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13 de septiembre de 2012 • 10:51 AM • actualizado a las 10:52 AM

¿Quién era Christopher Stevens, el embajador asesinado?

Christopher Stevens, quien era el embajador de Estados Unidos en Libia.
Foto: AP
 

¿Quién era Christopher Stevens, el embajador de Estados Unidos en Libia, asesinado el martes 11 de septiembre durante un ataque al Consulado en Bengasi? Era un hombre muy importante, que jugó un rol central en la caída del regimen de Gadafi.

En lo más encarnizado de la guerra civil libia, Chris Stevens fue por mar hasta el bastión insurgente de Bengasi para ayudar a dar cohesión a un grupo de políticos y milicianos libios que a la larga derrocaron a Moamar Gadafi.

Un año y medio después, el embajador de 52 años murió cuando una muchedumbre de islamistas atacó el consulado estadounidense en la misma ciudad.

La muerte de Stevens priva a Estados Unidos de una persona ampliamente reconocida como uno de los enviados de Washington más efectivos al mundo árabe. Con su amabilidad y afabilidad, Stevens medió en disputas tribales y llevó a cabo iniciativas en Jerusalén, El Cairo, Damasco y Riad.

Como figura ascendente en la política exterior estadounidense, regresó a Libia hace cuatro meses, dispuesto a ver el nacimiento de una democracia después de cuatro décadas de dictadura.

"Es particularmente trágico que Chris Stevens haya muerto en Bengasi porque es una ciudad a la que ayudó a salvar", afirmó el presidente estadounidense Barack Obama desde la Casa Blanca el miércoles. "Con su característica habilidad, valentía y resolución estableció alianzas con revolucionarios libios y los ayudó a planificar una nueva Libia".

Stevens es uno de los cuatro estadounidenses que murieron el martes por la noche cuando el consulado fue atacado con armas de fuego y cohetes lanzagranadas.

El nativo de California fue despachado a Bengasi en medio de intensos combates en abril del 2011 en un barco de carga griega para establecer una oficina central de coordinación de estrategia militar, asistencia financiera y tareas políticas con la oposición libia.

Lo que encontró fue una región en gran medida anárquica, amenazada por las ofensivas de Gadafi y escasa de fondos para adquirir alimentos, combustible y medicinas. La seguridad era una preocupación constante, recordó en una conferencia de prensa en agosto del 2011, pero resaltó que a Gadafi se le estaba agotando el tiempo.

Con los rebeldes

Estaba en lo cierto. La guerra terminó poco después que una turba mató a Gadafi a fines de octubre del 2011, pero para entonces Stevens ya había desempeñado un papel crucial en lograr que las distintas facciones rebeldes conformaran una fuerza militar y política unificada que el mundo pudiera reconocer como gobierno libio legítimo. Colegas y funcionarios extranjeros recuerdan a un diplomático impecablemente cortés y amable con facilidad para hacerse de amistades.

"Todos lo apreciaban", dijo Ahmed al-Abbar, un líder opositor durante la revolución.

En medio de los desafíos de la posguerra en Libia, Stevens aprovechó la oportunidad este año cuando Obama le pidió ser embajador en Trípoli. Un par de semanas antes de viajar, fue huésped de The Associated Press en la cena anual de los corresponsales de la Casa Blanca y habló de su interés por asumir su tarea.

"Es un momento muy emocionante para Libia", afirmó.

Obama lo describió como "un modelo para todos los que trabajaron con él y para los diplomáticos jóvenes que aspiran a seguir sus pasos".

"Arriesgó su vida para detener a un tirano y después la ofrendó tratando de ayudar a erigir una Libia mejor", afirmó la secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton. "El mundo necesita más Chris Stevens".

Terra