Medio Oriente

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21 de enero de 2013 • 07:12 PM

Estados europeos recibirán autorización a impuestos a transacciones financieras

Alemania, Francia y otros nueve países de la zona euro recibirán el martes la autorización para comenzar a trabajar en un impuesto a las transacciones financieras, una medida que podría incomodar a los bancos y las corredurías, pero que agradará a los votantes y podría aumentar los muy necesarios ingresos.

Los ministros de Finanzas de la Unión Europea darían su aprobación a la medida en una reunión en Bruselas, permitiendo que 11 estados -Alemania, Francia, España, Austria, Portugal, Bélgica, Estonia, Grecia, Eslovaquia y Eslovenia- comiencen los preparativos para imponer impuestos a todas las transacciones del mercado financiero.

El impuesto, basado en una idea propuesta por el economista estadounidense James Tobin hace más de 40 años pero que había sido ignorada hasta ahora, es simbólicamente importante para mostrar que los políticos, que han cometido varios errores durante los cinco años de crisis financiera, están comenzando a controlar a los bancos, a los que culpan de provocar la debacle.

Algunos creen que el impuesto podría recaudar hasta 20.000 millones de euros al año, aunque las estimaciones varían ampliamente.

"Hay suficiente respaldo de los ministros (...) y parece probable que ellos permitirán que los 11 sigan adelante con la cooperación reforzada sobre un impuesto a las transacciones financieras", dijo un diplomático.

Bajo las normas de la UE, un mínimo de 9 países pueden cooperan sobre un proyecto de ley sin todos los estados miembro, utilizando un proceso llamado cooperación reforzada, siempre y cuando una mayoría de los 27 países de la UE les dé permiso.

Alemania y Francia decidieron seguir adelante con un grupo más pequeño después de que fracasaron los esfuerzos por imponer un impuesto en toda la UE y posteriormente sólo entre los 17 miembros de la zona euro. Suecia, que probó y abandonó el impuesto, advirtió que la medida llevaría las transacciones a otro lugar.

Sus críticos también están preocupados de que el impuesto pueda abrir la puerta a otra división en Europa, donde los 17 estados que usan el euro están profundizando sus lazos para respaldar la moneda y hay un creciente riesgo de que Reino Unido abandone incluso a la Unión Europea.

Reino Unido ha criticado el impuesto, y no lo adoptará, debido a que las operaciones en el mayor centro financiero de la región, Londres, se verán afectadas. Si el comprador o el vendedor en una operación tiene sede en uno de los países que impuso el impuesto, la medida se puede aplica sin importar donde ocurra la transacción.

Quienes proponen el impuesto, incluido el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, creen que puede controla actividades que muchos consideran especulativas, como las operaciones de alta frecuencia, al imponer un cargo sobre cada acuerdo.

(Editado en Español por Ricardo Figueroa)

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