Las elecciones presidenciales del próximo 19 de diciembre en Corea del Sur se han convertido en una carrera entre los candidatos de los dos principales partidos del país, tras abandonar su candidatura independiente el prometedor Ahn Cheol-soo, informó la agencia Yonhap.
El carismático Ahn, médico, empresario y profesor, abandonó anoche su candidatura progresista después de haber sido incapaz de unir sus fuerzas con el otro candidato de izquierdas, Moon Jae-in, postulante de la principal formación de la oposición, el Partido Democrático Unificado.
Los pasados días, ambos aspirantes celebraron encuentros para lograr unir sus candidaturas en una sola, de cara a llegar a los comicios sin dividir votos y con opciones de derrotar a conservadora Park Geun-hye, hija del fallecido dictador Park Chung-hee y candidata por el gobernante partido Saenuri.
Ahn, de 50 años, y conocido en algunos medios como el "Bill Gates de Corea" por haber desarrollado el antivirus más popular del país, anunció su abandono y postergó "por un tiempo" su sueño de una nueva era política en el país, detalló Yonhap.
La retirada de Ahn se produce después de que él y Moon protagonizaran en la televisión surcoreana un debate el pasado miércoles para decidir quién de los dos debería liderar el partido unificado antes de que expire, el lunes, el último día de inscripciones.
Sin Ahn en la pelea, los sondeos predicen una carrera muy apretada en la que se sucederán los ataques entre Park, de 60 años, y Moon, de 59 años, según analistas surcoreanos, que situaban al empresario Ahn como favorito para los votantes moderados y jóvenes, sectores ambos desilusionados con los dos principales partidos políticos.
Según los expertos, ahora se espera que cerca del 40 % de los votantes de Ahn se pasen al bando conservador de Park, mientras que el restante 60 % podría hacerlo al de Moon.
Antes de la retirada de Ahn, las encuestas situaban a Park por encima de sus dos rivales.
Park, soltera y sin hijos, ha dedicado gran parte de su vida a la política, desde que en 1974, con solo 22 años, asumió el papel de primera dama después de que un terrorista norcoreano asesinara a su madre, Yuk Young-soo.

