
Empacar las maletas cuando regresas es distinto a cuando lo haces para ir. Cuando vas, empacas también expectativas y aventuras, pero de regreso la realidad es otra. Eso fue lo que me sucedió a mí por enésima vez en la vida el último día de mi viaje por el Reino Unido; y estoy segura que a todos.
Fuimos la mejor mancuerda por una semana. Aprendimos, respiramos y catamos whisky. No faltó la buena mesa, ni los buenos comentarios, los chistes y hasta los discursos. Algunos serios y otros más relajados. Unos de whisky y el resto de la vida. Pero, todos cargados de emoción por todo lo vivido en solo cinco días.
“Tranquilo Gregorio”, como dirían mis colegas de México, porque esto no se acaba.
Las anécdotas son miles, pero el propósito era conocer los orígenes del whisky Buchanan. Más de una decena de periodistas acudimos a la cita.
La mayoría pisó Londres el lunes a medio día, de donde partiríamos rumbo a las Tierras Altas (Highlands) de Escocia.
No fue un vuelo en primera clase, sino un viaje de primera clase. Esa noche nos quedamos en Piccadilly Circus. Exactamente el lugar donde se paseaban los Beatles y los Rolling Stones en los 60.
El reloj corría de prisa y llegó la hora de conocer el Parlamento o House of Lords. Esta parada no fue casualidad. James Buchanan, el creador del whisky Buchanan, había sido el primer barón de Woolavington.
En el parlamento inglés las audiencias se llevan a cabo casi como en la época victoriana. Los hombres debaten las leyes con sus pelucas tradicionales. Y las mujeres visten muy conservadoras.
De ahí pasamos a nuestra primera cata, dentro del parlamento.
Ewan Gunn, embajador mundial del whisky escosés para Diageo, nos introdujo a la aventura con un Buchanan 12 años, caracterizado por su sabor dulce y un delicado aroma ahumado por las barricas de roble donde es añejado.
Allí quienes estábamos incursionando en el mundo del whisky comenzamos a enamorarnos de la bebida. Con copas arriba se hizo el primer brindis de la tarde.
La cena sería en el hotel donde nos hospedamos, The Stafford London. Llegada la hora nos encontramos en la cata subterránea del hotel tipo boutique.
Un comedor para más de 15 invitados nos esperaba. Fue entonces cuando me llevé mi primera lección: No solo el vino sirve para acompañar la comida, sino también el whisky.
Los whiskies van perfectos con chuletas de cerdo o con cualquier carne roja intensa. Justo lo que cenamos esa noche, acompañado por una copa de Buchanan 18.
Y como diría uno de nuestros acompañantes, el profesor Alberto Soria en su libro “Mi whisky, tu whisky, el whisky”, “ellas los prefieren maduros”, y yo me incluyo. Su sabor tiene muy poca presencia de turba.
Después de la velada había que prepararse para lo que nos esperaba el día siguiente; la visita a Alastair Macdonald-Buchanan, bisnieto del padre de la marca.
A las 7:30 a.m. en punto todos estábamos en lobby listos para partir a la que anteriormente fuera la propiedad de James Buchanan. Los grupos entre colegas comenzaban a tejerse, pero en cada rincón se respiraba expectativa. Sería la primera vez que el bisnieto de Buchanan recibiría a la prensa en su casa.
Desde Londres nos trasladamos a las afueras de Inglaterra, Cottesbrooke Hall, lugar donde está ubicada la residencia.
Las instrucciones habían sido claras: Debíamos evitar preguntas personales y no podíamos grabar, solo tomar nota.
Allí la historia fue otra. Nos topamos con una persona muy abierta y feliz de recibirnos en su casa o más bien en su “palacio”. Él y su esposa Sheran, nos recibieron como a cualquiera de sus amigos.
Las paredes de la mansión contaban la historia de James Buchanan y sus pasiones aparte del whisky: los caballos y la caza.
Decenas de cuadros colgados hablaban por él. Aunque Buchanan nunca vivió permanentemente en ese lugar, no faltó la caballeriza para practicar su deporte favorito.
Esa pasión por los caballos también la heredó su bisnieto. Macdonald-Buchanan es dueño de Lavington Stud, junto con su padre, una caballeriza establecida por James Buchanan.
Después de recorrer toda la casa, la mesa estaba servida. Espárragos, una tarta salmón fresco, pato en salsa de frambuesa, puré de papas y un pastel de chocolate con helado de chocolate blanco fueron la carta perfecta para acompañar nuestro whisky. Ya éramos unos expertos en el brindis escocés así que antes de irnos alzamos nuestras copa al sonido conjunto del Slangeva! (¡Salud! en gaélico).
Desde la casa nos trasladamos al aeropuerto para partir rumbo a Escocia. Tras a aterrizar fuimos a las Tierras Altas para hospedarnos en el Gleneagles Hotel. El escondite ideal para ir de cacería, jugar golf y relajarse en medio del campo.
Lugar, donde en el 2005, el ex presidente George W. Bush se hospedó para discutir con el primer ministro inglés, Tony Blair, el Protocolo de Kyoto.
El tiempo corría de prisa y llegó la hora de la cena con la compañía de Ian Williams, embajador del whisky Johnie Walker, otro de los spirits de Buchanan.
El miércoles visitamos la destilería Dalwhinnie. El olor a malta nos saludó al llegar. Tanteamos la cebada, observamos el proceso de malteado, la fermentación, destilación y el área donde los whiskies eran añejados y de ahí nos adentramos más al norte para ir a nuestro castillo, el hotel Iverlochy Castle.
Sin duda, un privilegio porque mucho antes de que llegáramos nosotros, allí estuvo la Reina Victoria.
Iverlochy fue el punto de reunión con los “masters blenders” de Buchanan, Keith Law y Maureen Robinson, creadora del escocés Buchanan’s Master.
Los últimos días los pasamos entre whisky, la destilería Oban y faldas. No se asuste, me refiero a los tradicionales kilts. A cada hombre se le entregó uno para cerrar con broche de oro el día final de nuestra estadía y brindar con un Master. Slangeva!
- Las Tierras Altas de Escocia o Higthlands son una joya turística que recibe más de 15 millones de personas cada año. Sus paisajes y su clima templado son evidentes al pisar el lugar, pero allí se esconde también el secreto de uno de los mejores whiskies del mundo, la fórmula de James Buchanan. Foto: Luminosity
- La ruta del whisky en ese país del Reino Unido, la recorren más de un millón de turistas cada año. Foto: Luminosity
- Gran parte de este legado se le debe a Sir James Buchanan, barón de Woolavington. Este hombre de negocios y filántropo nació el 16 de agosto de 1849 en Ontario, Canadá, de padres escoceses y murió el 9 de agosto de 1935. Foto: Terra
- Su interés en el whisky llegó cuando se unió a su hermano en Londres, en el negocio de granos entre 1868 y 1879. Allí se dio cuenta que había un mercado sin explotar en Inglaterra para exportar whisky escocés y se dedicó a producir su mezcla Buchanan hasta lograr establecer su negocio en 1884. Foto: Luminosity
- Luego llegaron otras variantes como Buchanan's Red Seal, un whisky creado exclusivamente para Su Majestad el Rey Eduardo VII de Inglaterra en 1901, producido en la destilería Dalwhinnie. Foto: Terra
- Este "scotch" de 21 años es una joya para los amantes del whisky. Terra tuvo el lujo de conversar con el bisnieto de Buchanan, Alastair Macdonald-Buchanan (a la derecha), su esposa Sheran y Stuart Kirby (al centro), director de Relaciones Publicas para América Latina y el Caribe de Diageo. Foto: Luminosity
- Aunque no es un lugar al que tenga acceso el público, la residencia de Macdonald-Buchanan cuenta parte de las pasiones del creador de Buchanan's. Foto: Luminosity
- El resto de los whiskeys que se producen hoy conservan ese placentero sabor a frutas cítricas frescas o sabores almendrados en otros casos y un sutil toque de la turba utilizada al inicio del proceso de destilado; que combinado al resto de los aromas y sabores, agradan a los tomadores. Foto: Diageo
- Actualmente los productos de Buchanan son producidos y distribuidos por la empresa de licores y vinos, Diageo. Foto: Diageo
- El whisky escocés o “Scotch” es un whisky destilado exclusivamente en Escocia y es el de más renombre. Aunque en otras partes del mundo se produce whisky, los maestros de esta bebida afirman que jamás serán como un “Scotch”. Foto: Terra
- Existen diferentes "tours" que prometen llevarlo por lo mejor de la cuna del whisky. Entre las compañías están Discovering Destilleries, Tours of Scotland y Scoth Whisky Experience, entre otros. Foto: Luminosity
- Los costos van entre $12 y $35 sin incluir los gastos de transporte. Foto: Luminosity
- La mayoría de las excursiones incluyen un paseo por el área de producción, introducción a los aromas, un trago de degustación y puede llevar el vaso propio de la destilería de recuerdo; además de descuentos en las tiendas de recordatorios. Foto: Terra
- Una de las destilerías que no se debe dejar de visitar si va a Escocia es Oban, ubicada precisamente al oeste del puerto con su mismo nombre. Foto: Luminosity
- Oban es una de las pocas destilerías que se construyó antes que la ciudad circundante. Foto: Luminosity
- Fue fundada por John y Hugh Stevenson en 1794. Las siguientes dos generaciones de Stevenson continuaron con los intereses comerciales de la familia en Oban hasta 1883, cuando la destilería fue adquirida por J. Walter Higgin. En 1923, fue vendida a Oban Dewars y se unió a Distillers Company. Foto: Luminosity
- Desde 1880 la destilería produce whisky de un solo grano (cebada). Mientras, la organización actual y las instalaciones han permanecido casi intactas. Foto: Luminosity
- Este excelente “single malt” se ha elaborado durante más de 200 años en Oban. Foto: Luminosity
- Oban destila con la mejor cebada malteada, según las especificaciones particulares de la marca. Foto: Luminosity
- La inusual posición de las cubas de condensación, conectadas con unos brazos más cortos de lo normal están colocadas en el centro del edificio, pues este es el lugar más espacioso, debido su arquitectura de dos aguas. Foto: Luminosity
- El whisky que allí se produce es de un tono ámbar o rosado. Despide un delicado aroma a turba, flores y frutas permitiendo un juego entre pétalos, peras, higos secos y especias. La malta (producto que se obtiene al mezclar la cebada con agua) le otorga un delicado sabor a madera que se prolonga en el paladar, por el tiempo que se mantiene en las barricas. Foto: Luminosity
- Otra de las destilería de las Higthlands es Dalwhinnie, reconocida por producir el whisky de grano simple o "single malt". Foto: Diageo
- Aunque tiene solo dos Alambiques y es una de las más pequeñas de Escocia. Es una joya para los amantes del whisky por su sabor entre lo seco y ahumado, combinado con el toque adulzado de la malta. Las condiciones climáticas de la zona juegan un papel crucial en la producción. Foto: Luminosity
- Se decidió ubicar la destilería en ese lugar por su acceso al agua de manantial de Lochan-Doire-Uaine y la abundante turba de los pantanos circundantes. Se esconde en medio del paisaje montañoso, lo que la convierte en la destilería ubicada en la zona más alta Escocia. Foto: Terra
- Dalwhinnie se deriva de la palabra gaélica Dail-coinneeamh, lo que significa lugar de encuentro, refiriéndose a la cercanía entre las montañas. Foto: Luminosity
- En 1897, John Grant, George Sellar y Mackenzie Alejandro fundaron la destilería Strathspey. La producción se inició en 1898, pero la sociedad quebró el mismo año. Foto: Terra
- La destilería fue vendida a la AP Blyth en 1898 por su hijo que le cambió el nombre a Dalwhinnie. Foto: Luminosity
- Fue entonces cuando los destiladores fueron en busca de granos para producir whisky mezclado para el mercado de EE.UU. y lograron atraer la inversión, llegando a operar en territorio estadounidense. Foto: Luminosity
- En 1905 Cook & Bernheimer tomó el control. Foto: Terra
- Sin embargo, con la prohibición en Estados Unidos en 1920, la destilería volvió a Escocia tras la compra de Lord James Calder, accionista de Greenlees MacDonald. Foto: Terra
- Más tarde pasó a ser propiedad del grupo de James Buchanan. Foto: Luminosity
- La producción se canceló durante 3 años debido a un incendio ocurrido en 1934. Su reapertura en 1938 no fue por mucho tiempo, por el incio de la Segunda Guerra Mundial que estalló en 1939. Foto: Luminosity
- Actualmente solo el 10% de la producción que se produce en Dalwhinnie es simplemente a base de malta, en el resto de sus whiskies se mezclan los granos. Foto: Luminosity
- Diageo también cuenta con otras destilerías en Escocia como Caol Ila Distillery, ubicada en la isla de Islay, al este del país, Cardhu,Cragganmore, Glen Ord, Lagavulin, Royal Lochnagar y Talisker. Foto: Luminosity

