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25 de noviembre de 2012 • 06:39 PM • actualizado el 25 de noviembre de 2012 a las 07:03 PM

Independentistas ganan terreno en Cataluña

Artur Mas reclamaba una mayoría absoluta para llevar adelante su proyecto de referéndum de autodeterminación.
Foto: Getty Images
 

Los votantes catalanes respaldaron este domingo el proyecto soberanista dando un empuje a la izquierda independentista, pero restaron fuerza a los nacionalistas de CiU, en el poder en la comunidad autónoma, tras unos comicios marcados por un fervor secesionista que polarizó la campaña.

Aunque fue la fuerza más votada, la conservadora CiU perdió 12 diputados y se quedó en 50, con más del 99% de los votos escrutados, lo que supuso un varapalo para el presidente catalán, Artur Mas, que reclamaba una mayoría absoluta para llevar adelante su proyecto de referéndum de autodeterminación.

"Hemos quedado lejos de la mayoría que pedíamos", dijo Mas, al que su enfrentamiento con el gobierno central de Mariano Rajoy por un sistema fiscal que considera un lastre a la reactivación económica de la región, muy duramente golpeada por la crisis, llevó a adelantar los comicios.

Pese a no lograr la mayoría absoluta, "no hay gobierno alternativo que no pase por CiU, por eso de una forma casi obligada CiU debe liderar el próximo gobierno, pero no podemos hacernos responsables únicos de la gobernabilidad de este país", dijo Mas ante sus seguidores en un lujoso hotel barcelonés, y llamó a las otras fuerzas políticas a colaborar en el gobierno.

En este sentido, "para lograr la investidura, Mas debería pactar con (la independentista Esquerra Republicana de Catalunya) ERC, que le pondrá como precio que en dos años llame al referéndum, poniéndole desde ya la fecha", afirmó el analista político Rafael Jorba a la AFP.

ERC ha sido la gran ganadora de estas elecciones, en las que ha ganado 11 diputados para pasar de 10 a 21 escaños y ser la segunda fuerza política de Cataluña, superando a los socialistas que se quedaron con 20 diputados, ocho menos que en los comicios de 2010.

"Ponemos nuestro resultado al servicio del país y al servicio del proceso hacia la independencia de Cataluña", advirtió el candidato de ERC, Oriol Junqueras tras conocer los resultados de unos comicios que registraron una participación histórica.

Un nuevo pequeño partido independentista de izquierdas, CUP, también irrumpió con tres diputados en el parlamento catalán, en sus primeras elecciones regionales, mientras que el conservador Partido Popular (PP), en el poder en Madrid, consiguió 19 diputados; los ecolo-comunistas de ICV obtuvieron 13 escaños, y Ciutadans consiguió 9 diputados, seis más que en 2010.

"La situación es más complicada, pero eso no quiere decir que el país tenga que renunciar a sus objetivos", aseguró Mas, en referencia a sus propuestas soberanistas.

"Era previsible que ERC subiese y se llevase una parte del electorado de CiU", estimó Laia Bartomeus, una abogada de 32 años, que sigue las declaraciones de Mas y celebra pese a todo que el Parlamento catalán tenga "una mayoría soberanista que es lo que realmente pedía el pueblo, más que la victoria de un partido u otro"

Sacudida por la crisis como el resto de España, Cataluña, otrora uno de los motores de la economía del país y ahora su región más endeudada, ve crecer el auge secesionista que el 11 de septiembre desembocó en una masiva manifestación.

Incapaz de hacer frente a los pagos de una deuda que supera los 40.000 millones de euros, Cataluña, con 7,5 millones de habitantes y el 20% del PIB español, tuvo que pedir a Madrid un rescate de 5.370 millones, que muchos sintieron como una humillación en una región que dice pagar anualmente 16.000 millones en impuestos destinados a otras partes del país.

Además de predecir un desastre económico, los partidos opuestos al proyecto soberanista, encabezados por el PP de Rajoy, advierten de que una secesión provocaría una ruptura social.

Para Mireia, una abogada de 44 años que prefiere no dar su apellido, no sólo la crisis, sino también la democracia propiciaron el auge independentista.

"Ahora ya hay generaciones que hemos podido estudiar en catalán, y que sentimos las cosas de otro modo, nuestros padres, tras 40 años de franquismo, es normal que tuviesen miedo", añadió.

No obstante, no todos los catalanes están de acuerdo con el cariz de estos comicios.

"Con el tema de la independencia se ha conseguido que mucha gente que está o estará afectada por los recortes deje de pensar en ello", afirmó un votante, Andreu Camprubí, sociólogo de 27 años, lamentando que la crisis quedase de lado durante la campaña.

"Estas elecciones me parecen una porquería, porque los países están para unir y no para desunir. En Europa se une y no se desune", lanzó por su parte Josep, un jubilado de 65 años.

AFP Terra