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30 de septiembre de 2012 • 12:42 AM • actualizado a las 03:22 PM

A diez años de la tragedia del Titanic africano

El desastre, uno de los peores accidentes marítimos de la historia, cobró 1.863 vidas, 361 más que las víctimas del naufragio del Titanic, ocurrido en 1912.
Foto: AP
 

Idrissa Diallo, quien perdió a sus tres hijos cuando se hundió el ferry senegalés Le Joola frente a las costas de Gambia, asegura que no descansará hasta que se haga justicia.

El desastre, uno de los peores accidentes marítimos de la historia, cobró 1.863 vidas, 361 más que las víctimas del naufragio del Titanic, ocurrido en 1912.

Sólo sobrevivieron 64 personas.

"No estoy enojado porque murieron mis hijos. Ese fue el deseo de Dios. Estoy enojado por la forma en que las autoridades se comportaron después", dice Diallo, quien dirige ahora la asociación de familiares de las víctimas.

Mientras abraza a su hija de 5 años sentada en su regazo, recuerda lo que pasó aquella mañana de septiembre de 2002.

"Yo estaba en Estados Unidos visitando a mi familia, cuando recibí una llamada telefónica de Zinguinchor temprano por la mañana, para avisarme que el Le Joola se había hundido y que no había sobrevivido ningún niño".

"Mis tres hijos -de 8, 13 y 15 años- se encontraban a bordo. Estaban regresando de una visita a su abuela en Casamanza, de donde es mi familia", dice.

La provincia de Casamanza, en el sur, está separada del resto del país por Gambia. Por esta razón, resulta más fácil viajar en barco para ir al norte o a la capital, Dakar.

En el fondo del mar

Los cuerpos de cerca de 1.000 pasajeros -muchos de ellos niños que regresaban a la capital para empezar las clases- todavía están dentro de la nave.

El ferry estaba diseñado para llevar 580 personas a bordo. Sin embargo, este límite se ignoraba con frecuencia.

Aunque Diallo no tiene dificultad en hablar de lo que pasó, al igual que muchos otros familiares de las víctimas, dice que no ha podido hacer el duelo como corresponde por la pérdida de sus hijos.

"¿Cómo puedo decir que he hecho el duelo si no he encontrado el cuerpo de mis niños? Y el gobierno no quiere siquiera hablar de ello", reflexiona.

Una de las muchas exigencias de los familiares es que se reflote el barco hundido en el fondo del mar para recuperar los cuerpos de sus seres queridos.

Desde el día del accidente el barco ha permanecido bajo las aguas, pero el ministro de Medio Ambiente de Senegal, Haidar El Ali, dice que hay equipos suficientes como para sacarlo a flote.

En el momento del naufragio, El Ali era director de una escuela de buceo y formaba parte de un equipo de rescate que -en esos días- pudo haber empujado al ferry averiado a la costa.

La misión de rescate estuvo esperando días a que el gobierno de ese entonces le diera instrucciones sobre qué hacer con los restos del barco, pero no recibieron ninguna orden.

Así, el ferry fue dejado allí, a una profundidad de 18 metros, a 20 kilómetros de la costa de Gambia.

Segunda oportunidad

El gobierno tuvo una segunda oportunidad para rescatarlo en 2005.

"La Unión Europea le suministró a Senegal los fondos suficientes para llevar a cabo la operación, pero las autoridades nunca lo permitieron", señala Nassardine Aidara, director del comité para la creación de un monumento en homenaje a las víctimas de Le Joola.

Diallo afirma que las autoridades no aprendieron nada de la tragedia porque han tratado de olvidarse de ella "abandonando a las víctimas en el mar".

Las familias también han solicitado que se construya un monumento en memoria de las víctimas.

Unos pocos días antes de las elecciones presidenciales en marzo, el expresidente Abdoulaye Wade anunció que construiría uno. Llegó incluso a emplazar una cerca delimitando el espacio para el monumento en una zona cerca del mar en Dakar.

Sin embargo, la obra aún no ha empezado.

Desde hace cuatro años hay un nuevo ferry -el Aline Sittoe Diatta- que conecta Dakar con Ziguinchor.

Es un bote alemán nuevo donde las reglas -incluidas la del número de pasajeros- se cumplen a rajatabla.

Esperanza

Para Diallo, el único cambio significativo que ha ocurrido en la última década es la elección de un nuevo presidente.

Macky Sall, quien asumió el poder en abril, ha insistido que la transparencia en el gobierno es una de sus prioridades, y ha ordenado auditorias en la mayoría de los controvertidos proyectos impulsados por su predecesor.

Ahora las familias de las víctimas están a la espera de si abordará nuevamente el tema de El Joola.

Diallo le pidió al gobierno que no interfiera cuando la asociación presente un nuevo reclamo contra las antiguas autoridades.

Una investigación llevada a cabo poco después del desastre reveló que el accidente fue causado por negligencia humana.

El ferry, que pertenecía a la marina nacional, estaba abarrotado y no cumplía con las normas internacionales.

Wade admitió que su gobierno fue responsable y el caso fue a la corte.

Un año más tarde el capitán del barco, que murió en el accidente, fue declarado como el único culpable, un resultado que las familias nunca aceptaron, argumentando que la culpa también recaía en sus superiores.

"Buscaremos la manera de reabrir el caso, ahora que el gobierno anterior ya no está aquí para impedir que se haga justicia", afirma Diallo.

El primer ministro prometió examinar todos los reclamos de los familiares.

"Tengo la esperanza de que este nuevo gobierno nos escuche", dice Diallo.

"Le dije al primer ministro que la catástrofe podía serle útil al país, si se reconoce lo que sucedió".

 

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