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04 de septiembre de 2012 • 06:01 PM • actualizado a las 06:03 PM

Baltasar Garzón: "El proceso contra Assange se caerá"

Garzón confía en la inocencia de AssangeHaz clic para ver el video en Terra TV
Garzón confía en la inocencia de Assange
 

El reconocido jurista español Baltasar Garzón que vive actualmente en Colombia concedió una entrevista exclusiva a Terra, en la que se refirió a su nuevo rol como abogado defensor del fundador de Wikileaks, Julian Assange, a la crisis española y a los acercamientos entre el gobierno colombiano del presidente Juan Manual Santos y la guerrilla de las Farc.

Garzón afirma que el proceso contra Assange está lleno de inconsistencias que buscan desprestigiar al australiano con acusaciones de violencia sexual y asegura que aceptó el caso porque considera que su principal tarea es la lucha contra las violaciones de los derechos humanos.

¿Assange debió ser procesado por la difusión de información a través de Wikileaks?

Creo que nadie que haga un trabajo como el que Julian Assange ha realizado a través de Wikileaks debería ser objeto de persecución judicial o policial, de ningún país. Es atacar gravemente al principio de libertad de prensa, de información, de expresión. Al fin y al cabo lo que Wikileaks hizo fue publicar documentos que no tenían ninguna restricción de tipo periodístico.

Por tanto carece de sentido, totalmente, que se focalice una eventual responsabilidad en una persona y no en todos aquellos que han cumplido con su obligación de publicar aquellos documentos.

Lo que se tendría que investigar sería el contenido de los propios documentos en la medida en que, en algunos casos, revelan hechos que tienen un carácter marcadamente ilícito.

Para miles de personas Assange es un enigma, ¿cómo es personalmente?

Creo que es un hombre normal, que está sufriendo una situación injusta.  Se ve encerrado en una embajada, acogido en asilo diplomático, pero sin libertad de movimiento de ningún tipo cuando en ningún momento ha evitado la acción de la justicia en el país que lo reclama para interrogarlo.

No es esa la razón por la cual él está refugiado en la Embajada de Ecuador, sino porque el propio gobierno ecuatoriano reconoce en la concesión del asilo, la percepción, la demente convicción de que puede ser extraditado por motivos relacionados con su profesión periodística.

A parte de eso es una persona normal, muy inteligente, muy centrado, en una situación física y psicológica que, aunque ahora es buena, no podría decir cuánto tiempo se mantenga si esto se prolonga.

¿Confía en una victoria judicial de Assange? ¿La ve con claridad?

Lo que veo claro es que la razón le asiste al señor Assange, pero no siempre que uno tiene la razón se la reconocen. Digamos que, hasta el momento, un tercer país que poco o nada tiene que ver con Julian Assange, ha reconocido esas razones, esos argumentos, al punto de conceder un asilo diplomático.

En cuanto al resultado final evidentemente intervienen factores, casi todos ellos fuera del alcance del señor Assange, tanto diplomáticos como jurídicos.  En el primer sentido, por el acuerdo entre los gobiernos afectados del Reino Unido y de Ecuador; y, en el segundo caso, cuando se plantee, entre los mismos actores y en la Corte Internacional de Justicia.

Son procedimientos largos y que esperamos se acorten o que haya un reconocimiento de ese derecho y del otorgamiento del correspondiente salvoconducto.

¿Puede el presidente de Ecuador, Rafael Correa, presentarse como un defensor de la libertad de prensa?

Yo soy el abogado del Julian Assange, de nadie más. Hablo de lo que afecta a mí cliente. Yo no veo ninguna contradicción en que el presidente de la República de Ecuador y su gobierno hayan tomado la decisión de amparar una situación claramente amparable.

Yo he expresado mi agradecimiento en nombre de mi patrocinado al gobierno de Ecuador y al presidente Correa, porque creo han amparado una situación que, insisto, era digna de protección. En ese sentido han actuado de acuerdo a las normas nacionales e internacionales, que dan una preferencia al asilo de personas que están en riesgo de violación de sus derechos.

¿Confía en que el gobierno británico expida el salvoconducto a su cliente?

El Reino Unido se encuentra en un dilema que para mí tiene una respuesta clara, pero no deja de ser contradictoria. Por una parte, tiene que dar cumplimiento a una normativa europea, después de una decisión judicial; y por otra parte, tiene a un tercer país que no tiene nada que ver: Ecuador.

Tiene que facilitar el asilo conferido. A eso se suma que hay ciertas discrepancias sobre la naturaleza y el carácter del asilo.

Habrá que buscar fórmulas para que ese quebrantamiento cese, al menos provisionalmente, hasta que se solucione el conflicto. En ese sentido la única opción que veo es la del otorgamiento de un salvoconducto, con las limitaciones que se puedan acordar. No entre cuatro paredes, sino en una situación de libertad, que es como corresponde.

Usted ha hablado de una investigación secreta de EE.UU. contra Assange…

No es que yo lo diga, es que esas son las noticias que tenemos. Se han publicado, ha habido declaraciones en ese sentido y requerimientos.

Es verdad que no hay un acto formal de imputación o de procesamiento de Julian Assange, o no lo sabemos. No pedimos descalificar a la justicia estadounidense, por la que tengo el máximo respeto.

Pero lo que el derecho a la defensa precisa conocer es la situación en la que procesalmente te encuentras, sobre todo cuando las declaraciones y las informaciones son claramente incriminatorias. Son acusaciones muy duras considerar a Julian Assange como enemigo de los Estados Unidos y pedir un juicio contra él. Eso perturba, sobre todo ante el desconocimiento de lo que se está produciendo.

Lo que pedimos es que se abra el procedimiento, que se conozcan los elementos y que Assange se pueda defender. Y luego, lo que tenga que suceder ya sucederá, pero no en este mar de ceguera.

Ha participado de hechos de repercusión internacional como las investigaciones de los crímenes del franquismo y del dictador chileno Augusto Piniochet y ahora asume este caso. ¿Qué significa como jurista?

Los casos que investigué en mi etapa como juez fueron casos que vinieron, y no voluntariamente aceptados u ofrecidos. Los investigué con la misma energía que cualquier otro asunto que he afrontado durante treinta años.

En el caso Assange hay un acto voluntario de mi parte al asumir una defensa. Yo no veo contradicción como lo ha sugerido la ex canciller Ana Palacio. Veo absoluta coherencia. En un caso es investigar crímenes contra la humanidad y en otro es defender a una persona cuyos derechos fundamentales han sido gravemente atacados  sin haber hecho nada.

¿Cree que la comunidad internacional que difundió Wikileaks ahora le está dando la espalda a Assange?

Hay un desconocimiento de lo que está sucediendo en este caso. Se ha presentado al señor Assange como un agresor sexual y es una descalificación que va muy acorde con lo que se suele hacer para desacreditar a la persona que está siendo objeto de una clara infracción de sus propios derechos.

No es la primera vez. Esa es la técnica de desprestigiar a una persona, atacarla por todos y cada uno de los flancos, para que después, cuando tenga que reivindicar lo que es realmente el fondo de su situación, quede en un segundo plano.

A la defensa y a las personas que están cerca a Assange y a él mismo  le corresponden explicar que esto no es así. Estoy diciendo desde el principio que tenemos que afrontar ese proceso, que debemos hacerlo, porque estamos seguros de que, por su inconsistencia,  se va a caer.

El Gobierno español ha anunciado un endurecimiento del Código Penal para controlar las protestas por efectos de la crisis. ¿Está justificada esa ‘mano dura’ legal en pos del mantenimiento del orden público?

A mí me parece que está fuera de lugar. No es con medidas de represión de libertades o de disminución de derechos adquiridos y consolidados como se consigue la conformidad de los ciudadanos o su tranquilidad. La libertad de expresión es un derecho consolidado en España y tal como estamos, por lo menos que nos quede el derecho de protestar, tan sólo eso.

Hay que tomar unas medidas diferentes de comunicación, explicación, convencimiento de lo que se está haciendo y de qué manera. Una forma diferente de hacer política, más allá de acudir al Código Penal, que es el último recurso.

¿Tiene sentido la dispersión de presos de ETA ahora que la organización terrorista ha anunciado su disolución?

La política penitenciaria en España ha venido manteniéndose como un instrumento más en la lucha contra el terrorismo.

Creo que la situación que se está viviendo en España, desde que ETA dijo que abandonaba la lucha armada comenzó a cambiar.

Es cierto que la organización no ha dejado las armas, pero creo que hay elementos suficientes como para percibir que se está produciendo un cambio en la evolución y, en ese sentido, pienso que las instituciones tienen que estar al nivel y no actuar de forma que claramente vayan dirigidas a evitar que el terrorismo en el país desaparezca de una vez.

Hay que ser muy prudentes y dar pasos hacía esa confluencia, con el norte de la protección de las víctimas.

Los inmigrantes indocumentados en España ya no tienen acceso a la salud, tras la anulación de la tarjeta sanitaria. ¿Es una medida exagerada del gobierno del Partido Popular?

Hay que luchar contra el fraude en todos los niveles. Desde aquellos que utilizan paraísos fiscales o bancos para cometer graves atentados contra la economía de un país, hasta quienes, por medio de organizaciones criminales, utilizan inmigrantes para defraudar al Estado.

Pero, desde luego, lo que no hay que hacer es dejar en "desamparo" a aquellas personas que lo único que han pretendido es conseguir una vida mejor en una tierra que no es  la suya, pero que tampoco es propiedad de nadie.

¿Cómo ve los acercamientos entre el presidente Juan Manuel Santos y las Farc para negociar la paz en Colombia?

Tengo que respetar y saludar el esfuerzo que la presidencia de la República de Colombia está haciendo por ponerle fin al conflicto interno.

Es una puerta que se abre a la esperanza, es un camino muy difícil, pero la valentía de personas como el presidente, que afrontan esos riesgos a fuerza de resultar mal parados y jugársela por acabar con una situación de décadas a favor de la sociedad colombiana, es meritorio.

A partir de ahí tendremos que seguir ese proceso, va a ser difícil, tortuoso. Para mí tiene que estar muy presente la protección de las víctimas, la reparación, los ámbitos de justicia transicional y los mecanismos que el Estado defina.

 

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