Elecciones Presidenciales 2012

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05 de septiembre de 2012 • 08:25 AM

Obama, con una ayudita de su amigo Bill Clinton

Barack Obama y Bill Clinton harán campaña juntos en los dos próximos meses.
Foto: Getty Images
 

La inconfundible voz con acento de Arkansas que dominara la vida política del país durante ocho años, tomará el podio principal esta noche en la Convención Demócrata que se celebra en Charlotte, North Carolina.

What is your idea for a better country?

Que el presidente Barack Obama necesita de Bill Clinton no es un secreto. Que Bill Clinton goce de ser necesitado, tampoco. La figura del carismático presidente, desde que Barack Obama hiciera las paces al elegir a Hillary Clinton como Secretaria de Estado, ha sido una constante en la Casa Blanca.

Sus consejos en materia económica y su apoyo político son bienvenidos, sobre todo en este momento en que incluso el mismo Partido Demócrata ha enfrentado divisiones en torno a las maniobras de la Casa Blanca. 

El carismático líder sigue siendo la figura principal en el partido, algo que muchos creen que es una mirada al pasado, más que al futuro. Pero los latinos tienen la percepción de que los demócratas son menos dañinos que el Partido Republicano, sobre todo en temas migratorios.

Tanto Clinton como Obama, cuentan con un gran porcentaje de este voto. Bill Clinton ganó un 72 por ciento del voto hispano en 1996, Obama lo hizo con el 67%. Hoy, Obama cuenta con el 65% del voto hispano mientras que Mitt Romney, su contrincante republicano, tiene el 25%.

“Este (Clinton) fue un presidente muy popular con las minorías”, dice Isaac Cohen, analista político. De Clinton se dijo alguna vez que fue “el primer presidente negro”. Obama, en cambio, realmente lo es.

Las mujeres también lo favorecen, y según Cohen, este voto es tanto o más crucial que el latino. Por esto, no es precisamente con las minorías donde Obama necesita a Clinton, sino, de acuerdo a Cohen, con la base demócrata progresista. Por esto su ayuda no está de más.

Es la economía…

“Les ha tocado vivir dos épocas muy diferentes”, indica Cohen, ex director del CEPAL.  En la era Clinton se vivió una expansión económica que balanceó el presupuesto fiscal. “Hubo crecimiento, sin inflaciones, ni guerras”, expresa el politólogo. Pero Obama recibió un país en déficit y “dos guerras caminando”.  “Han sido unos años durísimos”.

Aunque las encuestas muestran que dos de cada tres latinos apoya a Obama, el porcentaje de hispanos que lo favorece ha bajado. Los hispanos, después de todo, también creen que la economía es lo más importante.

Los latinos siguen con un desempleo alto, 11.0 %, frente al 8.2 % nacional y es uno de los grupos más afectados por la burbuja hipotecaria.  Muchas de las provisiones y flexibilidades otorgadas a las minorías para adquirir viviendas fueron dadas a partir de la administración de Bill Clinton. Pero eran los mejores momentos en la economía como para prevenir la catástrofe de 2008.

Con dos años sin empleo fijo, Marlon Molestina, un chef de 33 años que vive en Connecticut dice “a mi me da igual tanto Obama como Clinton”.  “Con este gobierno nos hemos ido a pique. Si los demócratas y republicanos no se ponen de acuerdo, va a ser peor”, manifiesta el ecuatoriano.  Molestina fue uno de los que disfrutó la bonanza de la era Clinton cuando vivía en Nueva York, en los años noventa.

Aunque el ex presidente perdiera también la mayoría del Congreso, como le ha sucedido al presidente Obama, el momento era de mucha prosperidad.

“Clinton es una vista hacia el pasado, que fue muy exitoso, pero el futuro está en las minorías”, explica Cohen. 

El politólogo y economista concuerda con que los republicanos exhibieron un “elenco de lujo” de figuras hispanas en su Convención, como Susana Martínez y Marcos Rubio, algo que los demócratas tratan de abarcar con Julián Castro, el alcalde de San Antonio que anoche electrificó a la Convención con su discurso.

Pero aun así, los demócratas más progresistas, -en la visión de Cohen- es el grupo al que apelará Clinton, pues le critican a Obama no irse más a fondo.  “Clinton le hablará a la base de su partido”, vaticina Cohen.

Una relación interesante

El matrimonio Clinton-Obama no fue siempre un lecho de rosas. Durante la campaña electoral los ataques fueron feroces. En la contienda incluso se jugó la “carta racial” y la rivalidad entre los candidatos fue intensa.

Elegir a Hillary Clinton como Secretaria de Estado “fue el premio de consolación”, dice Cohen.  Tanto el esposo como el presidente se unieron para que aceptara la posición y se hiciera la paz.

Los estilos de Obama y Clinton no pueden ser más diferentes. El carismático Clinton es detallista y cálido. Una persona que no pasa desapercibida en ninguna parte, un animal político de pies a cabeza. Obama, por el contrario, es más introvertido y capaz de enfrentar “temas profundos”, como ha dicho su mentor (Bill Clinton), pero incapaz de vender estas mismas iniciativas.

Obama necesita de Clinton y el Partido Demócrata también.  Mientras, los latinos, esperan a un lado de la orilla que la economía eche a andar.

Lo cierto es que el ex presidente brindará esta noche el discurso central en apoyo a Obama, quien necesita el 'shot' de oxígeno para recuperar la mística y convencer a los indecisos y a las huestes más progresistas del partido de que él es mejor que Romney.

Terra