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05 de junio de 2012 • 10:47 AM • actualizado a las 01:37 PM

Multitud celebra Jubileo de Isabel II en Londres

La reina Isabel II de Gran Bretaña a su salida del palacio de Westminster en Londres, jun 5 2012. La reina Isabel II de Gran Bretaña inició el martes el cuarto y último día de celebraciones por el Jubileo de Diamante con una aparición en un servicio en la catedral de San Pablo, antes de realizar un recorrido por Londres y un saludo desde el balcón del palacio de Buckingham.
Foto: Luke MacGregor / Reuters
 

Cientos de miles de personas ovacionaron, entonaron canciones patriotas y sacudieron banderas británicas a las afueras del Palacio de Buckingham en el último de cuatro días de celebraciones en honor a los 60 años de la reina Isabel II en el trono británico.

La monarca de 86 años sonrió ante la multitud y realizó un saludo desde el balcón del palacio, acompañada de miembros de la familia real con una notable ausencia, su esposo desde hace 64 años, el príncipe Felipe, que está hospitalizado desde el lunes por una infección de la vejiga.

Fue una de las pocas grandes ocasiones en la vida de la reina en la que el príncipe consorte no ha estado presente, lo que restó cierto brillo a lo que había sido ampliamente considerado como un triunfante Jubileo de Diamante que ha reforzado la popularidad de la reina y la monarquía.

La ciudadanía convirtió la avenida que conduce a la residencia de la reina en Londres en un mar de colores rojo, blanco y azul para saludar a la reina antes de un espectáculo de aviones modernos y antiguos de la Fuerza Aérea Real.

Las celebraciones a las afueras del Palacio de Buckingham culminaron cuando soldados dispararon con sus rifles en señal de saludo y luego arrojaron sus sombreros al aire para guiar a la multitud más allá de las puertas del palacio en una entusiasta ovación a la reina, la única monarca británica, aparte de la reina Victoria, que reinó durante más de 60 años.

Mientras una frenética multitud clamaba por un gesto suyo de aprobación, Isabel, acompañada de su hijo y heredero del trono, el príncipe Carlos, y su esposa Camilla, los hijos de Carlos, los príncipes Enrique y Guillermo, y su esposa Kate, hicieron un saludo final antes de dirigirse al interior del palacio.

"No creo que veamos algo como esto de nuevo en mi generación. Fue maravilloso", dijo Joseph Afrane, de 49 años, un fotógrafo que asistió a las celebraciones.

Millones de personas organizaron fiestas callejeras, presenciaron un espectacular recorrido de 1.000 embarcaciones por el río Támesis el domingo y llenaron las cercanías del palacio el lunes para un concierto en honor a Isabel II.

Ni siquiera las frecuentes inclemencias del clima británico con presencia de lluvias afectaron el entusiasmo de la multitud, aunque la enfermedad del príncipe Felipe opacó las festividades del martes.

Luego de visitarlo en el hospital, el hijo más joven de la reina, el príncipe Eduardo dijo que su padre estaba mejorando.

No obstante, sin Felipe, que ha estado a su lado durante su largo reinado, Isabel mostró una imagen poco entusiasta mientras acudía a un servicio en la catedral de San Pablo y a un almuerzo de celebración.

"Hemos visto (...) una extraordinaria resistencia de parte de su majestad quien pese a todos los problemas y dificultades ha continuado con un espíritu increíble", dijo el primer ministro británico David Cameron a la cadena de televisión BBC.

La Reina, que habitualmente sólo aparece en televisión para un corto mensaje de Navidad, enviará esta tarde un mensaje especial de agradecimiento a la nación a las 1700 GMT.

POMPA Y BOATO

Los eventos del martes fueron típicos dentro de las formales ceremonias por las que la realeza británica es conocida mundialmente.

Cortesanos exhibiendo deslumbrantes túnicas ceremoniales y soldados mostrando relucientes cascos que databan de siglos cuando Gran Bretaña era una potencia imperial también fueron parte de las presentaciones a lo largo de Londres.

Con Felipe ausente, la reina encabezó una procesión en carruaje hacia Buckingham con su hijo, el príncipe Carlos, y su esposa Camilla, mientras que bandas militares tocaron y se hicieron saludos con armas.

Enrique, Guillermo y Catalina, vestida con un diseño de Alexander McQueen, siguieron la procesión.

Más temprano, Isabel -vestida con un fino traje de tul de seda- llegó a la catedral San Pablo en medio de gritos de la multitud, que exclamaba "Dios salve a la reina" desde las calles aledañas.

Los comentaristas dijeron que el servicio para la Reina, que llegó al trono a los 25 años en 1952, iba a hacer hincapié en su calidad de titular de la Iglesia de Inglaterra.

"Hoy estamos conmemorando el aniversario de un acto de dedicación histórico y muy público; una dedicación que ha perdurado fielmente, generosamente y en calma durante la mayor parte de la vida adulta de la mayoría de nosotros", declaró Rowan Williams, arzobispo de Canterbury y líder espiritual de la Iglesia Anglicana.

"Estamos celebrando seis décadas de prueba viviente de que el servicio público es posible y que es un lugar donde se puede hallar la felicidad", dijo ante la congregación, que también oyó una lectura del primer ministro David Cameron.

Luego la realeza asistió a recepciones en dos de los principales edificios londinenses, la Mansion House y el Guildhall, antes de un almuerzo en Westminster Hall, la parte más antigua de las Cámaras del Parlamento.

EXITO Y POPULARIDAD

Hasta ahora, el largo fin de semana dedicado al jubileo ha sido un éxito para la monarquía, su equipo de comunicación y para la figura de Isabel II.

Los sondeos sugieren que la corona y la propia soberana son bastante más populares que en décadas pasadas, y uno en concreto reveló que la monarquía hereditaria es considerada bastante menos desconectada de la realidad que Cameron y sus ministros.

En tanto, los miembros más jóvenes de la realeza, especialmente Guillermo, Enrique y Catalina, se han convertido en los favoritos de la prensa británica, que en el pasado fue muy hostil a la monarquía, sobre todo en la década de 1990 con las infidelidades maritales y la muerte de la primera esposa de Carlos de Inglaterra, Diana de Gales.

(Reporte adicional de Peter Griffiths.; Traducido por Inmaculada Sanz)

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