1.- Muchos de nosotros asociamos sólo las drogas ilegales con actos de violencia, pero no siempre es así. Actualmente existe una gran variedad de estupefacientes legales que más allá aliviar o sanar algunas patologías, como lo es la depresión, también se pueden vincular a comportamientos violentos. Estos fármacos pueden -en algunos casos- representar un arma de doble filo, por un lado ayudan al adicto, pero por otro pueden causar problemas. Veamos algunos ejemplos...
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2.- VARENCLINE (CHANTIX): Es un medicamento utilizado para tratar la adicción al tabaco. Es un agonista parcial del receptor nicotínico de acetilcolina, la cual ayuda a reducir el ansia de fumar. Es 18 veces más probable de estar vinculada a la violencia en comparación a otro tipo de droga. Entre los posibles efectos secundarios se incluyen: náuseas, dolor de cabeza, vómitos, flatulencias, insomnio, sueños anormales, alteración en el sentido del gusto, trastornos mentales e ideas suicidas.
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3.- FLUOXETINE (Prozac): Es un fármaco Inhibidor Selectivo de la Recaptación de Serotonina (ISRS), con propiedades antidepresivas. Está indicado para tratar la depresión moderada a severa, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), la bulimia nerviosa, trastornos alimentarios en general, los trastornos de pánico y el trastorno disfórico premenstrual. Este medicamente es 10.9 veces más probable de estar vinculado a hechos violentos en comparación a otras drogas, por lo que está sujeto obligatoriamente bajo prescripción médica.
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4. PAROXETINA (Paxil, Aropax, Xenerex): Es un fármaco antidepresivo. Un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS), con efecto ansiolítico. Comparado con otras drogas, es 10.3 veces más propenso a ser relacionado con hechos de violencia. Tiene también otras indicaciones, como los ataques de pánico o determinadas fobias. Se ha notado un aumento en el número de comportamientos suicidas, en especial en jóvenes entre 18 y 24 años de edad que consumen esta droga.
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5.- LAS ANFETAMINAS: Son un agente adrenérgico sintético, potente estimulante del sistema nervioso central. Además mejoran el estado de vigilia y aumenta los niveles de alerta y la capacidad de concentración. Sin embargo, estas drogas son 9.6 veces más propensas a ser ligada con actos de violencia, en relación a otras drogas. Los efectos van desde euforia, vista borrosa y energía no habitual a sudoración, vómitos y ataques de ansiedad. Los consumidores pueden pasar varios días consecutivos sin dormir, con el consecuente cansancio psíquico que lleva a veces a crisis de paranoia y ansiedad, y en algunos casos provocar sucesos lamentables.
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6.- MEFLOQUINA (Lariam): Es un tratamiento contra la malaria -una seria infección que es transmitida por mosquitos en ciertas partes del mundo- que ha sido largamente ligado a reportes de comportamiento extraño. Se dice que es 9.5 veces más propenso a ser ligado con sucesos violentos en relación con otras drogas. Este fármaco puede tener efectos adversos graves y permanentes. Se sabe que causa depresión severa, ansiedad, paranoia, agresividad, pesadillas, insomnio, convulsiones, entre otros efectos. Un programa de radio de Chicago informó hace tiempo el caso de un estadounidense que perdió la memoria cuando se encontraba trabajando en la India por el consumo de esta droga.
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8.- TRIAZOLAM (Apozol, Halcion, Zolbest): Es un fármaco derivado de las benzodiazepinas. Puede ser adictivo y es usado especialmente para tratar el insomnio. De acuerdo con un estudio, el Halcion –nombre comercial- es 8.7 veces más propenso a ser ligado con violencia que otros medicamentos. Entre sus efectos secundarios figura la somnolencia y deterioro psicomotor, que pueden afectar a la capacidad de los usuarios a conducir con seguridad y aumentar los riesgos de caídas. Además de causar incidentes trágicos. El asesino serial Jeffrey Dahmer utilizaba esta droga para sedar a sus víctimas.
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9.- FLUVOXAMINA (Luvox, Vuminix): Es un antidepresivo de la familia de los Inhibidores Selectivos de la Recaptura de la Serotonina (ISRS). Está indicada en cuadros depresivos y otros trastornos como fobia social, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de pánico y trastorno por estrés postraumático. Algunos efectos secundarios pueden ser graves y llevar al consumidor a ejercer sucesos trágicos. Según un estudio, este fármaco es 8.4 veces más propenso que otros medicamentos a ser relacionado con violencia.
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10.- VENLAFAXINA (Efexor, Odven, Benolaxe): Es un medicamento relacionado al Prsitiq en la misma clase de antidepresivos, ambos son también usados en el tratamiento de desórdenes de ansiedad. Se caracteriza por sus propiedades activantes sobre el humor y la cognición. Se ha descrito que la acción de este fármaco sobre los estados de humor suele prescindir de efectos timoanestésicos o, dicho de otro modo, este agente no suprimiría la angustia adormeciendo las emociones, pudiendo promover, por el contrario, una amplificación de las mismas. Esta droga es 8.3 veces más propensa que otros medicamentos a ser relacionado con conductas violentas.
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11. DESVENLAFAXINA (Pristiq): Es un antidepresivo que afecta la serotonina y la noradrenalina. Como efectos secundarios pueden producir visión borrosa, pesadillas, estreñimiento, dolor de cabeza, cambios en el apetito, temblor, boca seca o náuseas. Así como puede ayudar a controlar la salud del consumidor, lo puede llevar a cometer sucesos violentos. De hecho es 7.9 veces más propenso a ser asociado con conductas agresivas. (*Fuentes consultadas: Agencias, CNN, Time Healthland e Internet.)
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7.- AMOXETINA (Strattera): Es una droga usada para tratar el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Este fármaco afecta a la noradrenalina neurotransmisora y es 9 veces más propensa a ser ligada con hechos violentos. Recientemente, se ha reportado la aparición de episodios depresivos severos y casos aislados de hepatotoxicidad en los consumidores, asociados con la administración de la droga. Su uso descontrolado puede llevar a un comportamiento agresivo del individuo.
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