Diplomático ruso prevé renuncia de Assad; Siria lo niega

ELAINE GANLEY
actualizado a las 10h37
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Por tercera vez, Rusia y China vetaron una resolución de Naciones Unidas, respaldada por Occidente, que presionaba al gobierno del presidente sirio Bashar Assad a que ponga fin al conflicto, provocando graves advertencias de una mayor derramamiento de sangre y que el conflicto podría extenderse a la extensa región.

 Foto: Sergei Karpukhin, Pool / AP
El presidente de Rusia Vladimir Putin, derecha, y el ministro de relaciones exteriores Sergey Lavrov participan en una reunión con el primer ministro de Turquía en el Kremlin en Moscú el miércoles 18 de julio del 2012. Rusia se opone enérgicamente a las sanciones al gobierno del presidente Bashar Assad si no retira sus tropas y armamento pesado de las áreas pobladas de Siria dentro de 10 días, tal como estipula una resolución que será sometida a votación en la ONU el jueves 19 de julio del 2012.
Foto: Sergei Karpukhin, Pool / AP

Se prevé que habrá nuevas votaciones el viernes.

La votación del jueves de 11-2 y dos abstenciones— fue el tercer doble veto de Rusia y China, los aliados más importantes del régimen de Assad. Las abstenciones fueron de Sudáfrica y Pakistán.

El principal escollo fue la insistencia de Occidente de que una nueva resolución incluya la amenaza de sanciones no militares a fin de intensificar la presión contra el régimen de Assad. Las sanciones figuran en el Capítulo 7 de la Carta de las Naciones Unidas que también incluye cláusulas autorizando el uso de la fuerza, pero no se autorizaba la fuerza en el proyecto patrocinado por Gran Bretaña.

El embajador de Rusia ante la ONU, Vitaly Churkin, indicó que la resolución nunca debería haber sido puesta a votación debido a que los patrocinadores sabían que no tenía posibilidad de ser adoptada.

"Simplementa no podemos aceptar un documento bajo el Capítulo 7, que allanaría el camino para sanciones y poco después interveción militar externa en los asuntos nacionales de Siria", agregó.

La votación también dejó en el limbo el futuro de la misión de observadores de la ONU en Siria, de 300 soldados, cuyo mandato expira el viernes.

Fue un duro golpe a Kofi Annan, el enviado de la ONU y la Liga Arabe a Siria, quien advirtió que habría "consecuencias" si no se cumplía con el plan de paz de seis puntos, al cual el gobierno de Assad ha hecho caso omiso.

Annan había pedido al Consejo de Seguridad que postergara la votación del miércoles para que los miembros pudiesen "unirse y considerar enérgicas medidas que les permitan contener el derramamiento de sangre en Siria e impulsar una transición política", dijo su vocero Ahmad Fawzi.

Los paquistaníes circularon un proyecto rival que extendería la misión por 45 días, con la posibilidad de renovarla.

Después de consultas privadas en el Consejo el jueves por la noche, Churkin abandonó el salón visiblemente disgustado y dijo que el proyecto británico imponía condiciones políticas para la continuación de la misión. Destacó que Rusia se opondría a eso y le daría su respaldo al texto presentado por Pakistán.

Churkin indicó que prevé que el Consejo votará por ambas propuestas el viernes por la mañana.

El embajador británico en la ONU, Mark Lyall Grant dijo que estaba "consternado" por el tercer doble veto. Calificó de "irracional" el argumento de Rusia, de que la resolución iba a permitir una intervención militar, alegando que el artículo 41 aborda sólo las sanciones no militares, por lo tanto "no se podría interpretar como un precursor de la intervención militar".

Sin embargo, Moscú no se movió de su posición.

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