Los miembros de diversos grupos sirios opuestos al régimen del presidente Bashar Assad intentaban el domingo en Bruselas superar sus diferencias y concertar un plan para una transición democrática en su país.
Los distintos grupos están divididos en cuanto a si una intervención militar externa sería benéfica o perjudicial para Siria, así como en cuanto a buscar un diálogo con el régimen de Assad.
Ademas, otros integrantes de la oposición no consideran verdaderos demócratas a algunos islamistas contrarios al régimen de Assad.
Aunque gran parte del tema central de la conferencia es preparar una transición hacia la democracia superada la etapa de Assad, los participantes divergen sobre cómo alcanzar ese punto. La reunión, a la que asisten unos 50 participantes, concluirá el lunes.
Si continúa la violencia, es "esencial" la intervención militar externa, dijo a The Associated Press, George Chacan, miembro del Consejo Nacional Sirio.
"Estamos de acuerdo con cualquier intervención que ponga fin a este régimen y que detenga el derramamiento de sangre", señaló Chacan.
"Sin embargo, necesitamos mantener en funcionamiento la infraestructura civil. Porque no se puede construir sobre ruinas un nuevo estado, un estado democrático", apuntó.
Un representante de otro grupo opositor Mikail Morhaf, del Organismo de Coordinación Nacional para un Cambio Democrático, señaló que precisamente ruinas sería lo que causaría una intervención externa.
"La intervención militar siempre ha inmerso en el caos a cualquier país", expresó Morhaf, quien agregó que la sociedad civil y el ejército serían destruidos. "La solución política es la única posible", apuntó.
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