Medio Oriente

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30 de agosto de 2012 • 11:30 AM • actualizado a las 12:27 PM

Egipto dice "régimen opresivo" de Siria debe irse

El presidente de Egipto, Mohamed Mursi, antes de reunirse con el vicepresidente ejecutivo de Irán en el aeropuerto Mehrabad en Teherán, ago 30 2012. Egipto pidió el jueves una intervención para detener el baño de sangre en Siria, diciendo en una reunión de 120 países que era su deber oponerse al "régimen opresivo" de Bashar al-Assad, lo que llevó a los representantes sirios a retirarse del encuentro.
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Egipto pidió el jueves una intervención para detener el baño de sangre en Siria, diciendo en una reunión de 120 países que era su deber oponerse al "régimen opresivo" de Bashar al-Assad, lo que llevó a los representantes sirios a retirarse del encuentro.

El presidente Mohamed Mursi, elegido hace dos meses después de que un levantamiento popular derrocara al líder egipcio Hosni Mubarak, dijo que Assad había perdido legitimidad en su lucha por combatir una revuelta de 17 meses de duración en la que 20.000 personas perdieron la vida.

El punzante discurso de Mursi a una cumbre de líderes no alineados, organizada por Irán, el aliado chií de Assad, llevó al canciller sirio a acusar al moderado líder islámico suní de incitar a un mayor baño de sangre en su país.

El ataque político al presidente sirio se dio mientras los rebeldes decían que habían derribado un avión de combate en el norte del país, donde la fuerza aérea ha estado bombardeando ciudades en manos de la oposición en una feroz contraofensiva contra los insurgentes.

Fue el último ataque de los enemigos de Assad sobre la potencia aérea en la que el mandatario ha confiado cada vez más para combatir el levantamiento. Los rebeldes dijeron esta semana que atacaron una base militar en el norte del país y derribaron un helicóptero que estaba bombardeando un distrito de Damasco.

"El baño de sangre en Siria es una responsabilidad que pesa sobre nuestros hombros y debemos saber que el baño de sangre no podrá terminar sin una interferencia efectiva de todos nosotros", sostuvo Mursi.

"Todos tenemos que anunciar nuestra solidaridad completa con la lucha de quienes buscan libertad y justicia en Siria y traducir esta solidaridad en una visión política clara que apoye una transición pacífica a un sistema democrático de reglas que refleje las demandas de libertad del pueblo sirio", agregó.

Sus palabras llevaron al ministro de Relaciones Exteriores de Siria, Walid al-Moualem, a retirarse de la reunión, quejándose de que Mursi estaba incitando a los combatientes a "continuar el derramamiento de sangre siria", reportó la televisión estatal siria.

ASSAD DICE QUE NECESITA TIEMPO

En su primer entrevista televisada desde que los rebeldes llevaron su lucha al corazón de Damasco y a Aleppo, la mayor ciudad del país, Assad dijo el miércoles que su lucha para terminar con el levantamiento marchaba bien pero necesitaba más tiempo.

"Todos quieren que esta batalla se termine en días o semanas, pero eso no es razonable porque estamos en el medio de una lucha regional e internacional y se necesita tiempo para resolverla", agregó.

Las protestas mayormente pacíficas chocaron con el Ejército de Assad y el levantamiento terminó convirtiéndose en una guerra civil con matices sectarios y dimensiones regionales. Los rebeldes principalmente suníes son respaldados por potencias suníes, en particular Estados del Golfo árabe y Turquía.

Assad, cuya comunidad alauita es una rama del Islam chií, cuenta con apoyo de Irán, un rival de los países del Golfo árabe y de potencias occidentales. La milicia chií libanesa Hezbollah también mostró solidaridad con el presidente sirio.

El papel de las potencias regionales ha cobrado mayor fuerza debido al estancamiento en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Se espera que los ministros de Estados Unidos, Rusia y China no asistan el jueves a la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Siria, subrayando el hecho de que tanto los críticos como quienes respaldan a Assad ven pocas posibilidades de que el organismo tome acciones.

"Queríamos una resolución sobre temas humanitarios, pero enfrentamos un doble rechazo", dijo un diplomático francés, cuyo país preside la reunión en Nueva York.

"Estados Unidos y Gran Bretaña creen que hemos alcanzado el fin de lo que puede lograrse en el Consejo de Seguridad y Moscú y Pekín dijeron que una resolución de ese tipo no sería imparcial", agregó.

(Editado en español por Lucila Sigal)

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