El ex presidente de Estados Unidos, que se reunirá con su colega haitiano René Preval y visitará algunas zonas devastadas por tormentas y huracanes, está utilizando su prestigio para atraer la atención de otros países a la nación más pobre del Hemisferio Occidental, en momentos en que el mundo se ha preocupado más por la crisis financiera que azota al planeta y por otros problemas.
Se esperaba la llegada de Clinton el lunes, pero no tiene programados actos públicos sino hasta el martes, indicaron las Naciones Unidas.
La visita de tres días será la segunda que realice Clinton a Haití en el presente año. En marzo acudió a Puerto Príncipe en compañía del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el cantante Wyclef Jean y otras personalidades, justo antes de que Ban nombrara a Clinton para encabezar el cargo creado en mayo.
El ex mandatario habló en abril ante donantes para Haití en la sede del Banco Interamericano de Desarrollo en Washington, institución que generó promesas de ayuda por 342 millones de dólares.
Como enviado de la ONU para el país, las metas de Clinton incluyen el impulso de las inversiones y la creación de empleos, particularmente la expansión de fábricas de ropa para exportación hacia Estados Unidos, así como esfuerzos encaminados a corregir la severa deforestación de Haití.
Paul Collier, catedrático de la Universidad de Oxford, presentó a Ban esas prioridades en enero en un informe de 19 páginas. Preval y otros dirigentes elogiaron el texto.
Sin embargo, el informe ha sido criticado por legisladores y otros haitianos que ven las fábricas de ropa como paraísos de trabajo explotador. Los trabajadores de esas fábricas ganan un salario mínimo de 1,72 dólares diarios, aunque otros empleados reciben mejor paga.
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