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10 de abril de 2012 • 09:46 PM

Santorum, aglutinador de los más conservadores que puso en evidencia a Romney

 

El exsenador por Pensilvania Rick Santorum, que renunció hoy a la candidatura presidencial por el Partido Republicano en EE.UU., se postuló como el más católico de los aspirantes en liza y aunque no convencía en un principio, ha puesto en evidencia la falta de apoyos del favorito, Mitt Romney.

Ganador de las primarias republicanas en 11 estados, entre ellos la simbólica plaza de Iowa, Santorum había conseguido situarse segundo en la carrera antes de la convención que proclamará al candidato republicano a finales de agosto en Tampa (Florida), al obtener 275 delegados, frente a los 659 de Romney.

Hijo y nieto de inmigrantes irlandeses e italianos, y casado desde hace 21 años con Karen Garver, a los 53 años de edad y con siete hijos, Santorum emprendió hace un año su campaña por la candidatura presidencial pese a que las encuestas apuntaban a que sus posibilidades eran reducidas.

La enfermedad genética que sufre su hija Belle, de tres años de edad, le había llevado a interrumpir la campaña en varias ocasiones, pero la hospitalización de la pequeña este fin de semana ha sido una razón de peso para su abandono, sumada a unos resultados aún lejos de los 1.144 delegados necesarios para ganar la nominación.

Su discurso conservador, católico, antiabortista y tradicionalista, le granjeó los apoyos del sector más conservador, de evangélicos y de las bases rurales del partido, con cuyos votos puso en evidencia la falta de "golpe" de Romney, exgobernador de Massachusetts, favorito en la encuestas y el que más fondos ha recaudado.

A Santorum en la escuela secundaria le llamaban "Gallo" por su tenacidad y pertinacia, rasgos con los que defendió durante su campaña polémicas posturas sobre la presencia de la religión en política, la sexualidad o la familia.

Adversario decidido del aborto y el matrimonio homosexual, y defensor del "diseño inteligente", la idea de que en las escuelas públicas se enseñe que el Universo fue creado por Dios, Santorum echó mano en muchas ocasiones de la Biblia para explicar como dirigiría el país si fuera presidente.

Santorum, graduado en Derecho, es un resuelto conservador en materia fiscal y rechaza abiertamente las subidas de impuestos y las regulaciones gubernamentales sobre la industria.

Para alcanzar la estabilidad fiscal, había apoyado, como la mayoría de los sus contrincantes republicanos, recortes en los programas de asistencia social y se mostró a favor de la privatización del Seguro Social.

En este sentido, no desaprovechó la polémica surgida durante la campaña por la nueva ley de sanidad aprobada por la actual administración y arremetió en repetidas ocasiones contra el llamado "Obamacare" y acusó a Romney de aprobar regulaciones similares cuando fue gobernador de Massachusetts.

El exsenador fue uno de los promotores de una reforma en 1996 que recortó los beneficios sociales y en su opinión "permitió que millones de estadounidenses salieran de la asistencia social y entraran en la fuerza laboral".

La ley, que modificó las normas que definen qué individuos o familias tienen derecho a los programas de ayuda del Gobierno, y redujo el contingente de personas en los programas públicos de ayuda.

Santorum, que pese a suspender su campaña ha prometido continuar luchando por sus ideales en el Partido Republicano, ha matizado en ocasiones que apoya las "familias firmes, libertad religiosa y una vibrante sociedad civil" en la cual la asistencia a los menos privilegiados y los discapacitados depende principalmente de la caridad.

El conservadurismo social y fiscal de Santorum se combina con un respaldo entusiasta por la invasión de Irak en 2003, y constantes advertencias acerca de la amenaza del islamismo militante.

En 2006 Santorum se opuso en el Senado a una propuesta de reforma integral de la ley de inmigración.

Los inmigrantes indocumentados, en su opinión, no deberían recibir ayuda de programas del Gobierno y tendrían que ser deportados.

Santorum agradeció hoy a todos los simpatizantes y votantes su apoyo durante casi un año de campaña, en la que trató, dijo, de "devolver la esperanza" al país recuperando los valores tradicionales de la familia, la religión y la libertad individual.

"Esta campaña presidencial ha terminado para mí pero seguiremos luchando por nuestros principios", dijo rodeado de su mujer y sus hijos.

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