HEADER MARKUPS

 
 

Noticias » Noticias

 Néstor Kirchner revoluciona la política argentina en año 2003
16 de Diciembre de 2003 14:40 actualizado a las 14:41

AP

AP
Foto: Néstor Kirchner con la banda presidencial

Hace un año era un gobernador de provincia poco conocido, con aspiraciones presidenciales que parecían desmedidas.

Doce meses después Néstor Kirchner es el presidente de la Argentina, la figura dominante del escenario político nacional, con una popularidad que supera el 70% según distintas encuestas y es casi mayor fuera de su partido peronista que adentro.

Kirchner, abogado descendiente de suizos y de croatas que emigraron a la Patagonia, cumplirá 54 años en febrero próximo. Alto, desgarbado, estrábico y descuidado en el vestir, está casado con la senadora Cristina Fernández, también abogada, una atractiva y briosa líder política de gravitación en su gobierno. El matrimonio tiene dos hijos, Máximo y Florencia.

Su carrera política comenzó como alcalde de su ciudad natal de Río Gallegos, capital de Santa Cruz, a 2.700 kilómetros al sur, en el corazón de la Patagonia. En 1991 fue elegido gobernador de su provincia y reelegido dos veces. La pertenencia a la despoblada y agreste Patagonia es un motivo de orgullo para Kirchner. Suele decir que "me gusta ser llamado pingüino", como símbolo de que es portador de una renovación procedente del frío sur.

Cuando asumió la Pesidencia el 25 de mayo, prometió "una Argentina unida, seria y más justa. Quiero simplemente un país normal".

Kirchner se reveló como un mandatario de firme personalidad, enérgico e independiente de quienes habían favorecido su llegada al gobierno, como el ex presidente Eduardo Duhalde, poderoso caudillo peronista a quien muchos consideraban su mentor.

El ritmo vertiginoso de sus anuncios y decisiones iniciales hizo que la prensa acuñara la frase de "el Huracán K" .

El nuevo presidente fijó como prioridades de su gestión la plena vigencia de los derechos humanos, combatir la rampante corrupción, abandonar los programas económicos "neoliberales" de su antecesor Carlos Menem y revertir la situación de pobreza y miseria en que se precipitó más de la mitad de la población argentina.

En el plano internacional prometió y concretó una "alianza estratégica" con el vecino Brasil, dentro del marco del Mercado Común del Sur (Mercosur), y propugnó que Sudamérica debería negociar unida frente a los Estados Unidos y la Unión Europea.

El nuevo mandatario dijo también que con él llegaba al gobierno "una nueva generación" y se consideró "un hijo de las Madres de Plaza de Mayo", que piden justicia para los culpables de las miles de "desapariciones" ocurridas durante la dictadura militar de fines de los años 70 y principios de los 80.

Kirchner y su esposa Cristina, en aquella época estudiantes de abogacía, militaron activamente en la izquierda del peronismo, blanco de la peor represión militar. Muchos de los amigos del matrimonio Kirchner fueron secuestrados y ejecutados sumariamente. "Nos pudo haber tocado a nosotros", dijo recientemente el Presidente al evocarlos.

El compromiso de Kirchner con la causa de los derechos humanos y con las organizaciones que los defienden es el más fuerte y explícito de todos los presidentes que se sucedieron desde el restablecimiento democrático en 1983.

El mandatario impulsó la derogación de leyes exculpatorias de militares represores y anunció que su gobierno no se opondrá a extraditarlos, si eludieron a la justicia en la Argentina.

Kirchner, no bien asumió, puso en claro su autoridad sobre las fuerzas armadas, pasando a retiro a decenas de generales, almirantes y brigadieres, para nombrar al frente de los servicios armados a oficiales "comprometidos con el futuro, no con el pasado", según les advirtió.

Hizo luego una depuración parecida en la policía federal, donde exoneró a su jefe ante denuncias de irregularidades administrativas.

Otro blanco ha sido la lucha contra la corrupción dentro y fuera del gobierno, que adquirió niveles alarmantes en la pasada década, durante los dos gobiernos de Carlos Menem.

Como parte de su combate contra la corrupción, Kirchner exhortó al Congreso a activar el procesamiento político de la desprestigiada Corte Suprema designada por Menem, donde una mayoría de jueces estaba acusada de subordinarse políticamente al presidente y de haber emitido fallos contrarios al derecho. Dos de esos jueces ya renunciaron, un tercero fue destituido y un cuarto está por ser sometido a proceso por mal desempeño.

El aspecto más difícil de su gestión es el económico y el social. Kirchner recibió de sus antecesores dos "herencias malditas": una agobiante deuda externa de 178,000 millones de dólares, en parte en cesación de pagos con los acreedores privados, y los más altos índices de desempleo, pobreza y marginación social en la historia argentina.

Con su ministro de economía Roberto Lavagna, Kirchner logró un dificultoso acuerdo de mediano plazo con el Fondo Monetario Internacional, para reprogramar durante tres años la deuda con los organismos internacionales de crédito, que asciende a 84,200 millones de dólares.

Pero resta la complicada negociación con los acreedores privados, a quienes la Argentina dejó de pagar a fines de 2001 una deuda que llega a los 94,300 millones de dólares. El gobierno les propuso una reducción del 75% de esa deuda, recibida inicialmente con rechazo.

La clave de la situación social es crear trabajo y reactivar la economía, recreando los cientos de miles de empleos que fueron destruidos la pasada década por una apertura económica irrestricta y por un controversial sistema cambiario de paridad entre el peso y el dólar.

El gobierno asegura que la situación va mejorando lentamente, y los recientes índices económicos lo confirman. Pero ello no ocurre con la celeridad que se necesitaría para resolver los problemas de millones de desempleados que carecen de vivienda, alimentos o atención médica adecuada.

El mantenimiento de la alta popularidad de Kirchner seguramente dependerá de que en los próximos meses aparezcan resultados concretos para una población cada vez más impaciente.

Terra - Todos los derechos reservados. Está prohibido todo tipo de reproducción sin autorización.