Narcoviolencia

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11 de octubre de 2012 • 07:19 AM

Pobladores recuerdan tiroteo que acabó con 'El Lazca'

Heriberto Lazcano Lazcano, alias 'El Lazca', murió en un enfrentamiento con la Marina en el poblado de Progreso, Coahuila.
Foto: EFE en español
 

La Armada de México dijo este miércoles que su personal no tenía ni idea de que había matado al líder del cártel del narcotráfico más temido del país, sino hasta después de que su cuerpo fue robado de una funeraria en esta ciudad fronteriza.

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La muerte del líder del Cártel de los Zetas, Heriberto "El Lazca" Lazcano, durante un tiroteo con infantes de Marina el domingo dejó una atmósfera de miedo en los pueblos mineros y agrícolas que salpican las llanuras del estado de Coahuila, fronterizo con Estados Unidos.

Los residentes de Progreso dijeron que escucharon tres fuertes detonaciones el domingo, al parecer de las granadas que Lazcano presuntamente disparó contra los marinos que lo estaban persiguiendo.

Sin embargo, la mayoría de los residentes se negaron a hablar o dijeron que no estaba en el campo de béisbol cerca de donde Lazcano murió de heridas de bala. Quienes reconocieron haber oído las explosiones, dijeron que corrieron a sus casas y se quedaron allí.

No estaba claro por qué Lazcano se encontraba en el campo de béisbol. Se jugaba un partido entre el equipo de Progreso y un pueblo vecino, pero el área alrededor del campo también es uno de los dos únicos lugares de la ciudad donde pueden hacerse o recibirse llamadas por celular de forma confiable.

Parece claro por qué esta zona era atractiva para los Zetas, el cártel brutal que Lazcano ayudó a fundar tras desertar del ejército mexicano. Progreso no ha tenido Policía municipal desde enero, porque los agentes se negaron a someterse a verificaciones de antecedentes penales y otras pruebas que ahora son obligatorias para los policías.

"Hemos hecho invitaciones públicas para ver si hay gente que se quiera unir a la Policía, pero nadie se presenta", dijo el policía estatal Manuel Hernández Mireles. Unos cuantos agentes estatales son ahora la única fuerza de seguridad en la ciudad.

En la vecina localidad de Presa San Martin, una anciana que se dedica al comercio y que no quiso revelar su nombre por temor a represalias dijo que hombres armados de los narcotraficantes han estado rondando la ciudad desde hace tres o cuatro años, al parecer atraídos por el aislamiento de la zona y la ausencia de la Policía.

"Este pueblo está abandonado en todos los sentidos, por eso esa gente viene aquí", dijo la mujer. "Se oían rumores de que aquí andaban y veíamos camionetas que pasaban bien recio (rápido). Nosotros vivíamos con el miedo de andar en la calle", agregó.

La Armada dijo que Lazcano fue muerto luego que los infantes de Marina tratasen de catear a un grupo de hombres sospechosos en las afueras de un estadio de béisbol, tras recibir un aviso de que había hombres armados en el área. Los hombres dispararon contra los marinos y se desató un tiroteo.

El contralmirante José Luis Vergara dijo el miércoles en entrevistas a radio y televisión que el cadáver de Lazcano fue dejado en una funeraria junto con el cuerpo de un cómplice tras el tiroteo, porque los marinos creían que se trataba de un delincuente común y no sospechaban que acababan de matar al líder de los Zetas.

"Para nosotros eran dos delincuentes más. No teníamos ningún indicio de que se tratara del Lazca", dijo el contralmirante a MVS Radio.

Vergara dijo que las autoridades solamente se dieron cuenta de que habían matado a alguien importante cuando hombres armados se robaron el cadáver de la funeraria. Una revisión de las huellas dactilares del cadáver confirmó posteriormente que se trataba de Lazcano.

El portavoz reveló además por primera vez que un tercer sospechoso presente durante el tiroteo escapó.

Dijo que es cada vez más común que los líderes de los cárteles de la droga viajen en grupos pequeños, en lugar de caravanas fuertemente armadas, para atraer menos atención.

Lazcano desertó de las fuerzas especiales del ejército mexicano. Su brutalidad y tácticas paramilitares transformaron un pequeño grupo de matones de los cárteles en una de las organizaciones criminales más temidas del mundo.

Los analistas dicen que su muerte pudiera desatar una lucha por el poder dentro de los Zetas, con sus células, relativamente autónomas, decidiendo si se alían o no al jefe restante, Miguel Angel Treviño Morales, un hombre considerado aún más despiadado y brutal que Lazcano.

Terra Terra Terra/AP