WASHINGTON (Reuters) - Chaun Frost acumuló deudas en sus tarjetas de crédito durante el auge de la economía estadounidense y ahora la madre soltera está pagando un alto precio.
Con el fin de pagar su deuda y comprar alimentos para sus dos hijos, consiguió un segundo empleo vendiendo pizza algunas noches de la semana y el fin de semana, para sumar a los 2.200 dólares mensuales que gana como coordinadora en un hospital infantil.
"Hemos sido golpeados por el actual estado en el que se encuentra la economía", dijo Frost, de 32 años. "Soy parte de la nueva clase trabajadora pobre", agregó.
Alrededor de 37,3 millones de estadounidenses vivían en la pobreza en el 2007, o cerca de un 12,5 por ciento de la población, según datos del Gobierno, que define pobreza como un ingreso anual menor a 21.203 dólares o menos de eso para una familia de cuatro integrantes.
Las cifras que serán dadas a conocer en agosto mostrarán ese aumento de cerca de medio punto porcentual el año pasado, estiman los analistas, mientras cada vez más personas como Frost caerán en la pobreza este año a causa del contagio de la recesión.
Muchas de las decisiones que ella tomó parecían sensatas en ese momento. Algunas de sus muchas deudas fueron acumuladas como créditos estudiantiles. Además, hizo pagos mensuales para un automóvil cuyo valor actual es menor que la cantidad que adeuda por él.
Los pagos por el vehículo y las cuentas de seguros son casi tanto como los 850 dólares de arriendo por el modestamente amueblado apartamento de dos dormitorios en el que vive con sus hijos, en Washington.
En una medida que ella sabe que le podría traer problemas en el futuro, bajó sus contribuciones para la jubilación a 5 dólares por cheque de 100 dólares, en parte como respuesta a la caída en el mercado bursátil.
Y bajo todo eso, está la desaceleración económica, que ha aumentado sus problemas y disminuido su autoestima financiera.
"Si hubiera sabido que las cosas saldrían así de mal, hubiera hecho las cosas de otro modo", dijo Frost.
DESEMPLEO ALIMENTANDO A LA POBREZA
La peor crisis financiera desde la Gran Depresión, desatada por el colapso del mercado inmobiliario estadounidense, ha puesto a la economía estadounidense en una espiral bajista.
Las cifras del Gobierno muestran que la tasa de desempleo subió a un 7,2 por ciento en diciembre, la más alta en casi 16 años, debido a los recortes de empleos de las empresas para lidiar con una economía en contracción.
"Mi opinión es que la pobreza subirá del 12,5 por ciento en medio punto porcentual a un 13 por ciento", dijo Rebecca Blank, socia de Brookings Institution, en Washington. "El principal factor conductor es el desempleo al alza", agregó.
Entre los desocupados está Shirley, de 55 años, que ha estado viviendo de un cheque semanal por desempleo de 195 dólares desde septiembre.
"No recuerdo haber visto las cosas tan mal", dijo. Ella no quiso dar su apellido porque está en una disputa legal con un banco sobre el corte del servicio eléctrico en el apartamento de Washington donde vive.
"Este es el período más largo en el que he estado sin trabajo", dijo.
Con una economía que no se espera que repunte antes del segundo semestre del 2009 y una tasa de desempleo calculada en un 9 por ciento para final del año, los analistas dijeron que la cifra de gente viviendo en la pobreza se incrementará.
"Que más gente caiga en la pobreza a medida que esta recesión siga, depende de qué decisiones de políticas se tomen", dijo Lisa Donner, directora ejecutiva de Half in Ten Campaign, organización enfocada en la pobreza en la capital estadounidense.
MOVIENDO LA LINEA DE POBREZA
El Center on Budget and Policy Priorities, un instituto de investigación privado, calcula que si el desempleo alcanza un 9 por ciento, entre 7,5 y 10,3 millones de personas podrían caer bajo la línea de pobreza federal.
La Oficina de Presupuesto del Congreso estima que el gasto público en cupones para alimentos subirá a 50.000 millones de dólares este año desde los 39.000 millones del 2008.
A lo largo del país, grupos de caridad han reportado un incremento en la cantidad de personas que usan sus servicios.
"Hemos visto un aumento de entre un 10 y 20 por ciento en personas que buscan ayuda con víveres. Son de todos los grupos raciales, y cerca de cuatro quintas partes de ellos tienen ingresos bajo la línea de pobreza federal", dijo Jenette Chance, de Chance of BreadPan for the City, en Washington.
Algunos expertos critican las medidas públicas contra la pobreza, argumentando que la metodología es de mediados de los años 1960 y ha habido revisiones importantes, excepto en los ajustes para la inflación.
En vez de eso, proponen un índice de pobreza que tome en consideración variables como pago de impuestos y créditos recibido, gastos médicos y gastos relacionados con el trabajo.
"El índice oficial subestima mucho la cantidad de personas o propietarios que atraviesan un momento muy malo", dijo Ann Chih Lin, profesora de políticas públicas y ciencias políticas de la Universidad de Michigan.
El colapso del mercado inmobiliario en Estados Unidos significa que muchas personas de clase media están viviendo en la pobreza o están a un cheque de distancia de los tiempos difíciles, dijo.
"Las recesiones normalmente afectan más a las personas que son más pobres, pero esto claramente es una recesión de clase media porque es una crisis de crédito e hipotecaria", agregó.
El presidente electo Barack Obama presiona por la rápida aprobación de un paquete de gasto para promover la recuperación.
Para Frost, cualquier cosa será mejor que el statu quo.
"Supongo que todos esperamos un milagro y un buen liderazgo por el bien de la economía", dijo. "Cuando se mira a quien está en la fila para recibir beneficios por desempleo o en la fila de cupones para alimentos, son todas personas de clase media", agregó.
(Reporte de Lucia Mutikani; Editado en español por Rodolfo Saavedra)

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