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16 de abril de 2012 • 02:48 PM • actualizado a las 02:54 PM

De repente, ¡los Latinos importan otra vez! ¿O no?

El nuevo plan de Mitt Romney incluye un "DREAM ACT Republicano".
Foto: GETTY IMAGES
 

Aquí vienen con sus flores y promesas. Ahora los latinos se supone que deben olvidar lo que Mitt Romney ha dicho, y lo que Barack Obama no ha hecho. ¡Vamos a ver!

La carrera presidencial cambió de marcha. Ya no es una pelea sobre el ala del partido republicano. Mitt Romney no tiene que preocuparse por golpear a Rick Santorum nunca más, por lo que no tiene que complacer a los ultra conservadores o a los que mantienen duras líneas contra la inmigración.

Él se centró por completo en derrotar a Obama. Y eso significa, ahora, que está centrado en los latinos.

NBC informó que Romney dijo en una sala llena de ricos en un evento este fin de semana para recaudar fondos en Palm Beach, Florida, que las encuestas actuales sobre hispanos que muestran un aplastante apoyo al presidente Obama, "representan la muerte para nosotros".

Es probable que tenga razón. La mayoría de los estrategas y analistas dicen que los republicanos necesitan un 40 por ciento o más del voto latino para ganar. Eso es lo que consiguió George W. Bush en su reelección de 2004, y aún se mantiene como un "patrón de oro". El senador de Arizona John McCain estuvo por debajo del 31 por ciento y Obama asumió la Casa Blanca.

Romney, sin embargo, está mirando un nuevo mínimo. Las encuestas lo muestran por detrás de Obama por el mayor margen de los últimos 30 años o más -con sólo el 14 por ciento de votantes hispanos dandole su apoyo, mientras un 70% lo hace con el presidente.

"Tenemos que conseguir que los votantes hispanos voten por nuestro partido", dijo Romney, según NBC, cuyo periodista habría escuchado los comentarios desde la vereda.

Y a pesar de la constante letanía de los republicanos de que lo único que importa en la próxima elección es la economía (o un reconocimiento de que ese argumento se debilita a medida que se desvanece la recesión y que los latinos obtienen mayores ganancias en los puestos de trabajo que cualquier otro grupo), Romney predijo que la inmigración será un problema mucho más grave.

Su plan, según NBC:

"Romney dijo que el partido republicano debe ofrecer sus propias políticas para atraer a los hispanos, incluyendo un DREAM ACT republicano", en referencia a la propuesta legislativa de los demócratas, que ofrecen a los inmigrantes ilegales un camino limitado a la ciudadanía, para darle a los latinos una verdadera opción entre ambos partidos".

El también planea golpear a Obama en su punto más débil: recordar a los latinos que a pesar de la promesas sobre una reforma integral, nada se ha hecho -ni siquiera cuando los demócratas controlaban el congreso durante sus primeros dos años en el cargo.

Es algo difícil para combatir por el presidente. También no ayuda que bajo su administración, las deportaciones alcanzaron números récord.

Pero del mismo modo va a ser difícil para Romney, hacer olvidar que él prometió repetida y enfáticamente vetar el DREAM ACT si es que alguna vez llegaba a su despacho de presidente. Y que él está en contra de cualquier tipo de "amnistía" o de legalización de estatus para los 11 millones de trabajadores sin documentos del país. De hecho, el llamó a la infame, dura y polémica ley de represión de la inmigración de Arizona es "un modelo" para el resto de la nación.

Será igual de duro para hacer olvidar a los latinos de que él está rodeado de algunos de los más firmes defensores de medidas de represión, como el arquitecto de la ley de Arizona, Kris Kobach, o el exgobernador de California, Pete Wilson, quien apoyó a la versión anterior de aquella ley, la Proposición 187.

O que él haya abrazado la filosofía de Kobach, de hacer dificultosa la vida de los trabajadores sin documentos para generar la "auto-deportación".

Ahora, sin embargo, ambas partes quieren el voto latino. Así que ambas partes quieren señalar los defectos del otro, y esperar que eso los haga parecer más atractivos por comparación. Obama está enviando a sus fuerzas a Arizona, con la esperanza de que el malestar del alto porcentaje de votantes latinos pueda convertir a un estado tradicionalmente republicano, en un estado sorprendentemente cambiante. Los republicanos están desplegándose en Florida y Nevada, golpeando con su mensaje sobre la economía y la lenta recuperación.

Sin embargo, ambas partes deben prestar atención a un reciente análisis del profesor de la Universidad de Princeton, Ali A. Valenzuela sobre una encuesta de las decisiones de los latinos. Se encontró con que los votantes hispanos que se preocupan por la reforma migratoria, son más propensos que otros a votar en 2012. También son más propensos a identificarse como demócratas.

Tal vez lo más preocupante para Romney y para los republicanos que han pasado meses diciendo que los trabajadores sin documentos están violando la ley, una encuesta encontró que en noviembre, un plan económico ganador, no debería pasar por sobre los sentimientos de los votantes sobre la inmigración. La encuesta de Univisión encontró que el 59 por ciento de los votantes latinos "sería menos probable que voten a un candidato presidencial con un plan económico que ellos apoyen, si el candidato en cuestión habla de la inmigración ilegal como un crimen".

Pero el factor más importante para ambos puede ser que el descontento latino se convierta en apatía. Sería difícil para los demócratas, motivar a los hispanos a salir en gran número -¡otra vez! El récord de 2008 refleja la esperanza de una reforma migratoria. Oír lo mismo, cuatro años más tarde, quizás no tenga el mismo efecto.

Terra