Estados Unidos
24/10/2007 - 15:45 (GMT)
SAN DIEGO _ Tras tres días de incesantes vientos, altas temperaturas y una pertinente sequía, las llamas que han arrasado gran parte del condado de San Diego empiezan a ser atajadas por las cuadrillas de bomberos, mientras que más de medio millón de personas evacuadas de sus hogares aguardan permiso para poder regresar.
Funcionarios del estado señalaron que los daños materiales totalizan más de 1.000 millones de dólares, mientras que el presidente George W. Bush firmó una declaración que permitirá distribuir dinero a aquellos cuyas pertenencias no estén cubiertas con las aseguradoras.
Bush declaró el martes emergencia federal en siete condados de California.
Los meteorólogos dijeron que los vientos de Santa Ana que barrieron el sur de California comenzarán a debilitarse el miércoles por la tarde, seguidos por una brisa marina mucho más fresca. Los 16 incendios forestales surgidos en esa zona han destruido casi 1.300 viviendas y causaron la huida de más de medio millón de personas.
El cambio del viento podría facilitar más aeronaves para combatir las llamas, dijo el secretario de Seguridad Interna Michael Chertoff durante un recorrido por el estadio Qualcomm de San Diego, transformado en un refugio para los evacuados.
"Si el clima coopera, quizá podamos revertir la situación", indicó Chertoff.
Los agotados equipos de bomberos forestales esperan la llegada de refuerzos y pertrechos adicionales desde otros estados, principalmente del occidente de Estados Unidos. La frustración de la lucha contra las llamas afloró el martes cuando un mando de los bomberos dijo que no habían sido tomadas medidas suficientes contra las llamas.
El jefe de los bomberos del Condado de Orange, Chip Prather, dijo a los periodistas que la vida de sus subordinados corría peligro ante la carestía de personal. Agregó que la rápida utilización de aviones y helicópteros podría haber atacado un gran incendio forestal cercano a la localidad de Irvine.
"Es un hecho innegable: de haber tenido más recursos aéreos, podríamos haber controlado ese incendio", insistió.
Los incendios han destruido casi 166.000 hectáreas (410.000 acres) y han causado daños mínimos de 100 millones de dólares. han resultado heridos además por lo menos 21 bomberos y otras 24 personas. Una persona murió a causa de las llamas y la oficina del forense de San Diego indicó que otras cuatro muertes están relacionadas con los incendios.
Empero, el jefe estatal de los bomberos dijo que Prather malinterpretó la disponibilidad de cuadrillas forestales y pertrechos. Ocho de los nueve helicópteros estatales utilizados en la extinción de incendios se encontraban para el domingo en el sur de California, cuando comenzaron los primeros incendios, junto con 13 aviones cisternas, afirmó el director del Departamento de Bosques y Prevención de Incendios de California, Rubén Grijalva.
Según Grijalva, los incendios, azuzados por vientos que en ocasiones llegaron a los 160 kph (100 mph), habría neutralizado casi todos los esfuerzos para controlarlos.
El gobernador Arnold Schwarzenegger rechazó esas críticas al ser interrogado por un periodista de la cadena ABC, y ensalzó la premura en el despacho de cuadrillas forestales y pertrechos en toda la zona afectada, desde el norte de Los Angeles al área fronteriza con México.
"Todo el que se queje de los aviones solamente quiere quejarse porque no tiene sentido alguno lo que dicen", afirmó el gobernador republicano. "Es un hecho que podríamos haber tenido aquí todos los aviones del mundo _ tenemos 90 aviones y seis enviados especialmente por el gobierno federal _ pero no pueden volar debido a la situación del viento".
Las órdenes de evacuación continuaron el miércoles en el condado de San Diego y las llamas obligaron a clausurar la carretera Interestatal 5 y el tren suburbano Metrolink, lo que complicó la hora punta de la mañana.
Los redactores de Associated Press Chelsea J. Carter, Jeremiah Marquez, Daisy Nguyen, Robert Jablon y Thomas Watkins en Los Angeles, Martha Mendoza en Lake Arrowhead, Jacob Adelman en Santa Clarita, Elliot Spagat y Scott Lindlaw en San Diego, Pauline Arrillaga en Del Mar y Ryan Pearson en Lake Forest contribuyeron a este artículo.
Terra/AP