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"Perfecto y libre de toda culpa", define así la Real Academia Española el término "santo", que en el mundo católico implica la veneración de personajes que hicieron de su vida un ejemplo a seguir; aunque en la historia de la Iglesia se han llevado a cabo canonizaciones que han generado polémica al interior y fuera de la grey.
Foto: Archivo / AP
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El pescador Simón Pedro, apóstol que negó tres veces a Jesús, se convirtió en el primer Papa del catolicismo y alcanzó la santidad después ser martirizado bajo el mandato del emperador Nerón en el circo de la colina vaticana. La primera piedra de la Iglesia fue crucificada con la cabeza hacia abajo. En la imagen se muestra la plaza de San Pedro en el Vaticano, durante una beatificación papal.
Foto: Archivo / AP
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Santa María Magdalena, la prostituta a la que Jesucristo salvó de la lapidación, es inspiración de la frase bíblica: "El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra". En los evangelios se refiere que fue de las primeras personas en ver a Jesús resucitado. La historia de esta mujer es un clásico, ha sido retomada por artistas, intelectuales y feministas. Incluso, ha habido autores que aseguran fue esposa de Jesús de Nazaret, lo cual, ha sido rechazado categóricamente por la Iglesia católica.
Foto: Archivo / AP
- Aunque la canonización de San Judas Tadeo no causó polémica, este personaje es uno de los más taquilleros dentro del santoral. Es el ícono "de las causas imposibles". En la ciudad de México, cada 28 de mes, sus seguidores se congregan en la Iglesia de San Hipólito (Centro Histórico) para venerarlo. Incluso, hay quien se dice creyente de él pero no católico. Debido a que su culto se ha extendido más allá de esta religión, en 2008, la Arquidiócesis de México publicó un editorial donde negó que fuera un santo de delincuentes y narcotraficantes o que estuviera vinculado a la Santa Muerte. Foto: Archivo
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A Saulo de Tarso, mejor conocido como San Pablo, se le atribuye el asesinato brutal de los primeros seguidores de Cristo, hasta que tuvo una visión donde se encontró espiritualmente con Jesucristo. Después de su conversión, se dedicó a predicar el Evangelio e incluso escribió la mayor parte de las cartas del Nuevo Testamento.
Foto: Archivo / AP
- San Sergio y San Baco, militares del emperador Maximiano a principios del siglo IV, fueron martirizados cuando se descubrió su cristiandad. En su honor fueron construidos recintos religiosos en Constantinopla, Acre y Roma. Su fiesta se celebra cada 7 de octubre. John Boswell, historiador de la Universidad de Yale, desarrolló la tesis de que estos santos eran amantes y que ejemplifican cómo en las primeras comunidades seguidoras de Jesús de Nazaret se respetaba la homosexualidad. Foto: DIFUSION
- Uno de los padres de la Iglesia es San Agustín de Hipona. Nació en Tagaste, Africa, el 13 de noviembre del 354. A los 33 años se convirtió al cristianismo, fue obispo de Hipona y murió el 28 de agosto del año 430. Sus críticos lo definen como un personaje profundamente misógino y a él se le atribuye la idea de que todos los niños no bautizados van al fuego eterno por haber heredado el pecado original. Foto: DIFUSION
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Juana de Arco, heroína militar y santa francesa, decía que oía voces y tenía visiones divinas. El 23 de mayo de 1430 cayó en prisión. En manos de sus enemigos, fue acusada de brujería por un tribunal eclesiástico, pues se decía que sus experiencias místicas provenían del Diablo. A los 19 años de edad, el 30 de mayo de 1431, fue condenada a la hoguera. Fue beatificada en 1909 y canonizada en 1920, como mártir y símbolo de la unidad nacional. Francia la proclamó su patrona.
Foto: Archivo / AFP
- San Felipe de Jesús es el primer santo mexicano de la Iglesia católica, cuya fiesta se celebra cada 5 de febrero, día en que murió martirizado en Japón. La tradición religiosa destaca que experimentó la vida mundana y después ingresó a la orden de los franciscanos. El día de su fallecimiento, se dice que una higuera marchita reverdeció, pues cuando era niño su nana, cansada de sus travesuras, exclamaba: "¡Esta higuera reverdecerá, el día en que tú seas santo!" Foto: DIFUSION
- El 31 de julio de 2002, el Papa Juan Pablo II canonizó al beato Juan Diego Cuauhtlatoatzin, quien según el polémico ex abad de la Basílica de Guadalupe Guillermo Schulemburg Prado, jamás existió. El 31 de octubre de 1996, el jerarca declaró que este ícono, a quien presuntamente se le apareció la Virgen Morena, era más un símbolo del indigenismo que un personaje real. Cuando subió a los altares, expertos criticaron que la fisonomía del santo indígena, en la imagen oficial, fuera más la de un hombre europeo. Foto: DIFUSION
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Entre las canonizaciones que han generado más polémica en el catolicismo está la del sacerdote San Josemaría Escrivá de Balaguer, líder fundador del Opus Dei, una de las organizaciones más poderosas de la Iglesia. Su elevación a los altares en 2002 fue motivo de controversia, porque lo acusaban de "arrogancia y temperamento malévolo", "indiferencia por los pobres", así como "amor por el lujo y la ostentación". Incluso, hubo quien lo acusó de apoyar al franquismo y de asegurar que Hitler salvaría a la cristiandad del comunismo. Además, criticaron la rapidez del proceso para declararlo santo (tan sólo en 27 años).
Foto: Archivo / AP
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El sacerdote Marcial Maciel, líder fundador de los Legionarios de Cristo, por décadas abusó sexualmente de menores de edad integrantes de su organización religiosa. En vida, fue considerado por sus seguidores como posible aspirante a la santidad. Antes de que el Vaticano admitiera públicamente que su conducta no coincidía con los mandatos cristianos, fue defendido férreamente por sus simpatizantes, quienes denostaban a quienes documentaban sus delitos en la prensa mexicana e internacional.
Foto: Archivo / AP
- Hay quienes sostienen que el beato Juan Pablo II no puede ser declarado santo debido, entre otras cosas, a que encubrió al pederasta Marcial Maciel; sin embargo, la jerarquía eclesiástica ha contestado que el fallecido pontífice no estaba enterado de la "inmoral" conducta del fundador de la Legión de Cristo. Foto: Christian Rea Tizcareño / Terra
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De acuerdo con la Iglesia católica, para canonizar a una persona es necesario que la promocionen quienes consideren que tuvo virtudes santas. La o el candidato será investigado por la jerarquía eclesiástica, expertos en la materia realizarán estudios y análisis; el promotor de la fe y el abogado de la causa debatirán en torno al caso, pero quien tiene la última palabra es el Papa.
Foto: Archivo / AP
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Antes de ser declarados santos, los candidatos pasan por un proceso llamado beatificación, que implica un permiso para venerar localmente restringido; mientras que la canonización es un precepto del Romano Pontífice para la veneración pública del personaje de manera universal.
Foto: Archivo / AP
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La santidad "se mide por la estatura que Cristo alcanza en nosotros, por el grado como, con la fuerza del Espíritu Santo, modelamos toda nuestra vida según la suya. Es ser semejantes a Jesús", afirmó el Papa Benedicto XVI en una audiencia celebrada en la Plaza de San Pedro el 13 de abril de 2011.
Foto: Archivo / AP
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"Perfecto y libre de toda culpa", define así la Real Academia Española el término "santo", que en el mundo católico implica la veneración de personajes que hicieron de su vida un ejemplo a seguir; aunque en la historia de la Iglesia se han llevado a cabo canonizaciones que han generado polémica al interior y fuera de la grey.
Foto: Archivo / AP

