scranton, en Pensilvania.

Su historia personal está profundamente marcada por el accidente de tráfico que mató a su mujer y su hija cuando él tenía 29 años y saboreaba su elección como senador. Él no se ahogó en la amargura y se volcó en los otros dos hijos de la pareja, heridos en el mismo accidente.

El exsenador se casó de nuevo en 1977 con Jill Biden y tiene otra hija, Ashley, una trabajadora social. En 1988 sufrió dos aneurismas que casi acabaron con su vida, pero se recuperó.

Ese mismo año compitió por la presidencia por primera vez, pero no pasó de la primera etapa de las primarias porque se descubrió que había plagiado un discurso, un borrón en su expediente que lo ha perseguido desde entonces.

Paul Ryan

Nacido en Janesville, Wisconsin, hace 42 años, representa a ese estado en el Congreso desde 1999, cuando tenía 28 años, y actualmente preside el Comité de Presupuestos de la Cámara de Representantes.

Desde que llegó al Congreso y se convirtió en el segundo político más joven en la colina del Capitolio decidió seguir viviendo en Janesville, en lugar de trasladarse a Washington como la mayoría. Allí, rodeado de los suyos, depuró una imagen de padre de familia aficionado a la caza y habitual del gimnasio.

Se casó en 2000 con Janna Little, una abogada graduada en español que trabajó en Washington para la consultora PricewaterhouseCoopers, y el matrimonio tiene dos hijos y una hija.

Licenciado en Ciencias Políticas y Economía por la Universidad de Miami del estado de Ohio en 1992, Ryan es católico y trabajó para el negocio de construcción de su familia antes de comenzar su carrera política.

Es el más joven de cuatro hijos y su padre, abogado, falleció de un ataque al corazón cuando él tenía 16 años.

Joven pero experimentado y curtido en Washington, no ha perdido el tiempo y ha conseguido levantar tanto aplausos como críticas con sus ideas económicas ultraconservadoras, alineadas con las propuestas de los simpatizantes del Tea Party.

Ryan ha tomado en los últimos años las riendas de la política presupuestaria republicana, que prevé fuertes recortes en programas sociales, educación e infraestructuras y plantea transferir poder federal a los estados para reducir el déficit.

De hecho, Ryan es el arquitecto de la llamada "hoja de ruta" de los republicanos para lograr la reducción de la elevada deuda pública estadounidense. La única partida intocable para él es el gasto en defensa.

El "número dos" del aspirante presidencial republicano, Mitt Romney, "representa aproximadamente a la mitad de los seguidores" de su partido y es un "apóstol republicano del capitalismo de libre mercado y el gobierno limitado", dijo a Efe Erwin Hargrove, profesor emérito de la Universidad de Vanderbilt.

Es una apuesta arriesgada para Romney, en gran parte por su intento de abordar temas delicados como la reforma del Medicare, el programa de atención sanitaria para mayores de 65 años y discapacitados que beneficia a 49 millones de estadounidenses.

El plan de Ryan es privatizar parcialmente el Medicare para 2022, acabar totalmente con la reforma que establece el seguro médico obligatorio promulgada por Obama en 2010 y transferir parte del coste de la Seguridad Social al sector privado.

Los demócratas lo tachan de "radical" y de ser un político que quiere poner fin al sistema social estadounidense tal y como existe en la actualidad.

En temas sociales como el aborto también se ha mostrado más conservador que Romney, aunque siempre ha dejado claro que sí serán las políticas del exgobernador las que prevalecerán si ambos llegan a la Casa Blanca.

Además de su experiencia como congresista, Ryan ayudó a lanzar un programa de su partido para reclutar y promover a candidatos conservadores en cada rincón del país.

Durante su etapa en el Congreso votó a favor de la invasión de Irak y también del rescate a la industria del motor tras la crisis de 2008.

Hasta que Romney lo eligió para ser su número dos en julio pasado Ryan no era un político demasiado conocido a nivel nacional y su experiencia en política exterior es nula.

 

Terra