* Hace un homenaje al siglo XIX a través de elementos del XXI como el cine y un tratamiento heterogéneo y ecléctico de la posmodernidad
México, 3 Ago. (Notimex)- Historia, elementos cinematográficos, ideas y cómo se construyen géneros y subgéneros literarios propios del siglo XIX reunidos de una manera transversal y un homenaje a dichas centuria, pero vista desde la actual posmodernidad, es lo que utilizó Andrés Neuman en "El viajero del siglo", ganadora del Premio Alfaguara de Novela 2009.Entrevistado por Notimex durante su estancia en México, el último de los 10 países de América Latina donde promueve su texto seleccionado entre 546 historias inéditas, el escritor de 32 años nacido en Argentina, pero que desde los 14 vive en España, explicó los pormenores de la escritura de esta novela de 531 páginas.
A través del hilo telefónico, este joven escritor, del que el chileno Roberto Bolaño opinó que "tocado por la gracia. La literatura del siglo XXI pertenecerá a Neuman y a unos pocos de sus hermanos de sangre", afirmó en primer lugar que se trata de una especie de homenaje al siglo XIX desde el XXI.
"Mi idea era hacer una estructura, una armazón de novela clásica del XIX y rellenarla con procedimientos y contenidos más bien de la posmodernidad. Si te fijas, la novela es en realidad un collage, que tiene fragmentos de cartas, de noticias inventadas; momentos teatrales, poemáticos, pequeños cuentos, ensayísticos y musicales", expresó Neuman, quien escribe desde los 10 años de edad.
"Digamos que hay por un lado un tratamiento visual, creo, claramente cinematográfico, las imágenes quiero decir, los encuadres, planos y el montaje visualmente es claramente cinematográfico", añadió el autor, mismo que tardó cinco años en elaborar "El viajero del siglo".
Acotó, sin embargo, que "el tratamiento narrativo es mucho más propio del siglo XX que del XIX; hay monólogos interiores a lo James Joyce, hay descripciones objetivistas tipo Georges Perec o Alain Robbe-Grillet. La ciudad misma es muy kafkiana, por un lado, o parece propia de `Las ciudades invisibles", de Italo Calvino".
La idea era hacer una estructura, una armazón de una novela clásica del XIX, no obstante, los discursos narrativos pertenecen más bien a las vanguardias del XX y los discursos visuales son del cine, todo unido con una técnica de collage o de miscelánea que le da una heterogeneidad y una especie de eclecticismo que es propia de la época actual y no decimonónica, anotó.
"A pesar de que la progresión narrativa y la estructura general de la novela es todo un homenaje al XIX y creo que los personajes también", apuntó Neuman, también autor de otras cuatro novelas, tres libros de cuentos, uno de ensayo y ocho poemarios.
Sigue Descifra Andrés Neuman. dos. poemarios.
Nacido en Buenos Aires en 1977, hijo de músicos emigrados a España, el escritor fue elegido en 2007 como uno de los 39 autores con el talento y potencial necesarios para definir las tendencias que marcarán el futuro de la literatura latinoamericana.
Esta selección, denominada Bogotá 39, agrupó a escritores de 17 países latinoamericanos menores de 39 años unidos por un continente y una generación, pero individualizados por el origen y la experiencia.
Al explicar el andamiaje de la novela ganadora de uno de los premios con más prestigio en Hispanoamérica, aclaró de inicio que "todos los libros se escriben con el equipaje de la vida", pero para éste en particular se acercó a una documentación bastante amplia y exhaustiva, porque pasó más de dos a;os leyendo obras del y sobre el siglo XIX.
De ello tomó notas sobre los personajes, "porque a mí no me interesaba una reconstrucción arqueológica del XIX, en absoluto, era hacer una metáfora de nuestro tiempo usando el siglo XIX", y en ese proceso reflexionaba sobre las concomitancias entre ese tiempo y el actual, a la vez que hacía "la labor más bonita de todas".
"Que era pensar e imaginar los personajes durante tanto tiempo antes de empezar la novela; es decir, nunca había estado dos o tres años tomando notas sobre los personajes sobre los que no empezaba a escribir todavía ningún libro. Esa experiencia fue como la de un detective que persigue a criaturas imaginarias para saberlo todo de ellas", añadió.
Precisó que el material de documentación de que se hizo fue de muchas clases, en principio libros de historia y datos históricos, pero como su interés eran los conflictos íntimos y los acontecimientos personales de los personajes, su interés mayor fueron las novelas de y sobre la época.
También, una fuente que fue fundamental, "porque son la cara B de la historia y a mí me interesaba particularmente eso", son los epistolarios, los diarios íntimos de los escritores y escritoras de la época, en los que se encuentra una información cotidiana que no la hay en ningún lado, a veces ni en las novelas.
De manera particular, Neuman se acercó para la elaboración de "El viajero del siglo" a tres películas: "Barry Lindon", de Stanley Kubric; "María Antonieta", de Lucía Coppola, y "Retrato de una dama", de Jane Campion, basada en una novela de Henry James, trío heterogéneo y disímbolo que expresa lo que buscaba plasmar en su novela.
Sigue Descifra Andrés Neuman. tres. novela.
La primera, precisó, porque en ella Kubric se propuso reproducir todo al tiempo histórico en el que se desarrolla, que es el siglo XVIII y no el XIX de su novela: las vestimentas, las luces, las comidas y hasta los olores, aunque dijo que a él no le interesaba hacer una reproducción arqueológica.
Por ello, la segunda es "María Antonieta" de Coppola, que es "narrativamente fallida pero estéticamente genial para mí" porque si bien tiene una descripción exacta del Versalles del siglo XVIII, la directora lo hace con el anacronismo de una banda sonora del rock and roll de los años 50 y 60.
"Hay momentos como de videoclips sobre María Antonieta, en que ésta va en carruaje o hecha a correr por el campo y la estética es como de video", y "ese anacronismo brutal con el que trata por momentos la estética de la película sobre Versalles a mí me interesó mucho, porque yo quería literariamente hablando hacer algo así", subrayó.
De la tercera, que se ubica en el siglo XIX, explicó que su interés nació de ver cómo contaban las mujeres dicha centuria, toda vez que el imaginario de esa época, y también en ella misma, lo han contado los hombres, "y ese es un problema porque nos cuesta a los escritores hacer personajes femeninos a veces de los narradores, porque acabas atendiendo los discursos" de ellos.
"Y después otra fuente, que es invisible, es inconcreta, pero fundamental, que es la imaginación porque toda la documentación es solamente la búsqueda de un permiso para inventar", dijo Neuman.
Con estas herramientas, el escritor elaboró su propuesta innovadora, en la que se hacen especies de "zappings" por los diferentes subgéneros literarios del XIX, pues inicia con una escena gótica, tipo "Drácula", para enseguida cambiar a otra sentimental, a lo Stendhal, y creo que es la principal historia, la de amor entre "Hans" y "Sophie".
Relación "que admite lo mismo las cosas más elevadas y sublimes, que las más fisiológicas, dermatológicas y sexuales; un nuevo cambio y se entra en el terreno epistolar para pasar a una novela de misterio, donde la policía persigue a un enmascarado, y finalmente llegamos a una parte principal de la novela que son las ideas, en la que se discute de historia, filosofía y política.
"Y esa parte que creo que también es importante, homenajea un poco a los momentos de salones literarios que hay en `La guerra y la pazï. O si quieres, andando el tiempo, hay un poco de `La montaña mágica", de Thomas Mann, o de otra novela que es importante y que nadie ha leído y que es `Humo", de Turgueniev", puntualizó.
Además, la novela tiene una carga de ideas y son las que se debaten en el salón de "Sophie", unas que el escritor simuló discutir sobre el XIX, mientras construía la metáfora el XXI. Sigue Descifra Andrés Neuman. cuatro. XXI.
"Se habla de anticulturalismo, de identidad nacional, de la decepción de las revoluciones, que entonces era la de Napoleón y en las últimas décadas de Occidente el comunismo.
"Sobre la adhesión y arrepentimiento de los movimientos revolucionarios; en esa época fue Napoleón en la nuestra Stalin u otros caudillos que puedes imaginar. También hay crítica a la reacción conservadora que viene después de las caídas revolucionarias; la Europa de la Restauración fue ultraconservadora, renegaba de todo lo que había hecho Napoleón", recordó.
Del premio obtenido, que consta de la publicación de la obra y 175 mil dólares, aseguró que en primer lugar fue una sorpresa, porque se presentó sin esperanza y con convencimiento, sin la seguridad de ganarlo, pero una vez dada la noticia lo más destacado y emocionante era que la novela estuviera en todas las ciudades de Latinoamérica.
"Porque tú sabes que el mercado editorial está balcanizado, muchas veces por culpa de las propias editoriales, que han subdividido el mapa de la lengua según fronteras geopolíticas, y creo que eso le hace daño a la literatura", expuso.
Antes de partir del país, Neuman tiene programada una lectura dramatizada y charla con Carmen Boullosa y Jorge Volpi en un hotel de esta ciudad, además de una recepción el mismo día en la editorial que le concedió el premio.
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