Elecciones Presidenciales 2012

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06 de septiembre de 2012 • 05:13 PM • actualizado el 09 de septiembre de 2012 a las 09:02 AM

Las dos convenciones, tan distintas y tan lejanas

Las protestas se hiciero sentir en ambas convenciones, como en Tampa, durante el mitín republicano.
Foto: Getty Images
 

CHARLOTTE, North Carolina - Aceite y agua. Frío y calor. Día y noche. Así de opuestas fueron las convenciones Republicana y Demócrata que acaban de finalizar en Tampa y en Charlotte, respectivamente. En una se le cerraron las puertas a los indocumentados, se rechazaron el aborto y las bodas gays y se declaró un gobierno que achique el gasto público social y agrande el militar. En la otra convención, todo lo contrario.

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Hacía años que el espectro político en Estados Unidos, dominado por solo dos partidos, no tenía semejantes contrastes, con dos posturas diametralmente opuestas en casi todos los puntos de sus plataformas políticas, y con sus dos candidatos con visiones tan alejadas de sí, como Seattle y Miami.ç

Una cuestión de color

Una simple mirada a la Convención Republicana arroja una primera impresión, imposible de no ser vista. Y es la preponderancia del color blanco en cuanto a la raza de sus delegados, legisladores e invitados. Dios, Patria y Potestad, pareció ser el mensaje del mitiín político que selló la candidatura del mormón millonario, empresario y gobernador, Mitt Romney. Por el contrario, una recorrida por la Convención Demócrata ofrece un panorama totalmente opuesto, con delegados de todas las razas; latinos, árabes, asiáticos y afroamericanos. Este año los delegados hispanos suman casi 800, el número más alto en la historia del partido.

La plataforma política aprobada en Tampa fue una seguidilla de posturas conservadoras, tradicionales al partido, que apuntan a retrasar el reloj que hasta el momento ha estado manejando Barack Obama. No obstante, lo señalado por la plataforma no necesariamente refleja lo que piensa Romney, como en el asunto del aborto, que es apoyado por el candidato cuando la salud de la madre está en peligro, cosa que el Partido rechaza. Romney no está obligado a llevar la consigna del Partido, pero las rispideces ya están, se escuchan, se sienten.

La Convención Demócrata ratificó, por su parte, el apoyo al derecho al aborto, tal como lo estableció la Corte Suprema en el histórico fallo de 1973, conocido como Roe vs. Wade.

Los indcumentados

Respecto de los indocumentados, las posturas no podían ser más distintas. Mientras los republicanos quieren levantar un muro y deportar a los indocumentados, los demócratas defienden una reforma migratoria que saque de las sombras a los 12 millones de 'sin papeles' que residen en el país. Y apoyan a los 'Dreamers', los jóvenes indocumentados que estudian y que fueron beneficiados con un freno temporal a sus deportaciones, cosa que los republicanos rechazan de plano.

Otro tema, la defensa. Los republicanos aprueban un incremento al presupuesto del Pentágono, que asegure que Estados Unidos, la nación 'más poderosa del mundo', esté en condiciones de ser el policía de la democracia y acuda en ayuda de sus aliados cada vez que está en peligro. Los demócratas, en tanto, le dieron el visto bueno al regreso de las tropas de Afganistán lo antes posible, para poder destinar la atención y los fondos a las cuestiones sociales. Esto incluye un recorte significativo al presupuesto del Pentágono.

Afganistán ni fue nombrado por Romney en su discurso en Tampa, a pesar de que aún existen unos 100,000 soldados en aquel país. Los demócratas, por el contrario, hablan del tema y no ocultan su beneplácito por el regreso de todas las tropas el año que viene.

Bodas gay

En cuanto a los gays, los republicanos rechazan el derecho al casamiento entre personas del mundo sexo, aduciendo que Dios estableció ése derecho solo para las parejas formadas por un hombre y una mujer. Por el lado del partido del burro, los demócratas, incluido el presidente, defienden el derecho a las bodas gay, además de apoyar la decisión de Obama de eliminar la prohibición de los gays de servir libremente en las fuerzas armadas, sin temor a ser dado de baja.

Respecto del rol del gobierno, los republicanos quieren achicarlo -típica postura conservadora- ya que sienten que la asistencia social hacia los sectores más pobres genera una no deseada dependencia que los mantiene en esa situación, sin que se independicen.

Por el contrario, los demócratas apuestan al rol del gobierno y al estado de bienestar, aquel que puso en marcha Theodore Roosevelt en el siglo pasado. La Convención Demócrata dejó bien en claro que el partido continúa del lado de los menos afortunados, sin cuya ayuda, podrían caer en el pozo.

Las alternativas, bien claras y opuestas, están en la mesa. Las cartas están echadas. Los apostadores pueden jugar. La bola ya está rodando. Y el primer martes de noviembre, caerá frente al próximo presidente, Obama o Romney.

 

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