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- El entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, posa para una foto con Angela (izq) y Eliza Espinola durante la procesión de Pascua organizada en 2000 por una iglesia dedicada a la Virgen de Caacupé, en Argentina. La catedral hace parte de una villa, y los locales se acuerdan con cariño de aquel que hoy es el papa Francisco, líder de 1,2 mil millones de católicos - pero para los habitantes de los barrios pobres él es aún "el papa villero".
- En esta imagen de 2000, Bergoglio celebra una misa en homenaje al sacerdote Carlos Mugica, asesinado en Buenos Aires, el día en que sus restos fueron llevados a una villa de la capital argentina. Mugica, conocido por sus trabajos con los pobres, fue muerto dos años antes del inicio de la dictadura en Argentina.
- Cada villa importante en la región de Buenos Aires cuenta con una iglesia, en parte debido al trabajo de Bergoglio, hoy papa Francisco.
- Cristian Marcelo Reynoso, que trabaja como cartonero, camina por las cercanías de una iglesia en un barrio humilde de Buenos Aires. "Hace cuatro años estaba mal y necesitaba ayuda. Cuando la misa empezó, él (Bergoglio) se arrodilló y me lavó los pies. Eso me impactó. Fue una experiencia muy bonita", recuerda. Hoy, Reynoso intenta librarse de la adicción a la cocaína.
- Cristian Marcelo Reynoso (centro) posa con sus hijos en su casa, en la Villa 21-24, un barrio considerado tan peligroso que muchos no se animan a entrar. Bergoglio, sin embargo, solía entrar allí sin anunciar y compartía mates y risas con los locales, marca de su reconocida sencillez.
- La voluntaria Constanza Lascumbres enseña a los niños a leer en una iglesia ubicada en la Villa 21-24. Para muchos habitantes, el pontificado de un hombre que por más de 20 años los visitó para predicar la palabra de Cristo es considerado un milagro.
- Una mujer reza en la iglesia dedicada a la Virgen de Caacupé, en la Villa 21-24, en Buenos Aires. Los habitantes recuerdan con orgullo la época en que el papa Francisco llegaba a la villa en autobús y caminaba por el barro para hablar con los miembros de la capilla. Él promovía competencias y daba clases de carpintería, confortaba a las madres solteras, bendecía la iglesia y lavaba los pies de adictos a las drogas.
- Un hombre pasa por la iglesia de la Virgen de Caacupé, visitada por el papa Francisco durante 20 años.
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El entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, posa para una foto con Angela (izq) y Eliza Espinola durante la procesión de Pascua organizada en 2000 por una iglesia dedicada a la Virgen de Caacupé, en Argentina. La catedral hace parte de una villa, y los locales se acuerdan con cariño de aquel que hoy es el papa Francisco, líder de 1,2 mil millones de católicos - pero para los habitantes de los barrios pobres él es aún "el papa villero".

