Ecuador amaneció hoy con relativa calma tras la crisis desatada ayer por una sublevación de policías que tuvieron secuestrado durante varias horas al presidente Rafael Correa, quien considera los hechos un intento de golpe de Estado.La actividad vuelve a la normalidad paulatinamente y en el palacio de Carondelet, sede del Ejecutivo, hay una fuerte presencia militar, según constató Efe.La Plaza Grande está acordonada por agentes uniformados, pero en las calles aledañas se han comenzado a congregar decenas de seguidores del jefe de Estado, algunos con pancartas.La luz del día dejó ver los daños en el hospital de la policía de donde fue rescatado Correa: puertas rotas, sillas destruidas, agujeros de impactos de bala en ventanas, paredes y espacios de trabajo, y manchas de sangre por todos lados, huellas todas ellas del enfrentamiento entre los efectivos de los grupos especiales militares y los policías sublevados.El piso de la entrada al hospital está totalmente cubierto de pequeños pedazos de vidrio, al igual que otras zonas del hospital, donde muchas personas dicen haber pasado ayer "por una las peores experiencias" de sus vidas, según testimoniaron.
Foto: AP
Ecuador amaneció hoy con relativa calma tras la crisis desatada ayer por una sublevación de policías que tuvieron secuestrado durante varias horas al presidente Rafael Correa, quien considera los hechos un intento de golpe de Estado.La actividad vuelve a la normalidad paulatinamente y en el palacio de Carondelet, sede del Ejecutivo, hay una fuerte presencia militar, según constató Efe.La Plaza Grande está acordonada por agentes uniformados, pero en las calles aledañas se han comenzado a congregar decenas de seguidores del jefe de Estado, algunos con pancartas.La luz del día dejó ver los daños en el hospital de la policía de donde fue rescatado Correa: puertas rotas, sillas destruidas, agujeros de impactos de bala en ventanas, paredes y espacios de trabajo, y manchas de sangre por todos lados, huellas todas ellas del enfrentamiento entre los efectivos de los grupos especiales militares y los policías sublevados.El piso de la entrada al hospital está totalmente cubierto de pequeños pedazos de vidrio, al igual que otras zonas del hospital, donde muchas personas dicen haber pasado ayer "por una las peores experiencias" de sus vidas, según testimoniaron.
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Ecuador amaneció hoy con relativa calma tras la crisis desatada ayer por una sublevación de policías que tuvieron secuestrado durante varias horas al presidente Rafael Correa, quien considera los hechos un intento de golpe de Estado.La actividad vuelve a la normalidad paulatinamente y en el palacio de Carondelet, sede del Ejecutivo, hay una fuerte presencia militar, según constató Efe.La Plaza Grande está acordonada por agentes uniformados, pero en las calles aledañas se han comenzado a congregar decenas de seguidores del jefe de Estado, algunos con pancartas.La luz del día dejó ver los daños en el hospital de la policía de donde fue rescatado Correa: puertas rotas, sillas destruidas, agujeros de impactos de bala en ventanas, paredes y espacios de trabajo, y manchas de sangre por todos lados, huellas todas ellas del enfrentamiento entre los efectivos de los grupos especiales militares y los policías sublevados.El piso de la entrada al hospital está totalmente cubierto de pequeños pedazos de vidrio, al igual que otras zonas del hospital, donde muchas personas dicen haber pasado ayer "por una las peores experiencias" de sus vidas, según testimoniaron.
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