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09 de noviembre de 2012 • 05:39 AM

Firmas estatales chinas dicen reformas deben implicar más crecimiento

El saliente presidente de China, Hu Jintao, durante la ceremonia de apertura del congreso del partido comunista en Pekín, no 8 2012. El saliente presidente de China, Hu Jintao, advirtió el jueves ante los futuros líderes del país que la corrupción amenaza al gobernante Partido Comunista y al Estado, pero dijo que el partido debe seguir al mando mientras lucha contra el creciente malestar social.
Foto: Jason Lee / Reuters
 

Las grandes empresas estatales chinas abogaron el viernes por la continuidad de la expansión económica, haciéndose eco del llamado del presidente saliente Hu Jintao a aumentar la inversión en las empresas gubernamentales y reduciendo las posibilidades de reformas en el sector.

Los delegados pasaron el segundo día del congreso número 18 del gobernante Partido Comunista celebrando debates públicos sobre el discurso de Hu y leyendo las partes de su discurso que más les gustaron. Los periodistas de Reuters presentes en el lugar no escucharon a nadie plantear desacuerdos con Hu, que habló el jueves durante casi dos horas.

En la apertura del congreso el jueves, Hu dijo que el sistema chino de partido único debería continuar, pero advirtió que estaba amenazado por la corrupción, en una referencia a la caída en desgracia del alguna vez ascendente político Bo Xilai.

El presidente sugirió además que podría haber un mayor fortalecimiento del Estado en sectores estratégicos, con la posibilidad de competencia más pro mercado en otros sectores.

"La dirección de las reformas a las empresas estatales debería ser: las empresas deben estar orientadas al mercado y deben seguir fortaleciendo su vitalidad e influencia", dijo a la prensa Wang Yong, titular de una comisión responsable de supervisar y administrar activos estatales.

Hu había dicho el jueves que Pekín debía "consolidar y desarrollar el sector público de la economía".

"(Deberíamos) invertir más capital estatal en las grandes industrias en campos clave que comprometan la supervivencia de la economía y sean vitales a la seguridad nacional", señaló.

Al mismo tiempo, el saliente primer ministro Wen Jiabao había dicho en un discurso este año que había que seguir desarmando los monopolios.

Las empresas estatales y sus firmas afiliadas representan más de la mitad de la producción y el empleo de China, la segunda mayor economía mundial.

Los defensores chinos de las reformas y los gobiernos occidentales sostienen que la posición dominante de estas empresas crea un lastre para la economía al dar paso a situaciones de corrupción y despilfarro.

Los llamados para encarar reformas se han acumulado de cara al congreso del partido, donde una nueva generación tomará las riendas del país. Cuando asuma Xi Jinping, el sucesor designado de Hu, enfrentará una fuerte presión para terminar con la ineficiencia de las empresas estatales y reactivar el milagro económico chino.

Sin embargo, deberá lidiar con las divisiones al interior del partido.

Wang reconoció que las empresas tienen una fuerza laboral mayor a la que deberían, lo cual es un legado de la economía centralmente planificada, aunque al mismo tiempo él y otros ejecutivos de firmas estatales hicieron hincapié en la importancia de lo que llamaron la "seguridad económica nacional".

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